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Laura Latorre

Ocio y Cultura

Sho-Hai: "Escribo sobre cómo estoy, lo que veo y lo que siento y rapeo con el corazón en la mano"

(Laura Latorre)
28/02/2018 - 10:13 h.
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A un par de días de sus conciertos en Las Armas, dos noches consecutivas y con entradas agotadas, hablamos con el rapero zaragozano

Sho Hai presenta por fin en directo su nuevo disco en Zaragoza. En Las Armas los días 2 y 3 de marzo

Aunque asegura que es muy tímido en las entrevistas, Sho Hai charla con nosotros entre risas y con muy buen rollo. Hablamos de su disco La última función, de agotar entradas en Zaragoza, la libertad de expresión, de rapear con el corazón y... de Violadores del verso.

- Por fin esta gira te trae a casa, ¿cómo se siente tener dos fechas en Zaragoza, ambas con entradas ya agotadas?

- Lo vivo con mucha ilusión realmente y siendo tu ciudad más aún porque la gente responda y estén los dos días llenos. Incluso si hubiésemos hecho un tercero yo creo que se hubiera llenado también, pero tres días igual era abusar... Pero estoy muy contento, hay mucha expectación por ver a la gente... Hace mucho que no actúo yo solo y tengo muchas ganas.

- Así dejas con la expectación de una tercera fecha para volver más adelante.

- Eso es, eso es (risas).

- ¿Hay nervios?

- Siempre hay muchos nervios para todas las ciudades pero especialmente para Zaragoza. Siempre se pone uno más nervioso por ver caras conocidas. También en Zaragoza el público es muy exigente, somos muy exigentes en todos los ámbitos musicales y hay que darlo todo. Daré el 100% no, el 200% o más (risas).

- Bueno, sobre todo, enhorabuena por las 4 nominaciones a los Premios de la Música Aragonesa.

- Muchas gracias. Me hizo mucha ilusión que se reconozca a la música rap en los Premios de la Música Aragonesa, la verdad es que estoy muy contento con las cuatro nominaciones. No sé si me darán alguno, pero iremos allí a la gala. La gente ya sabe que soy bastante timidillo a la hora de hablar en público, incluso he llegado a decir que ojalá no me den ningún premio para no salir a hablar en público... Yo con uno me conformo, ya solo con las nominaciones estoy muy contento de que se nos tenga en cuenta a los raperos.

- Suelen decir que Zaragoza es una ciudad dura, con público difícil.

- Nosotros ya llevamos muchos años haciendo conciertos y la verdad es que nuestro caso no es el más claro, pero siempre se ha dicho. Cuando viene otra gente de otras ciudades a hacer conciertos, colegas, puede estar la sala llena pero ven que la gente no reacciona tanto como en otras ciudades. Que no quiere decir que no se lo estén gozando, sino que se lo gozan por dentro y no lo exteriorizan tanto. De hecho muchas pruebas se hacen en Zaragoza y si aquí funciona se supone que en otras ciudades de España va a funcionar, es una ciudad de probatina. Aquí somos muy exigentes, y que tiene que ser así, co, hay que ser exigentes en todos los lados.

- Siempre cuentas que tus letras son autobiográficas...

- Claro, yo me baso a la hora de escribir en estados de ánimo y demás y la gente que me escucha me puede llegar a conocer a un 80% de cómo soy. Hay cosas que, obviamente, me las guardo en mi cofre y solo lo saben mis más allegados y familiares y demás. Siempre me ha gustado mucho escribir sobre cómo estoy, lo que veo y lo que siento y rapear con el corazón en la mano.

- Le has dado tu apoyo a través de Twitter al rapero Valtonyc (condenado a tres años y medio de cárcel) ¿Cómo vives esta situación? ¿Crees que hay poca libertad de expresión en España?

- Estamos en una época bastante chunga en la que no puedes expresarte ni decir nada de lo que piensas. Obviamente, hay frases que igual no comparto con Valtonyc pero no entiendo que a un gacho lo encarcelen por hacer unas letras. Lo veo desproporcionado con lo que está pasando en este país de ladrones y muchas otras cosas. También hay gente que sale diciendo que hay que meterle un tiro a los de Podemos y no les pasa nada... Hay que hacer una regla de tres, la ley igual para todos... En fin que la cosa está bastante chunga, me jode mucho lo que le está pasando a Valtonyc porque eso nos puede pasar a cualquiera.

- Sueles decir que no te cortas al escribir. ¿Cosas como ésta hacen que te replantees o te cortes al escribir según que rimas?

- No. Tengo rimas fuertes y de hace algunos años también tengo alguna canción fuertecilla y tal... Pero si nos callamos todos... nos quieren mantener como un rebaño de borregos, es lo que quiere la peña que está ahí arriba: llevarnos al redil uno detrás de otro y eso no puede ser. Está claro que hacer enaltecimiento del terrorismo yo no lo comparto, pero veo desproporcionado tres años y medio que va a estar este mozo... Y también ha pasado con el libro de Fariña, lo de ARCO... Es muy triste. Yo me desespero porque no sé qué se puede hacer porque esta gente se nos ríe en la cara. Y ¿qué haces? ¿manifestarte? Está guay y hay que hacerlo pero para mí no vale para nada. Me pongo de muy de mala hostia, de verdad. Tampoco es que vea mucho los informativos más que nada porque me hierve mucho la sangre.

- ¿Te preocupa que a raíz de condenas como ésta los raperos y otros artistas puedan autocensurarse?

- Es que al final, claro, es lo que quieren conseguir estos desgraciados. ¿De qué vamos a hablar? ¿De canciones sin amor, sin sentido y sin corazón? Hay que hacer lo que cada uno quiera y ya está. Está claro que conmigo no lo van a hacer, eso está más claro que el agua. Me pongo muy cabreado, hermana...

- Cambiamos de tema, pues. La última función es un trabajo muy potente y está recibiendo grandes críticas. ¿Alguna que te haya gustado especialmente?

- He oído a gente decir que les mola este disco más que el anterior. Yo estoy satisfecho de ambos pero este lo veo con un poquito más de luz que el anterior. En ese estaba bastante más depresivo y metido en una burbuja oscura y se refleja, yo creo, en el disco. Se refleja en la letra y en las músicas que en este hay más luz que en el anterior. Siempre es bienvenido que guste más el nuevo disco, es un poco de superación a ti mismo.

- En tus letras se plasma esa competitividad característica del mundo del rap, ¿hay mucho postureo entre los raperos?

- Siempre lo ha habido. Ahora más porque hay más grupos de rap que hace años, hay debajo de las piedras. Lo de fardar que tienen mucho dinero, que no sé qué y luego están currando diez horas al día de lunes a viernes... el postureo está en el mundo en general, no solo en el rap. La peña quiere enseñar a la gente cosas que ni tiene, ni existen, ni tendrán nunca, así va el mundo.

- En Dando brea tratas también asuntos sociales...

- Aunque en todas las canciones meto alguna frase, ese es el tema social por excelencia del disco. La situación política actual de este país es lo que más me puede llegar a indignar, de ver a esta peña que se va de rositas y no poder hacer absolutamente nada. Yo tampoco soy un rapper que hable mucho de política, porque tampoco entiendo mucho y me dan bastante asco el 98% de los políticos. Simplemente, lo único que saco claro de esta feria es que nos manejan. En ese tema hablo de otras situaciones, del postureo, de las redes sociales, que la peña está loca con los móviles y solo piensan en aparentar y no tienen nada en la vida más que eso, nunca llegarán a ser alguien en la vida.

- En el disco también incluyes nuevos sonidos y supone, en general, una apertura con tu anterior trabajo. ¿La clave es disfrutar con lo que haces sin pensar en lo que van a decir al oírlo?

- Claro, claro, esa es la clave. Yo siempre he hecho lo que he querido, nunca he pensado: "hostia, ¿si hago esto qué pensará la gente?". Me da igual. A mí se me ha clasificado de "este gacho rapea igual siempre, no evoluciona, no innova". ¿Innovar qué es? ¿copiarte del rap americano y encima hacerlo mal? Si eso es innovar yo no quiero innovar en la puta vida, así de claro. Yo siempre he hecho lo que he querido, lo que me gusta a mí. Yo no hago música para gustar a la gente como hacen otros rappers o demás peña, jamás he hecho eso. He hecho música para gustarme a mí mismo y quedarme yo tranquilo haciendo lo que me gusta en la vida. Gustarle a la peña no es que sea secundario pero lo es en este caso.

- Deep Deli es prácticamente un himno a tu barrio, Las Delicias. ¿La universalidad de la canción, de Delicias como símbolo, hace que se pueda identificar alguien de otros lugares?

- Exactamente, sí. Es lo que yo digo siempre, donde yo vivo es muy parecido donde vive la peña que me escucha. Barrio, peña de barrio, macho.... Muchos me lo han dicho, a gente de otras ciudades les flipa esa canción porque se sienten súper identificados. Es un barrio normal, obrero, de peña currante. Similar a Arrabal, a Torrero, donde yo he vivido también de pequeño. Yo he nacido aquí, aquí sigo viviendo y aquí me moriré en las Delicias, co.

- Seguro que esto no te lo han preguntado nunca: ¿para cuándo la esperada reunión con Violadores del Verso, disco, concierto...?

- (Risas) No me habían preguntado eso nunca. Lo que no había dicho nunca: está en stand by, está paradillo y tal. Kase.O está también en su gira, que no para, tiene bastantes conciertos; Lírico sigue escribiendo y está en Barcelona viviendo y Rumba sigue haciendo rimas para todo el quisqui y yo ahora estoy enfrascado con la gira. Lo suyo sería acabar estos proyectos en solitario y ya juntarnos. Pero claro, yo he empezado este año, imagino que el año que viene aún tendré algún concierto... Kase O podría estar haciendo gira toda la vida y la gente, y yo también, encantados de verle ahí en el escenario... Lo suyo sería hacer un consejo de sabios, juntarnos ahí los genios, co, y decidir a ver qué pasa. La verdad es que la gente tiene muchas ganas de Violadores del Verso y nosotros también.

- Con la expectación que hay, por lo menos llenáis la Romareda...

- (Risas) Jodo, hostia... bueno, oye, los Héroes cuando volvieron en 2007 dos conciertos hicieron en la Romareda, en cada uno de ellos estuvimos nosotros... Pero sí, se está haciendo la bola muy grande de Violadores que realmente ni nosotros mismos... Sabemos que hemos llegado a mucha peña, es muy bonito eso de que te escuche tanto un gacho de 40 años como un chavalín de 12, es una pasada. Los relevos generacionales, co, conseguir eso en la música es la hostia. En resumen, que no sé qué pasará con Violadores...

- ¿Sho Hai es lector?

- Tengo un gran fallo: que leo muy poco, bastante poco. Me leí hace poco un libro de una moza que es de Zaragoza que vive en Madrid. Es Irene X y se llama El sexo de la risa. Son historias de amor y desamor pero muy guays contadas. Pero me cuesta mucho leer, me distraigo mogollón... y sé que me iría de puta madre para escribir, para abrir la mente y demás pero soy un ceporro y me distraigo con una mosca, hermana. Igual que cuando estudiaba en el instituto. Me molaría leer porque sé que me vendría muy bien para escribir y abrir la mente y de todo... Pero eso es lo que hay, donde no hay mata no hay patata.

- ¿Y qué música sueles escuchar?

- Depende del rato. Si estás de relax en una cenita te pones un poquito de reggae, jazz... Después de la botella de vino y las copas ya te pones algún guitarrazo, dependiendo de tus estados y demás. Pero lo que básicamente suena en mi casa o en mis cascos es rap a saco. Pero me gustan mucho los guitarrazos, el reggae de vez en cuando me entra muy bien y el jazz y el soul, para estar con los colegas echando alguna birra.

- Eso suena bien, buena vida.

- Hay que cuidarse si no, hermana, mal. Que el tiempo pasa muy rápido.

- Y ¿cómo es tu día a día?

- Bua, yo soy un tío súper normal y más ahora que estoy de gira. Entre semana me lo tomo muy de relax, no suelo salir casi de casa más que para ensayar y hacer la compra y poco más porque me gusta cuidarme la voz. Pero de normal igual porque soy un tío muy normal, hago poca cosa. Me lo paso bien comprando en los supermercados, soy bastante "marujo" en ese aspecto. Me gusta mucho cocinar también, me lo paso muy bien, me relaja mucho con musiquita de fondo. No es que sea el Arzak o el Arguiñano del rap pero me gusta mucho cocinar. De crío siempre me ha molado estar al lado de mi madre preguntándole qué echaba a la comida... Hasta barajé apuntarme a la escuela de cocina de jovencillo cuando no sabía qué hacer de estudios y todas esas movidas. Al final cogí un micro y ya nada, ya fui por otro lado.

- Tampoco te fue mal...

- (Risas) Sí, sí, no me ha ido mal, no me puedo quejar.

- Imagino que no estarás todo el día rapeando, ¿qué hobbies tienes?

- No escribo todos los días, no me gusta. Si no tengo instrumental no me gusta escribir. Lo que sí que hago es apuntarme frases todos los días o casi todos los días en el teléfono y luego los paso al cuaderno. Me gusta escribir en cuaderno y mancharme las manos de tinta. Pero soy un tío que tampoco hace muchas cosas. Hace poco me regalaron una Nintendo así rollo noventera y echarme unas partidicas y por ahí de vez en cuando... Pero no mucho más, soy un sosón.

- Siempre dices que eres tímido, pero hablas siempre con quien te pide fotos por la calle... No debe quedar mucha gente en Zaragoza sin tener una foto contigo.

- Debo haberme echado foto con todos los raperos de Zaragoza y pocos quedarán que no tengan una foto con el Sho Hai de los cojones. Soy bastante tímido, las entrevistas me cuestan y directos y televisiones me cuestan bastante. Si alguien te viene a pedir una foto pues normalidad ante todo, sin más. Está guay el reconocimiento de la gente, ¿cómo no te vas a hacer foto con la peña, co? Yo encantado.

- Además de la gira, ¿qué planes tienes para el futuro?

- Llevo una historieta desde hace tiempo pero me metí en esto del disco y lo he aparcado un poco y es montarme una banda rollo metalero y hacer versiones y alguna canción nueva, pero básicamente versiones de canciones mías llevarlas con banda, igual que hizo Kase.O con Jazz Magnetism, pues hacerlo con una banda rollo metalera, ponerme muñequera de pinchos, los cuernos al aire y unas J hayber... Me gustaría mucho ese proyecto, lo tengo en mente. Siempre me ha gustado mucho salir en colaboraciones de amigos que tocan más metaleros, salir con banda al escenario es una sensación muy guapa. Es bonito y romántico pero a ver si se puede llevar a cabo en un tiempo, estaría guays.

- ¿Qué mensaje les lanzarías a los que tienen ya la entrada en la mano para verte estos días en Las Armas?

- Toda la gente que vaya se lo va a pasar pipa, es un concierto de rap, realmente es una fiesta y que vengan a disfrutar que, por lo menos en dos horas, se les olvidarán todos los problemas que tienen ahí fuera y dos horas que te has quitado de sufrimiento. Vamos a dar mucha alegría y sorpresitas con más rapper y un poco de todo.

Laura Latorre es graduada en Periodismo por la Universidad de Zaragoza. Ha trabajado en la sección de Cultura de El Periódico de Aragón y ahora colabora en RedAragón y en Zero Grados. Se define como lectora y escritora vocacional y melómana

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La casa del loco, dos décadas de Rock and Roll

(Laura Latorre)
12/09/2017 - 14:14 h.
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“No hay nada mejor que ver a cuatro brutos haciendo Rock and Roll encima del escenario”, asegura Chema Fernández, programador de la sala y miembro de Promotores de Música de Aragón y de la Asociación de salas Aragón en Vivo

La Casa del Loco

La ya mítica Casa del Loco cumple este año dos décadas de programación ininterrumpida y lo celebrará de la mejor manera posible: con mucho Rock and Roll. “El puro hecho de llevar 20 años ya es un éxito en sí mismo, indudablemente”, asegura Chema Fernández, programador de la sala y miembro de Promotores de Música de Aragón y de la Asociación de salas Aragón en Vivo.

Un poco de historia

Era 1997 cuando los hosteleros Javier y Quique tomaron la antigua sala zaragozana de baile Malvaloca, la reabrieron como La Casa del Loco y llamaron a Chema Fernández de Antípodas Producciones para comenzar ese mismo noviembre una programación de conciertos que en un par de años ya comenzó a destacar a nivel nacional, pues llegó a estar en el Top 5 de Rock Deluxe, gracias a una combinación de estilos en la que ganaban por mayoría los afectos al Rock and Roll.

No han sido pocos los artistas nacionales que, o bien debutaron o bien actuaron al inicio de sus carreras en La Casa del Loco: La Habitación Roja, Love of Lesbian, Lori Meyers. Quique González, Nacho Vegas, Sunday Drivers, Los Piratas, Deluxe, Supersubmarina, Izal o Macaco. También muchas estrellas de siempre han pasado por esta sala zaragozana, como Loquillo, Los Secretos, o Ariel Rot. Por supuesto, siempre ha habido un destacado sitio para artistas locales como Amaral, El Niño Gusano, Las Novias, Carmen París, Cuti, Faith Keepers y otros muchos. También artistas de varios países han pisado el escenario de La Casa del Loco a lo largo de estos 20 años.

La misión de La Casa del Loco es mantener vivos en la ciudad estilos del Rock and Roll menos comercial. El estilo de La Casa del Loco “apenas ha variado en estos años”, comenta Fernández, pues es “una sala de rock, entendida de una forma muy abierta: desde el indie hasta el heavy metal”. Todo ello compone el tronco de la programación pero “también es bueno, para no cansar a los públicos, hacer un poco de todo y de vez en cuando hacemos cualquier cosa”.

Seguir adelante con ilusión no es una frase hecha, sino la brújula que ha guiado la andadura de la sala cuando ha tenido que encarar los malos tiempos ya que en estos veinte años, y a pesar de su ajustada política de precios, La Casa del Loco también ha pasado malas rachas. “Nos hemos mantenido sobre todo porque ha habido un cierto porcentaje de público, pequeño, que ha asumido el ir a conciertos como una parte habitual de su ocio. La experiencia nos dice que todo el que viene repite”, asegura Fernández.

Kurt Baker estará en octubre en La Casa del Loco
Fiesta en La Casa del Loco
The Fire Tornados en La Casa del Loco
Escenario de La Casa del Loco
Celebrar el aniversario… ¡con más música!

“Lo que hacemos creemos y sabemos que es muy bueno y vamos a seguir haciéndolo”, sentencia Fernández y por eso, ¿qué mejor manera de celebrar estos 20 años de trayectoria que con más conciertos? La programación comenzará el 21 de septiembre y terminará a finales del mes de noviembre y estará llena de Rock and Roll de todos los tipos.

El concierto bandera de este 20 aniversario será un mini festival que tendrá lugar el 27 de octubre con varios artistas: Luther Russell, con su estilo entre el Power Pop y el folk, Robyn Hitchcock, un compositor inglés al estilo de los primeros Pink Floyd y últimos Beatles, entre pop y psicodelia. También estará el americano Kurt Baker, referente del Power Pop y Soraia, un nuevo grupo “muy salvaje en directo”.

La experiencia de la música en vivo en una sala es, en palabras de Fernández, “algo tan especial y específico que no veo cómo podemos mejorarla. Para mí, hoy por hoy, no hay nada mejor que ver a cuatro brutos haciendo Rock and Roll encima del escenario. Cuando estás ahí en ese momento no hay nada mejor”.

Conciertos 20 aniversario

  • Jueves 21 de septiembre. - MFC Chicken
  • Sábado 23 de septiembre. - Devotional Mode + Transmision
  • Viernes 29 de septiembre. - Oh Gunquit + Terbutalina
  • Viernes 6 de octubre. - Armenian + FuckItAll
  • Viernes 27 de octubre. - Luthe Russell + Robin Hitchcock + Soraia + Kurt Baker
  • Sábado 28 de octubre. - Piggyback Riders + Sulo + Chris Spedding
  • Jueves 2 de noviembre. - Hillbilly Moon Explosion
  • Viernes 3 de noviembre. - Pedro Pastor Guerra
  • Viernes 10 de noviembre. - Daddy Long Legs
  • Sábado 11 de noviembre. - Debler
  • Viernes 17 de noviembre. - Barrence Whitfield + Mambo Jambo
  • Viernes 24 de noviembre. - Josele Santiago
  • Sábado 25 de noviembre. - Buzz Lovers

Laura Latorre es graduada en Periodismo por la Universidad de Zaragoza. Ha trabajado en la sección de Cultura de El Periódico de Aragón y ahora colabora en RedAragón y en Zero Grados. Se define como lectora y escritora vocacional y melómana

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Luces y sombras del panorama musical zaragozano

(Laura Latorre)
12/07/2017 - 19:31 h.
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Un ocio musical cada vez más centralizado, la necesidad de crear nuevos públicos y de mejorar la regulación del sector, el cierre de salas y la alta calidad de los conciertos programados son algunas de las características de la escena musical zaragozana

Un ocio musical cada vez más centralizado, la necesidad de crear nuevos públicos y de mejorar la regulación del sector, el cierre de salas, la centralización del ocio y la alta calidad de los conciertos son algunas de las características de la escena musical zaragozana actual. Preocupados por los cierres de las salas y por las consecuencias que tiene la aplicación de la legislación vigente, planteamos el reportaje y hablamos con programadores, promotores y músicos para comprender mejor este mundo.

La Bóveda es uno de los escenarios con una programación más heterogénea de la ciudad. Aquí con los Ariday
Algunos datos para situarnos

Ir a un concierto es un plan habitual dentro de la oferta de ocio en Aragón. Según datos extraídos del Anuario de Estadísticas Culturales 2016 (editado por el Ministerio de Cultura), en 2015 (último año del que se tienen datos) hubo 6.097 conciertos en el 2015 por los 6.353 del 2014. Es la cuarta comunidad autónoma donde más actuaciones musicales hay, aunque en términos relativos es la cuarta ya que esas actuaciones son el 6,8% de las que hay en toda España a pesar de la escasa población en la comunidad. También es la quinta comunidad en la que más espectadores van a los conciertos con un total de 1.067.000 espectadores en el 2015, un 5,5% del total en toda España (clasificación donde también es quinta Aragón).

En cuanto a términos económicos, en el 2015, Aragón ingresó 6.218.000 euros en conciertos siendo la sexta comunidad donde más recaudó en términos globales. Eso supone un 5,8% del total de España que coloca a Aragón en la séptima posición en términos relativos.

Sin embargo, a pesar de ser una de las Comunidades Autónomas que más conciertos organiza y con más espectadores, es una de las que menos público tiene por evento: En 2015, hubo una media de 175 personas por concierto, lo que coloca a la comunidad en un nefasto decimosexto lugar sólo por encima de Madrid (154) y Baleares (65).

Qué programación ofrece Zaragoza

Respecto a las salas de música, nos encontramos en un momento cambiante donde no todo es blanco o negro y mientras algunas se mantienen y otras nuevas se consolidan, ya son varias son las que han tenido que cerrar en el último año y medio. La última en hacerlo fue la sala Creedence (ver noticia en Aragón Musical), que bajó la persiana el pasado mes de abril de 2017 tras seis años de actividad, ¿el motivo? la poca afluencia de público que había en sus conciertos. También este año, en marzo de 2017, cerró la sala King Kong, año y medio después de su reapertura. Pocos meses antes, a finales de 2016, había cerrado otra sala mítica: el pub Eccos. El cierre de estas salas y el traslado de La Lata de Bombillas a la calle Espoz y Mina (antes estaba en María Moliner), marcan una clara concentración de los escenarios musicales en el centro de la ciudad.

¿Qué hay de la programación musical? Para Sergio Vinadé, de Las Armas y Tachenko, la situación musical es buena: "Yo creo que ahora Zaragoza está prácticamente en todas las giras que pasan por España, de todo tipo de música. Si valoras la calidad y cantidad de conciertos que vienen y la cantidad de público que asiste, creo que estamos en la mejor época de la historia a nivel musical de Zaragoza, con diferencia", opina. Destaca también la gran cantidad de conciertos que hay actualmente los fines de semana con respecto a hacer diez años: "Se ha convertido en parte de la opción de ocio que es lo que siempre reclamábamos", añade.

Sergio Vinadé (Las Armas/Tachenko) "Si valoras la calidad y cantidad de conciertos que vienen y la cantidad de público que asiste, creo que estamos en la mejor época de la historia a nivel musical de Zaragoza, con diferencia"

Por su parte, Tomás Gómez Perry, programador de la Sala López, comenta que "solo el hecho de que haya público, salas y grupos es bueno. Como escena musical en la ciudad creo que hay mogollón de grupos y de salas y espacios donde darse a conocer, de todos los tamaños. También hay programas y concursos del ayuntamiento".

Chema Fernández, dueño de La Casa del Loco y Antípodas Producciones y representante de los promotores de música de Aragón, comenta que ya no vienen figuras como Michael Jackson o Dire Straits en su momento, "ni falta que hace" porque asegura que "la calidad de programación que hay ahora en Zaragoza es comparable a la que hay en cualquier parte del mundo". Con este tipo de programación, aunque sea "menos vistosa", se mantiene "un estrato cultural infinitamente más rico, diverso e interesante al que solo hay que hacer el esfuerzo de acercarse".

Al igual que los públicos "vienen y van", a los programadores les sucede lo mismo y ahora llega gente nueva con ideas nuevas. En Zaragoza ahora hay muchos casos de músicas independientes, internacionales de calidad como el ciclo Bombo y Platillo. Es minoritario pero es el tipo de cosas que merece la pena apoyar porque eso es lo que realmente lleva a la diversidad cultural porque, si no, solo tendríamos los 40 Principales", apuntilla Fernández.

La situación actual: los músicos opinan
Jesús Viñas en una actuación reciente en Las Armas

Para los músicos ¿hay oportunidades? El guitarrista de flamenco Alejandro Monserrat cree que no hay suficientes: "Esto está cada vez más difícil. Y cada vez es más difícil que los ayuntamientos contraten con la misma alegría que antes. Es comprensible. Y eso que músicos e ideas ha habido y habrá muy buenas en esta tierra. Tampoco soy de los de estar quejándome todo el día. Creo que tenemos que seguir trabajando y pensando todo el día, y luchando fuerte. Lo que sí hay son iniciativas, tales como Aragón Musical, Comunidad Sonora, Pablo Ferrer, Miguel Mena, etc. Sigue habiendo gente que apuesta por la cultura, por la música en esta tierra".

Los componentes del grupo Dadá, creen que "en Aragón hay muchísima afición por la música, muchísima cantera y oferta, aunque a veces nos falta valorarnos un poco". Añaden que muchos grupos pasan por la ciudad, además de que contamos con una "escena local muy potente. En lo que sería de primera división, ¿cuántas comunidades hay que tengan tres primerísimas filas como Kase.O, Bunbury o Amaral? Sin embargo, nos cuesta verlo y eso acarrea muchos males, falta de apoyo, una industria inexistente, dificultad de despegar...".

Alejandro Monserrat: "Tampoco soy de los de estar quejándome todo el día. Creo que tenemos que seguir trabajando y pensando todo el día, y luchando fuerte"

Para los miembros del grupo White Coven, "oportunidades hay, pero es complicado salir adelante. Aragón está bastante viciado y cuesta abrirse un camino que se salga del estilo o los cánones que rigen la escena aragonesa.  Como se suele decir: nadie es profeta en su tierra. Sin embargo creemos que el trabajo tiene sus frutos, y la única manera de salir adelante es con trabajo, trabajo y más trabajo. Al final, si las oportunidades no vienen, lo que hay que hacer es ir a por ellas".

El músico y compositor Jesús Viñas cree que el panorama musical en Zaragoza es bueno y que "hay ayudas que permiten que bandas que acaban de nacer consigan generar una buena imagen dentro de la escena musical aragonesa". Monserrat opina que "siempre hay subvenciones, alguna feria. Pero la mitad no son fácilmente accesibles", pero asegura que tiene "confianza en los gestores culturales que hay ahora".

¿Hay poco público para conciertos en Zaragoza?

Hay algo en lo que coinciden prácticamente todos los promotores y programadores: que en Zaragoza hay un porcentaje muy pequeño de público que asiste con regularidad a conciertos, en comparación con el número de habitantes que hay. "El público está muy poco receptivo a las ofertas que realizamos y casi siempre son los mismos quienes asisten a los conciertos" resume José Juste de la Bóveda del Albergue.

José Juste (La Bóveda): "El público está muy poco receptivo a las ofertas que realizamos y casi siempre son los mismos quienes asisten a los conciertos"

"Estamos recurriendo siempre a un pequeño grupúsculo de consumidores de música que siempre son los mismos. 1.000, 2.000 personas, 3.000 como mucho, de 700.000 habitantes. No podemos depender de eso, necesitamos que sean 5.000, 6.000, 7.000... los que vayan de vez en cuando", opina Tomás Goméz.

Por lo tanto ¿es difícil sacar a la gente de casa y llevarla hasta un concierto?. Para Sergio Vinadé, de Las Armas, "es difícil pero cada vez lo veo mejor. Llevamos unos años que la gente sale a más conciertos. Es una opción más incluso entre semana". Chema Fernández cree que "a la gente no le cuesta pagar una entrada, el que quiere ver un concierto sabe perfectamente que tiene que hacerlo, valoran el trabajo del artista y de la sala. El problema es que hay un porcentaje muy pequeño, difícil de establecer, para el cual ir a un concierto es parte de su ocio habitual cada semana o cada mes".

¿Qué piensan los músicos? La banda de metal Ariday no duda en responder: es complicado sacar a la gente de casa. Viñas piensa que "la actividad musical en Zaragoza lleva siendo envidiable desde hace muchos años en cuanto a la enorme variedad y cantidad de eventos programados cada fin de semana, lo que genera una oferta que es muy difícil de asimilar como público. Sumando el factor de que al público maño no le gusta salir a sorprenderse y la obligación de tener que darte de alta en la Seguridad Social con los gastos que eso conlleva, hace que salas de aforos reducidos se ahoguen entre los pagos que no pueden llegar a solventar con la poca afluencia de público". A pesar de que asegura "tener suerte en ese aspecto", el guitarrista Alejandro Monserrat cree que cuesta que la gente vaya a conciertos: "Hay algunos de una gran calidad que los ves medio vacíos y, claro, eso al que los programa le echa para atrás a la hora de programar más, o de jugársela".

Aunque aseguran que no pueden quejarse de su público y dicen tener "suerte en ese sentido", los miembros de White Coven creen que, por lo que han visto en conciertos de otros grupos,"es muy complicado atraer a gente a los conciertos, y más aún si hay que pagar una entrada, por mínima que sea. No creemos que sea algo específico de la escena musical, ocurre en todos los ámbitos: el pagar por algo cultural es algo que no entra en la mentalidad española".

El precio: conciertos de pago o conciertos gratuitos

Otro punto destacable del panorama musical es que en Zaragoza, históricamente los precios de los conciertos son de los más bajos del país, "son siempre 3,4 hasta 5 euros más baratas que en otras ciudades", explica Patxi. "Los promotores siempre defendemos que los precios aquí sean más bajos, precisamente porque nos apetece ver muchas cosas, nos gusta que haya diversidad cultural y sabemos que en tiempos de crisis, en los que todavía estamos y teniendo en cuenta los sueldos que manejamos, no puedes pedirle a alguien que se gaste 200 euros en conciertos al mes", explica Fernández.

Tomás Gómez Perry (La López): "si estamos diciendo que es difícil que la gente gaste dinero, atraer a la gente a la cultura a base de eventos gratuitos es contraproducente"

Gómez ve como un error hacer eventos gratuitos: "si estamos diciendo que es difícil que la gente gaste dinero, atraer a la gente a la cultura a base de eventos gratuitos es contraproducente. No digo que no tenga que haber cosas gratuitas, pero no creo que hacer las cosas gratuitas sea un gancho. Se pueden hacer más baratas, se pueden hacer ofertas, se pueden hacer miles de cosas y sobre todo no ponerlas caras y que los grupos no pidan más pasta de la que piden y que las salas no se vayan de madre, pero gratuito es un error", opina.

¿Exceso de programación?
Los White Coven (aquí en el CC Universidad) también han participado en nuestro reportaje

Con una cantidad de público habitual tan baja, ¿es necesaria tanta programación? "Igual hay que coordinar la programación", propone Gómez. "Yo siempre he dicho que la ciudad no está programando por encima de sus posibilidades, pero cada vez me estoy convenciendo de lo contrario, no porque haya mucha sino que se programa por rellenar los huecos. No entendemos que una sala un día no tenga un concierto", añade haciendo autocrítica. Aunque también insiste en que "esa sobre programación podría ser absorbida por la población si hubiera una educación, comunicación, preocupación, una política dirigida no a programar más, sino a que el hábito de consumo de cultura se generalice y se extienda más a la población".

Para Chema Fernández, sí hubo tiempos de sobre programación pero ahora "se está estabilizando". Antes "todos queríamos nuestro trozo de mercado y que fuera amplio, pero al final no daba para tanto. Nosotros estamos programando menos, hay menos salas y a tenor de los resultados de este año, en nuestro caso [en La casa del loco], no hay ninguna duda de que estamos en el camino correcto. Estamos teniendo mayor porcentaje de público por concierto".

José Juste opina que "podríamos hablar de sobreoferta que, aunque en principio podríamos considerar como negativa para las salas, creo que es sería muy positiva si estuviese bien encauzada y coordinada, ya que permitiría buscar nuevos mercados y ofrecer una imagen de ciudad "Friendly music", palabra muy de moda en estos tiempos, con el consiguiente prestigio para la ciudad". El origen de esta "problemática" está "en la absoluta falta de coordinación de los espacios que ofrecemos música en directo y el nulo esfuerzo de las administraciones locales por esa coordinación", añade Juste.

Los cierres y la legislación vigente

El año pasado la escena musical en la ciudad comenzó a complicarse pues el Ministerio de Trabajo empezó a realizar inspecciones en diferentes salas de conciertos, solicitando los contratos de alta de los músicos ya que, legalmente, se les considera trabajadores de la empresa. Una de las primeras salas en verse afectadas fue la Campana de los Perdidos (ver noticia en El periódico de Aragón) cuyo equipo original con José Ángel Rodicio a la cabeza, decidió traspasar la sala tras recibir una multa de 12.000 euros.

Según la ley, la sala es la "responsable subsidiaria", según explica Patxi, algo que desde las salas ven "injusto" porque deja a los promotores en situación de indefensión. "Desde las salas consideramos que estamos dando un espacio para que los músicos desarrollen su trabajo", explica Gómez Perry pero matiza que sus trabajadores "son los camareros, los empleados de seguridad y, en mi caso, el programador. Si tengo que contratar a todos los músicos que salen en mi sala no salen las cuentas. Otra cosa es que estuvieran en mi plantilla porque tocan todas las semanas". Para que un músico se dé de alta tiene que ser autónomo, tener una empresa o que su oficina de management le dé de alta. Pero "muchos músicos amateurs que no tienen empresa ni nada de esto, ¿cómo se dan de alta? Lo acabamos haciendo nosotros (las salas) y eso supone unos gastos que muchas veces ni la taquilla ni la sala genera ese beneficio", comenta Gómez.

DADÁ: "en una actividad comercial tan raquítica comercialmente, aplicar conceptos de empresas comerciales es casi surrealista"

Las salas "buscamos la solución intermedia: vamos a repartir el marrón. Mi postura como sala es que no es nuestra responsabilidad (dar de alta a los músicos). Creo que estamos cometiendo un error al hacerlo porque le damos la razón a Trabajo. De alguna manera podrías darle la vuelta: somos nosotros los que estamos trabajando para que el músico pueda tocar porque le ponemos un equipo de sonido, un técnico, espacio, promoción", comenta Gómez Perry. "Si sale de taquilla lo pagamos; si no, a pachas; si la barra va guay te lo pago yo. Pero no podemos decir que pagamos nosotros siempre porque entonces esto no va a evolucionar, hay que ser conscientes de que hay un problema. Los músicos no pueden ir a lo fácil y decir 'a mí que me contraten'. Si queremos que esto funcione tenemos que ser todos los que estemos a una y ser consciente de que es una excepción que las salas paguen o esto no va a cambiar nunca", apuntilla Gómez. Se trata de "un tema delicado, porque todo lo que implica legalidad no admite discusión. No sabemos qué va a pasar: estamos en un impass", reconoce Chema Fernández.

Al grupo White Coven, toda esta problemática les toca de cerca: "En los conciertos que hemos dado en el último año hemos tenido que darnos de alta en la Seguridad Social, con los gastos y el papeleo que ello conlleva. Siendo siete músicos no podemos permitirnos casi 200€ de pérdidas por concierto. Nosotros, y prácticamente la totalidad de los grupos amateurs de la ciudad, no obtenemos ingresos de esta actividad; es más, salimos perdiendo bastante dinero. Si aún encima tenemos dedicar la totalidad de los ingresos del concierto a las altas de la Seguridad Social, no podemos siquiera costear la gasolina de los coches. Peor todavía lo tienen las bandas que vienen de fuera y dependen de los ingresos del bolo para costearse el viaje y la estancia.

"A todos nos ha tocado sufrir las consecuencias. Nosotros llevamos ya muchos años siendo autónomos y dando de alta a todo el que se subía al escenario con nosotros. Pero de ahí a tener que hacer factura en sitios en los que apenas cobrabas, además de todas las altas, va un paso. Total: que acabas regalando tu trabajo. Que, aunque siempre hecho cosas, y seguiremos haciéndolas, por amor al arte (cuando la causa lo merece) al mismo tiempo tenemos que hacer valer nuestro trabajo", comenta Monserrat.

Aunque no han tenido problemas con este tema, los componente de Dadá creen que "en una actividad comercial tan raquítica comercialmente, aplicar conceptos de empresas comerciales es casi surrealista".

A vueltas con la legislación: músicos profesionales y músicos aficionados

Si hay algo en lo que parece haber un cierto consenso entre todos los promotores programadores y músicos, es que para empezar a regular esta situación de forma justa, la ley debería distinguir entre la figura del músico profesional y el aficionado o amateur. "Esto hay que regularlo porque es una realidad. El músico aficionado no genera la suficiente cantidad de dinero para que se le pueda exigir unas altas en la Seguridad Social o un IVA. Es imposible", explica Chema Fernández.

"El quid es diferenciar entre amateur y profesional", asegura Tomás Gómez Perry. "Pero si el profesional tiene que pagar impuestos y el amateur no, todo el mundo va a decir 'yo soy amateur' y no. Por eso es muy difícil diferenciar esto", opina Gómez. Sobre diferenciar entre profesional o amateur, el compositor y músico Jesús Viñas apunta que "la música no es una profesión en la que unos papeles definen tu capacidad creativa o interpretativa. Mi opinión es que la separación entre una categoría y la otra es muy difusa y generaría controversia en la decisión de en qué lado cae cada una de las propuestas. Hay que valorar la dedicación de un proyecto, pero tampoco se puede medir en el número de horas dedicadas al proyecto, número de discos en el mercado o número de seguidores en las redes sociales, por ejemplo, sino la profesionalidad que se arroje de un trabajo bien ejecutado en sus diferentes niveles".

"Si tu profesión es la música eres profesional, pero los músicos que viven de los bolos son un porcentaje ínfimo en comparación con el volumen de gente que se sube a un escenario a tocar. Hay que ver la realidad del sector y establecer distintas categorías. Tendrían que existir fórmulas para facilitar que la gente pueda empezar y pueda crecer. Ahí entran tanto los amateurs como los que quieren ser profesionales, como los que lo son pero no viven de actuar sino de dar clases... Si exiges altas de 30 euros por músico, estás haciendo muy inviable que la gente que no gana dinero con esto pueda llegar a ganarlo algún día. La cuestión es más diferenciar entre grandes cachés y cachés de supervivencia. Si tu sueldo por tocar en una sala no llega ni a los 50 euros no es lógico asumir un alta de 30 euros", opinan los componentes de Dadá.

El guitarrista Alejandro Monserrat

Para Monserrat, "es muy difícil establecer esa diferencia, y nunca nos íbamos a poner de acuerdo. En teoría, se es profesional cuando te dedicas a ello. Pero realmente hacer esa diferencia creo que no nos lleva a ningún sitio". Los miembros de la banda de metal Ariday opinan que la pauta para establecer el límite entre amateur y profesional podría ser un caché anual, es decir, "que hubiera un tanto neto al año y a partir de ahí, eres semiprofesional o profesional y tienes que declarar. Tendría que haber un contrato amateur para que, aunque no se declare porque es poca cantidad, quede patente", comentan. Añaden que "siendo que ahora parece que darse de alta en la Seguridad Social es obligatorio, una opción sería hacer un contrato para los grupos cada concierto, aunque se toque gratis o por poca cantidad. De esa manera se podría ver a final de año cuánto ha tocado y cobrado cada grupo". Sobre quién debería dar de alta a los músicos, creen que "lo mismo que la sala da de alta a camareros, seguridad, limpieza... el grupo debería ser uno más, no asumir ese gasto".

Al respecto, desde White Coven no creen que este gasto deba asumirse, "ni por las salas, ni por los músicos. Nosotros (los grupos amateurs) no estamos realizando una actividad profesional. No vivimos de ello ni generamos ingresos. Para la inmensa mayoría de grupos esto no es más que un hobby. El que piense que esto es un trabajo, o que tocar en una sala reporta más beneficios que gastos es bastante iluso. No deja de ser afán recaudatorio. Esta cacería debería parar, están matando la música de Zaragoza". Acerca de diferenciar entre amateurs y profesionales, creen que "es más labor de juristas que de músicos. Pero con solo echar un vistazo al panorama se puede saber que se están haciendo las cosas mal. No es de recibo que se esté exigiendo el alta a adolescentes que dan su primer concierto delante de amigos y familiares, por ejemplo", añaden.

Jesús Viñas es autónomo, por lo que siempre intenta "tocar de forma legal. Sé que es una cantidad de dinero injusta para los ingresos que podemos presentar, pero si se pretende hacer de una forma legal, es lo que hay que hacer", explica. "En los últimos años, intento transmitir una imagen de profesionalidad en la que no acepto conciertos en los que no cobre, pretendiendo transmitir el mensaje que muchos otros artistas también hacen de que el arte cuesta dinero y hay que valorarlo como tal". Desde su punto de vista, el coste de dar de alta a los músicos "debería salir de la organización del evento, pero sé que en muchas ocasiones, las salas de aforos reducidos son incapaces de hacer frente al coste que supone contratar una banda de cinco músicos dando de alta a todos en la Seguridad Social, para lo cual, creo, deberían apoyar a las pequeñas salas con una oferta bien programada desde entidades públicas", añade.

Jesús Viñas: "El músico ha estado desprotegido y mucho, hasta que se ha hecho necesario el darnos de alta para cada una de nuestras actuacione"

¿Está el músico desprotegido? "Lo ha estado y mucho, hasta que se ha hecho necesario el darnos de alta para cada una de nuestras actuaciones. Además, hay muchas actuaciones que se hacen en B completa o parcialmente en las que no se tiene ni siquiera la seguridad de qué se te va a pagar o cuándo, teniendo uno que adelantar costes que pueden llegar a ser demoledores para un proyecto que está empezando", explica Viñas.

¿Pueden las salas vivir de los conciertos?

Hoy en día, ¿se puede vivir de una sala de conciertos? Sergio Vinadé asegura que "el motor de Las Armas, en realidad, es el bar". Fernández comenta que "ninguna sala vive de los conciertos, viven de las copas. Dentro de eso, ahora mismo en general estamos en un momento de transición. Se está estabilizando un poco el tema". Gómez Perry es de la misma opinión: "de conciertos no se puede vivir. De hecho, difícilmente son rentables".

Es un trabajo al que se dedican muchas horas y "hay más trabajo del que se ve", comenta Patxi. "Tanto con la Ley Seca como con Rock & Blues, he tenido un negocio de hostelería conviviendo con la sala de conciertos. Al final un promotor no se puede centralizar en una sola cosa si quiere vivir solo de la música. Yo de los ingresos de la música no me puedo quejar pero siempre lo he hecho un complemento a mi otro trabajo que es en la hostelería", añade.

Y los músicos, ¿pueden vivir ellos de los conciertos?

Vivir de la música es un tema más difícil. Los miembros de Ariday aseguran que no es posible si no se compagina con un trabajo. Monserrat piensa que "es complicadísimo" y en su caso compagina sus actuaciones con la enseñanza en la Escuela Los Cabales, con Nacho Estévez.

Viñas cree que se puede vivir de la música pero "las opciones son limitadas. Si estás preparado para hacer orquestas y versionar canciones de otros, profesión que considero muy digna, se puede llegar a fin de mes. Simplemente, hay gente como yo que prefiere apostar por su propio material y es aquí donde es algo más complicado entrar en un circuito en el que se pueda vivir íntegramente de esto".

El desafío: en búsqueda de nuevos públicos
Los Tachenko (Sergio Vinadé y Sebas Puente), este año en el Slap!. Foto: Chus Marchador

A tenor de los datos y las charlas con promotores y programadores, se puede percibir que uno de los retos principales y primordiales hoy en día, además de trabajar por la regulación del sector, es la creación de nuevos públicos. "Los nuevos públicos son como el Santo Grial, siempre los estamos buscando", comenta Gómez Perry que añade que no cree que haya una fórmula, se trata de hacer un "trabajo continuo".

"La batalla es ese 90% de población que no se plantea todavía ir a un concierto, que como mucho se va a los conciertos gratuitos de las Fiestas del Pilar. Tenemos que pelear todos, con los medios de comunicación, con las instituciones", comenta Fernández. Para él hay un hecho sistemático: "el 99% de la gente que va a un concierto sale satisfecha. No digo que les guste con locura, pero sale suficientemente satisfecha".

"Todos vamos un poco perdidos porque antes la gente iba a conciertos porque era la leche e ibas a conocer. Ahora o lo vendes mucho o la gente sabe muy bien a lo que va o cuesta mucho hacer nuevos públicos", comenta Patxi de Rock & Blues. Y esto teniendo en cuenta que "hay una actividad musical como no ha habido nunca. La gente que vivimos la sequía, estamos encantados, los que tenemos de 30 para arriba. El gran reto es los de menos de 30 porque ha aparecido nueva cultura musical. Yo no me veo programando reggaeton pero, aunque a mí no me guste y no la entienda, no puedo discutir que es una música que le gusta a la gente joven", añade.

Gómez Perry: "Los nuevos públicos son como el Santo Grial, siempre los estamos buscando"

Sin nuevos públicos, no se puede avanzar. Para Gómez Perry hay dos maneras de conseguirlo: "Intentar hacer las cosas lo mejor posible, hacer una propuesta más atractiva en la que yo creo que casi todos estamos trabajando" y, por otro lado, "en vez de hacer lo que nosotros pensamos que es lo mejor, preguntarles qué es lo que quieren. Podemos saber mucho de música pero estamos un poquito desfasados y hay cosas que no alcanzamos a entender. Tenemos un déficit en esto. Hay que abrir unas vías de comunicación más directa para saber qué les gustaría. No creo que la música en directo se haya quedado desfasada, hay que cambiar la manera de hacerla", añade.

Para crear nuevos públicos y seguir difundiendo la música en vivo, "las relaciones con los medios de comunicación e instituciones son fundamentales. Tenemos que convencer a los medios para que nos ayuden a hacer ver a la gente lo mucho que se va a enriquecer yendo a ver estos conciertos, lo bien que se lo va a pasar. Es el único paso que nos falta", añade Fernández.

Gómez Perry también cree en la necesidad de que sea un "agente externo" (como podría ser la Administración o los medios de comunicación) el que venda la idea de que "merece la pena gastar ese dinero". La administración "podía desarrollar mejores políticas culturales destinadas al fomento del consumo de conciertos, de la música en vivo. Potenciar los grupos locales para promocionar la ciudad y eso enriquecería mogollón la escena", comenta Gómez Perry.

Mirando a largo plazo, Jesús Viñas cree que "debería cambiar la educación artística en general en el plan de estudios de las próximas generaciones para conseguir que la gente valore de otra manera tener la posibilidad de disfrutar del arte. Ya sea en museos, librerías o salas de conciertos se ve que no se apuesta por descubrir nuevas propuestas".

Laura Latorre es graduada en Periodismo por la Universidad de Zaragoza. Ha trabajado en la sección de Cultura de El Periódico de Aragón y ahora colabora en RedAragón y en Zero Grados. Se define como lectora y escritora vocacional y melómana

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Ocio y Cultura

Sonsoles Ónega: "Sabernos y sentirnos queridos es un sentimiento absolutamente universal"

(Laura Latorre)
10/07/2017 - 18:28 h.
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La periodista y escritora Sonsoles Onega presentó el pasado jueves en Zaragoza su quinta novela, "Después del amor", con la que ganó este año el Premio Fernando Lara. Narra la historia de amor entre Carmen Trillo y Federico Escofet en los años 30

Sonsoles Onega en el Gran Hotel de Zaragoza, poco antes de la presentación de su novela en la sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés. Foto: Ángel de Castro (El Periódico de Aragón)
Enhorabuena por el premio Fernando Lara, ¿qué supuso para ti?

Pues muchísima ilusión porque cuando empecé con esta historia no tenía ni idea de dónde llegaría el libro, ni siquiera tenía la seguridad total y absoluta de poder terminarlo por la envergadura de la historia, por lo que iba a requerir de trabajo de documentación, de compatibilizarlo con el periodismo, la familia, los niños y el largo etcétera de las ocupaciones del día a día. Así que supone un salto importante en mi carrera literaria y me está permitiendo llegar a sitios donde no habría llegado de otra manera, por ejemplo estar aquí en Zaragoza, sin duda.

La novela está basada en hechos reales, ¿cómo llega a ti esta historia?

Llega a través de las hijas de Carmen, que en un momento dado de su vida, ya siendo mayores, buscaban a alguien que contara la historia de amor de su madre. Fue casual, un familiar que las conocía me las presentó y fui a verlas, un poco resistente al principio porque acababa de terminar la anterior novela y la verdad es que no estaba muy convencida de querer meterme en otra aventura literaria. Al final fue escucharlas y la forma en la que contaban lo que sufrió su madre y decidí que esa historia merecía ser contada.

¿Cómo te metes en la piel de los personajes para narrar sus sentimientos?

Eso es lo maravilloso de la literatura, incluso en novelas que llevan esa etiqueta de "basado en hechos reales", al final tú hurgas en sentimientos, buceas en emociones, expones a los propios personajes ante sus propias preguntas y ante sus vértigos y el abismo de muchas decisiones que tienen que tomar a lo largo del texto y lo que intentas es que sea el lector el que se haga luego esas mismas preguntas y sienta lo mismo. Esa es la magia de la literatura, incluso en estas novelas que tienen un itinerario muy fiel con la realidad.

Además de la historia que te cuentan las hijas de Carmen, la documentación habrá tenido que ser exhaustiva...

Libros y hemeroteca, sobre todo la hemeroteca de la Vanguardia que lo tienen todo digitalizado. El grueso de la arquitectura de la novela es la historia de amor, aunque está ficcionada en cada uno de sus capítulos, los hechos son hechos y están ampliamente escritos y documentados por historiadores, incluso por escritores. Por ejemplo en capítulos sobre la guerra civil o el exilio. Todo lo demás está en la crónica periodística de todos esos años, de los años 30. Me importaba mucho que esta novela tuviera textura, que no fuera un relato plano, sino que el lector pueda recrear con la lectura los escenarios en los que habitaron esos personajes, que puedan incluso oler, tocar, taconear la tarima de aquel piso en la calle Roselló. Y en todo eso, hay una parte de fabulación, pero también está en la prensa de la época, en los anuncios por palabra, el pequeño parte meteorológico del día ya te permite suponer si llovía o no llovía, cómo podía ser el estado de ánimo.

En esta historia es muy curioso por quién era el amante de Carmen, que fue un personaje público, un militar de la época de la Segunda República. Muchas veces me lo he encontrado en crónicas que me daban pie al siguiente capítulo porque... ¿no podría haberlas leído también Carmen? ¿y de qué forma hubiera reaccionado ella al leer determinados pasajes de aquella actualidad que configuran también esa historia de amor?. Sin el marco histórico que nosotros tenemos, Carmen hubiera reaccionado de otra manera, sin duda.

Leer esta historia da pie a creer en aquello de que la realidad supera la ficción...

Sin duda, de hecho la primera vez que yo escuché a las hijas de Carmen, había momentos en los que yo pensaba que esto solo lo podría haber visto en una película o leído en un libro, pero no: ha ocurrido en realidad. Estos personajes han vivido la historia en sus propias carnes y ahora tienen hijas que lo cuentan, nietos que lo recuerdan. No sé si le pasará el lector pero a mí me pasó que Carmen me empapó de una manera brutal, me generó complicidad su historia porque aunque haya ocurrido hace 90 años muchas de las situaciones están vigentes: los miedos, las inseguridades, la traición, el arrepentimiento, el sentimiento de culpa de una madre cuando se ve obligada a abandonar a sus hijos... Todo eso tiene toda la vigencia, ¿por qué no va a ser posible que eso ocurra hoy en día?, solo que el marco histórico lo complica aún más por las dificultades que tenían las mujeres en aquella época (pese a los avances de la Segunda República), para poder tomar las riendas de su vida.

Carmen ¿fue una mujer adelantada a su época?

Sí, necesariamente había en ella una semilla de rebeldía que fue germinando. Sin duda ella no se hubiera dejado conquistar de la manera que se dejó, primero si no hubiera sido víctima de una traición por parte de la hermana, porque una cosa lleva a otra: vengó la infidelidad de su marido con otra, de alguna manera. Pero sin duda ella intentó cambiar lo que no le gustaba de su entorno haciendo cómplice incluso a la gente que trabaja en su casa. El papel de la criada en esta novela (y no me gusta usar la palabra criada pero es lo que era) tiene una importancia clave por cómo actúa como conciencia de su señora, cómo Carmen es capaz de romperle esas barreras de clase que establecemos los humanos sin ser del todo conscientes de lo absurdas que son. Carmen intentó cambiar su entorno con pequeños granitos de arena que al final hacen grandes montañas. El hecho de empujar a todas las mujeres de Roselló para ir a votar, la forma en la que se dirige a ellas, la complicidad que alcanzó, las ansias de formación y de libertad que insufló en sus hijas... Todo es forma parte de la lucha de las mujeres. Son pequeños granos de arena que contribuyen a cambiar el mundo, a los hechos me remito: sus hijas son dos mujeres de 87 años, absolutamente modernas, que entienden perfectamente la sociedad en la que viven, que han tenido ambiciones culturales, que se han formado... Todo eso está en su madre y en su legado.

La novela se sitúa en un momento histórico en el que empieza a haber más derechos para las mujeres, pueden votar y se aprueba el divorcio. Hemos avanzado desde entonces pero ¿quedan muchas cadenas por romper?

Sin duda sí. La Segunda República empezó a perfilar nuestros derechos, consumándolos en algunos casos como el derecho al divorcio, el matrimonio civil o el derecho a votar, que es como la combinación máxima. Luego todo se fue a negro con la guerra civil y la dictadura y ahora en cuarenta años de democracia tenemos un catálogo de derechos y libertades amplísimo que nos equipara en todo a los hombres. Sin embargo, sigue habiendo un poso de inercia en las sociedades que nos perjudica, pero tendrán que ser las sociedades las que cambien, no creo que tengamos un problema legislativo como pudieron tener las mujeres de décadas anteriores pero sí una forma de ver el mundo que aún no se ha completado. Seguimos siendo víctimas de eso que ahora se llama micromachismo y que en mi anterior novela yo llamaba "barreras transparentes". Barreras que no se ven pero que están ahí.

¿Cuál es el principal objetivo del feminismo actualmente?

Sobre todo cambiar las inercias de las sociedades, no dar por hecho las cosas porque sí, porque somos mujeres no nos tenemos que ocupar de según qué cosas. Eso sigue ocurriendo (estadísticamente es así) que la mujer se sigue haciendo cargo de las tareas dentro del hogar y yo no lo juzgo, pero pesa en la mochila de una mujer. Una mujer cuando está en casa está currando, de la misma manera que un hombre en una oficina. Eso está ahí, no digo que haya que renunciar a eso, pero la que quiera tiene que tener la posibilidad de hacerlo. Sobre todo, si hay algo que me irrita es que las leyes de conciliación se han hecho para hombres y mujeres y parece que solo las usan las mujeres. ¿Por qué cuando hablamos de reducción de jornadas, son las mujeres las que la cogen mayoritariamente? ¿Por qué renunciar a la carrera profesional es un verbo que conjugan las mujeres?.

En la novela hablas de los españoles que fueron al exilio durante la guerra y la dictadura, ¿se puede establecer algún paralelismo con el drama actual de los refugiados?

En el drama de los refugiados me sorprendió encontrar tanto paralelismo con aquel exilio nuestro del 39. La forma en la que los españoles fueron tratados a veces se parece a la forma en la que tratamos a esos sirios, por ejemplo, que quieren abandonar su país por obligación, no porque quieran.

¿Hay algún parecido en la relación entre Cataluña y el resto de España en la Segunda República y ahora?

Respecto a Cataluña hay similitudes en cuanto a las ansias territoriales y poco más. Las sociedades no son las mismas. Cataluña en 1934 se divorcia definitivamente de España, declara la independencia de forma totalmente unilateral pero no venía precedida de 40 años de democracia y convivencia, de tal forma que es un marco que en esta novela está retratado porque el amante de Carmen lo vivió y tuvo una participación directa, pero hasta ahí. ¿Nos deja enseñanzas? Sí, sin duda: la forma en la que se encauzó tres años años antes, en 1931, pero poco más. La convivencia que ha tenido Cataluña con España en estos 40 años es el mejor ejemplo para solucionar el presente.

¿Cómo influían entonces las presiones sociales y la Iglesia en las parejas y matrimonios?

De manera determinante. Hasta en una cosa tan importante y elevada, al menos a mi juicio, como un debate parlamentario, cuando discutían el derecho al sufragio femenino, una mujer como Victoria Kent llegó a alegar que no se podía otorgar ese derecho a las mujeres porque maridos y confesores ejercerían sobre ellas una influencia determinante hasta el punto de condicionar su voto. Por otra parte, la propia sociedad actuaba como una espada de Damocles sobre las mujeres, juzgándolas hasta límites insospechados. Y dentro de las familias esos juicios también existían: la propia madre de Carmen no ve con buenos ojos que su hija se haya divorciado, es más, le parece una deshonra para toda su familia y poco menos que una maldición para sus hijos. Creo que en el caso de la Segunda República las leyes avanzaron más rápido que la sociedad. Siempre se suele decir que es al contrario pero yo creo que en ese caso fue distinto.

Carmen y Federico tuvieron formas distintas de ver su relación...

Sin duda ellos vivieron la historia desde ópticas muy distintas. Ella dividida entre el amor a Federico y el amor a sus hijos y Federico, también amaba a su familia, pero sin duda el sentimiento de culpa que a ella le atenazó hasta el fin de sus días quizá él no lo tuvo. Carmen en 1937 se divorcia porque no tuvo miedo en hacerlo y Federico no. No sé si esto retrata a todos los hombres y mujeres del mundo, pero el caso es que en esta novela sí vemos dos formas distintas de enfocar la misma historia. La huella del abandono está más presente en la vida de ella que en la de él.

¿Qué tienen las historias de amores imposibles para atrapar tanto y llamar la atención a tanta gente?

En el fondo a todos nos mueve lo mismo: sabernos queridos, sentirnos queridos es un sentimiento absolutamente universal, ahí sí que puedo ser taxativa. Yo creo que no hay emoción más poderosa que esa para levantarte por la mañana: saber que alguien te quiere, que para alguien eres importante, que vais a envejecer juntos. Creo que son sentimientos muy esenciales, incluso te diría primarios y todos tenemos esa parte de aspiración a conseguirlo.

¿Qué comentarios estás recibiendo de la novela?

De momento muy satisfactorios, me produce cierto pudor contarlo. Ahora las redes sociales te permiten tener un contacto muy directo con los lectores que te escriben y te dicen si han acabado y es muy emocionante descubrir el contenido de todas esas miradas, que es lo que más emociona a un escritor. De momento está siendo positivo.

Después del amor es muy visual, ¿acabará en la gran pantalla?

No lo sé, no es la primera vez que me lo preguntan y siempre contesto lo mismo, así que voy a ser poco original: no depende de mí. La verdad es que la editorial ha hecho un booktrailer y he visto algunas imágenes inspiradas en la novela y me ha emocionado mucho. No sé qué va a pasar, me dicen que es un novela muy visual y yo creo que es parte de deformación profesional: los periodistas de tele tendemos a ver previamente lo que escribimos. Pero insisto en que no depende de mí, no sé escribir guiones ni tengo una productora con lo cual ni idea.

Como periodista ¿cómo ves la situación del oficio? ¿Qué es lo que más te preocupa

Me preocupan las condiciones laborales de nuestros colegas. Yo creo que estamos en un momento complicado de cierta transformación, de poca valoración por parte del ciudadano de la información, hay más canales de nunca y en cambio yo creo que estamos más desinformados que nunca. Pero sobre todo me preocupan las condiciones en las que trabajamos.

¿Se abusa mucho de la posibilidad de contratar becarios?

Es una pregunta difícil de responder. Yo he sido becaria durante todos mis años universitarios, creo que empecé a cobrar algo en la Cadena Ser con una beca. El becario es un estado maravilloso durante un tiempo, el problema es cuando las becas y los contratos temporales se alargan más allá de lo admisible. Pero las becas están para lo que deberían estar: completar una formación de un futuro periodista pero nada más, las empresas no deberían abusar de ellas.

¿Cómo compaginas todo?

Con organización germana en casa y parcelando mucho cada ocupación. He podido organizarme con una tribu que me acompaña y a la que cuido y mimo porque sin ellos no sería nada.

¿Estás trabajando en una nueva novela?

Ahora estoy muy centrada en la promoción que está siendo muy intensa, está bien que sea así, y luego ya veremos. De momento nada en mente.

Laura Latorre es graduada en Periodismo por la Universidad de Zaragoza. Ha trabajado en la sección de Cultura de El Periódico de Aragón y ahora colabora en RedAragón y en Zero Grados. Se define como lectora y escritora vocacional y melómana

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Gastronomía

José Ribagorda: "Yo no entiendo cómo en este país se pueden beber más gin tonics que vinos de Jerez"

(Laura Latorre)
04/07/2017 - 10:25 h.
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El periodista y divulgador gastronómico José Ribagorda estuvo el pasado miércoles 28 en el Ámbito Cultural del Corte Inglés presentando su último libro, "De las cosas del comer". Charlamos con él sobre periodismo y gastronomía

José Ribagorda en la sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés. Foto: Laura Latorre
¿De dónde te viene esta pasión por la gastronomía?

Yo creo que hay muchas razones pero si lo analizo bien, la fundamental es que desde muy joven siempre me interesaron lugares con identidad, con historias, que me evocaran sensaciones. Fui un asiduo visitador y cliente de viejos cafés, me interesé por las viejas tabernas y empecé a buscar en mi ciudad, que era Madrid, esos lugares en los que me encontraba bien, en los que leía, escribía y era feliz. Creo que eso me marcó muchísimo y a partir de ahí me empecé a interesar más por lugares con autenticidad. Empecé a viajar, conocer, explorar, amplié el espectro de las tabernas con sabor y con identidad, a explorar barras, explotar restaurantes, a viajar haciendo leitmotiv de lo gastronómico y lecturas. Así empiezo a desarrollar mi pasión.

"De las cosas del comer" no es un libro de cocina al uso: hablar de productos, lugares y reflexionas sobre la gastronomía. ¿Cómo decides escribir este libro?

Escribí "Cocineros sin estrella", donde reivindico la cocina tradicional que estaba oscurecida en relación a la cocina de vanguardia y un tanto menospreciada, y trato de poner otra vez en valor la cocina de siempre, pero siempre buscando la verdad gastronómica. En este nuevo libro lo que hago es ampliar ese espectro de verdades gastronómicas, lo amplío al producto (del que creo que se habla muy poco) lo amplío a establecimientos comerciales, normalmente ubicados en mercados, porque me interesa mucho el mercado, me parece que es lo más fascinante que gastronómicamente uno puede encontrar. Lo amplío al mundo del vino también, a vinos poco conocidos y poco reconocidos. Entonces el libro responde a ese objetivo de seguir dando a conocer y divulgando la gastronomía (porque me considero un divulgador gastronómico) bajo ese prisma de la verdad y la autenticidad.

¿Hay algo que durante el proceso de creación te haya sorprendido especialmente?

Me han fascinado muchísimas cosas porque el libro es una invitación al asombro ya que hay cosas muy desconocidas. Yo no me podía imaginar que se estuviera haciendo en España un foie que ahora mismo irrita a los franceses porque les supera. Es un foie ecológico que está bendecido además por el gastro chef universal que es Dan Barber. No podía imaginar que una nécora de cantabria pudiera igualar a una gallega, que es la que llevo tomando siempre. O que tuviéramos pastelerías con tanta antigüedad, son seis generaciones, como la pastelería zaragozana de Manuel Segura en Daroca. No me lo podía imaginar. El libro me ha asombrado y quiero que sea una invitación al asombro de todo el que lo lea, que va a descubrir y conocer productos, barras insólitas y va a tener sensaciones insólitas si las experimenta. Es un libro que se lee, pero que también se come. Es un libro para comérselo.

En gastronomía, ¿tradición y vanguardia han de ir de la mano?

Yo creo que sí. A veces se establece un debate absurdo que no tiene por qué establecerse porque tradición y vanguardia van de la mano. Yo soy un defensor de ambas, este es un libro que se abre a la vanguardia también porque habla de tendencias, de cocineros de vanguardia, que están haciendo un trabajo experimental fabuloso. Hablo de esa mejora de la cocina, que representa la vanguardia, cuando la vanguardia es verdadera, cuando no es artificial ni efectista ni absurda. Cuando la vanguardia es auténtica mejora a la tradición porque técnicamente es superior. Entonces la tradición, con la vanguardia, técnicamente se mejora aplicando esas técnicas y sobre todo porque la vanguardia siempre está al día de los hábitos. La vanguardia al mismo tiempo tiene en la tradición esa cocina de valores, esa base sólida, esa referencia que no tiene nunca que perder. Yo me he dado cuenta de que hay cocineros tradicionales que son los más vanguardistas. Ahora los ecochefs están haciendo una cocina de proximidad, pues eso ya lo hacían los cocineros tradicionales: cocina muy apegada a su territorio y al producto de su territorio. Curiosamente ahora los ecochefs están haciendo lo mismo.

En el libro haces un homenaje al churro.

El churro me encanta, forma parte de nuestra existencia. El churro ilumina nuestros días a primera hora de la mañana. El churro es una de las cosas más maravillosas, nos da identidad, personalidad. Algo tan simple y elemental. Es Patrimonio Nacional.

Pero no es fácil encontrar el churro perfecto, que no esté demasiado aceitoso, que tenga la textura adecuada…

Por eso he buscado y he encontrado un churro excelente [recogido en el libro], con una masa finísima, con una utilización de los aceites escrupulosa, limpios, donde el churro se fríe, la masa se fríe. En nombre del churro, como en nombre de tantas y tantas cosas, se han hecho atrocidades: churros grasientos, porras verdaderamente difíciles de digerir. Pero luego está la excelencia, claro, y como todo, es una búsqueda. Al final la gastronomía es cultura y tener cultura gastronómica es al fin y al cabo saber esos lugares (que muchos son de lo más sencillos) donde puedes tocar el cielo con el paladar.

Reivindicas alimentos denostados como la mantequilla o el cerdo, ¿por qué?

Pues por hacer justicia. Ahora hay una tendencia a demonizar todo: todo es malo, no puedes comer ya prácticamente nada porque todo te provoca enfermedades malignas y es terrible. Lo que he tratado es de poner sentido común, de cordura. Hay productos que han estado bajo el estigma de la demonización y no es así. Tenemos una mantequilla que es fantástica, a la altura de las mejores que es la mantequilla Soriana con criterios artesanales de elaboración. Es una excelente mantequilla y no es mala, se puede tomar, como todo, con moderación. Lo mismo te podría decir del porco celta. El pobre cerdo ha estado muy demonizado también y en cambio tiene unas propiedades saludables y muy interesantes.

¿Y qué me cuentas de los vinos de Jerez?

Yo creo que son una de las auténticas joyas que tenemos en España, si no la más. Los vinos de Jerez, con la variedad que tenemos, la exclusividad que tienen, imposibles de hacer en ningún otro lugar del mundo, la historia que tienen, el embrujo que tienen esos vinos, la magia que tienen esas bodegas y las gentes que lo hacen. Es algo tan extraordinario que no entiendo cómo la gente no consume vinos de Jerez y como no hay locales exclusivamente dedicados al Jerez. Yo no entiendo cómo en este país se pueden beber más gin tonics que vinos de Jerez. Es algo tan único, tan exclusivo y maravilloso que me cuesta entender que no tenga el grado de aceptación, de conocimiento, de reconocimiento que debiera tener.

De Aragón, ¿con qué manjares te quedas?

Yo de Aragón soy un fanático de un plato que me marcó completamente que son las almejas con borrajas. Siempre recordaré que tomé en el restaurante Gayarre tomé unas borrajas con arroz y almejas (que es un plato que desde Gayarre se hizo aragonés) memorables. Ese plato está en mi memoria, siempre va a estar. Soy un apasionado de la borraja, de la verdura, como lo soy del ternasco. El ternasco tiene la exclusividad y la originalidad, me encanta cómo lo hacen y cómo se elabora aquí. Por supuesto, también me gustan las frutas, los melocotones que hay aquí. También soy un apasionado de los vinos aragoneses que me parece que han mejorado: los Cariñena, el Campo de Borja, Somontano, se están haciendo cosas muy interesantes en materia de vino. El Campo de Borja me fascina.

Tienes una web divulgación gastronómica. Hay artículos, videos, entrevistas… háblame de ella.

La web ha dado nombre al libro (www.delascosasdelcomer.com). Estamos contentos porque es un proyecto de futuro a medio y largo plazo y estamos volcando todo nuestro esfuerzo y dedicación en divulgar la gastronomía. Ahí publicamos muchas noticias donde cuento mis experiencias, hacemos entrevistas a cocineros, a personajes famosos a los que les gusta la gastronomía (el último ha sido Flo, es un gran amante de la gastronomía y la entrevista es muy divertida). Es conocer el lado gastronómico de personajes populares pero porque les interesa la gastronomía, no es ponerles por ponerles. La web es un gran contenedor porque tenemos todos los reportajes gastronómicos del informativo también recogidos ahí. Está recogido el programa de "Cocineros sin estrella", porque es una web asociada a Mediaset. es el gran contenedor gastronómico de Mediaset, en digital y en Internet. Estamos muy contentos con ella y nos la estamos trabajando.

¿Es una forma también de interactuar con la gente y recibir comentarios?

Sí, claro. La web está abierta a los comentarios y todo el mundo puede opinar y hablar. Ahí vuelco todos los sitios que voy conociendo, las experiencias. El otro día conocí a Punto MX y a Edgar  Nuñez, algunos de los mejores cocineros que hay en México y he contado la experiencia. Es un lugar de permanente interacción con las personas que nos siguen.

¿Qué importancia tiene viajar para el amante de la gastronomía?

Pues yo creo que mucha. Pero viajar por tu barrio, por tu propia ciudad. Seguro que en Zaragoza hay lugares que no conoces y que te sorprenderían. Pues hay que hacer una labor de exploración: hay que ir calle por calle probando, degustando, asomándote a las barras, viendo, experimentando. El viaje es fundamental pero empieza en tu propia calle. Cuando explores tu calle explora tu barrio, luego tu ciudad, tu comarca, tu comunidad, España y luego vete al mundo. Pero viajar es la más rica fuente de conocimiento que hay junto a los libros, para mí.

Siempre se dice que la gastronomía española se valora mucho fuera.

Es cierto. Además yo creo que la gastronomía española es uno de nuestros grandes patrimonios. Del grueso de turistas que vienen, que cada vez es mayor, muchos vienen por la gastronomía porque hay pocos lugares donde se coma tan bien y de forma tan variada y rica. La española es una cocina con mucha personalidad, con un producto extraordinario, unos cocineros fascinantes que han deslumbrado al mundo desde el punto de vista de la vanguardia, que España lleva liderando muchísimos años a raíz del genio de Ferrán Adriá. Yo creo que eso ha atraído a muchísima gente que viene a ver qué se está cociendo aquí. Un hombre que fue capaz de romper liderazgo de la cocina francesa, que ha sido tradicionalmente la más vanguardista, y él dilapida completamente eso y pone la cocina española en lo más alto. Mucha gente viene a ver eso y la variedad absoluta. En ningún lugar del mundo vas a comer un  marisco como en Galicia, vas a tener platos únicos como el arroz o la paella valenciana, es inagotable. Es un país, como el libro, para comérselo.

Hay un creciente interés en España por la gastronomía, también se han hecho populares los programas de cocina, ¿qué opinión te merecen?

Está bien porque sirven para divulgar y popularizar la gastronomía, acercarla a los niños. Son programas que además de entretener, que me parece muy bien, tienen que tener siempre (o habría que velar porque tuvieran siempre) un componente formativo para que de alguna manera también instaran a los más jóvenes a interesarse por la gastronomía, para que aprendan a valorar la cocina y el producto. También me parece positivo que la gastronomía sea un recurso más para el entretenimiento.

Pero, ¿sabemos comer?

Yo creo que está creciendo el interés por la gastronomía, es indudable, interesan los programas de gastronomía, se leen libros, si no, no habría tantas publicaciones, revistas, webs, blogueros... Cuando todo eso eclosiona es porque hay un interés evidente por parte del lector, espectador u oyente. El interés es creciente y ves que la gente va a los restaurantes que tienen cierto nombre y que ofrecen algo especial. Yo cuando voy a ellos veo las barras muy pobladas. La gente se ha informado y hay creciente interés por el mundo del vino, a la gente le gusta beber cada vez mejor. Me alegro muchísimo de haber contribuido modestamente a ese interés de la gente por gastronomía.

¿Cómo compaginas la labor periodística con la divulgación gastronómica?

Me resulta fácil porque es lo mismo. Yo hago periodismo, no es que me transforme en otra cosa: yo estoy con el mismo traje de periodista. Yo termino de informar y sigo informando y en los informativos, además, lo gastronómico también tiene un peso porque siempre incluyo algún guiño a la gastronomía, He tratado de hacerlo siempre, cuando no lo hacía nadie realmente. En los 10 años que llevo en Telecinco de alguna manera he hecho una apuesta decidida por la gastronomía desde el primer momento.

¿Cómo ves la situación actual del periodismo?

Pues hombre, no es un momento fácil. El periodismo es uno de los sectores que más ha sufrido la crisis: indudablemente por la propia crisis, por la reducción de la publicidad y por el cambio de modelo. Sobre todo los medios impresos están sufriendo muchísimo la irrupción del periodismo digital y de lo digital. Entonces estamos en una fase de transformación y evolución que la están sufriendo mucho la prensa escrita, las revistas. Han sido años muy duros, las empresas han tenido que hacer ajustes para salvar sus cuentas de resultados y desgraciadamente se han perdido puestos de trabajo.

¿El paso del papel al digital está cerca de resolverse?

Yo creo que sí. Los medios no impresos a medida que la situación económica vaya mejorando, indudablemente creo que se recuperarán efectivos, plantillas y demás. Se ve que los medios de alguna manera van mejorando sus ingresos, sus cuentas de resultados y sus ingresos publicitarios van mejorando paulatinamente. Yo creo que eso se recuperará. En cuanto a lo digital está por resolverse todavía porque ahí hay un dilema: es muy difícil encontrar un equilibrio, porque la gente no está acostumbrada a pagar por lo digital y los contenidos en Internet. Eso es un dilema que no sé cómo se va a resolver, pero se encontrará el equilibrio porque de ello depende la viabilidad de los propios medios impresos. Yo no digo que vayan a desaparecer, pero cada vez se compran menos periódicos y cada vez se lee menos y el papel no entra dentro de la cultura de las nuevas generaciones.

¿Qué opinas de que muchos medios cubran puestos de trabajo con becarios?

Bueno, todos hemos pasado por ahí. Cuando eres becario tienes que tener la sensación del bolsillo muy ligero y la cabeza muy poblada de anhelos y esperanzas. Tienes que pasar por esa situación y pensar que el futuro es tuyo, perseverar, luchar y prepararte, prepararte y prepararte. Luego ya es el componente de la suerte, que es fundamental, pero tienes que pasar por ese tránsito.

Ya para finalizar, ¿cuál ha sido el último capricho gastronómico que te has dado?

Pues hoy mismo, antes de salir de Madrid, me he tomado unos cangrejos de río en el Café Varela, de un gran amigo mío, Melquiades, y me ha sorprendido con unos cangrejos extraordinarios. Yo recomiendo a todo el mundo que, si puede, se tome unos cangrejos, bien elaborados con su buena salsa, eso es uno de los mayores placeres gastronómicos que puede tomar una persona.

Laura Latorre es graduada en Periodismo por la Universidad de Zaragoza. Ha trabajado en la sección de Cultura de El Periódico de Aragón y ahora colabora en RedAragón y en Zero Grados. Se define como lectora y escritora vocacional y melómana

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Ocio y Cultura

Espido Freire: "Reivindico mucho el derecho a la mujer contradictoria"

(Laura Latorre)
26/06/2017 - 18:46 h.
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La escritora Espido Freire presentó en Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Zaragoza su último libro, Llamadme Alejandra, con el que obtuvo este año el Premio Azorín 2017 y que va ya por la tercera edición. En él cuenta la historia de la zarina

Espido Freire en la librería de El Corte Inglés. Foto: Nuria Soler (El Periódico de Aragón)
Antes de nada, enhorabuena por el Premio Azorín, ¿qué supuso para ti?

En un premio con un jurado externo, como es del Azorín, vas a pecho descubierto, estás sufriendo hasta el último minuto, que es lo que me pasó a mí. La satisfacción fue enorme. Además Alicante no deja de ser un sitio donde he trabajado mucho, en toda la comunidad, pues funcionó muy bien y estuve muy contenta. Fue una entrega de premios espectacular en el Auditorio con la Fura dels Baus y un montón de elementos preciosos. Me lo pasé muy bien esa noche, luego ya a trabajar.

Llama la atención la vida de contrastes que tuvo Alejandra, la protagonista. ¿Por qué decides escribir sobre ella?

Yo no sé si hubiera decidido escribir sobre ella, quizá sí, si no la hubiera descubierto desde niña. Pero como eso fue así y no podemos borrar lo que ya ha sido, lo que tengo que decir es que fue una amiga invisible que me acompañó durante muchos años. Entonces, antes o después quería escribir sobre ella, como es posible que escriba sobre otros personajes históricos. Ya había escrito varios artículos, pasó también con Teresa de Jesús que comencé desde pequeñita a conocer mejor su historia y acabó siendo un ensayo biográfico. Entonces, de una manera o de otra, quería hablar de estos contrastes y de esta mujer tan uniformemente considerada como mala y que yo, sin embargo, veía de una forma completamente diferente. La veía vulnerable, asustada, bajo una presión enorme. No era la perversa y fría mantis religiosa que a mi me describían otros.

¿Cómo fue su relación con personajes como la Emperatriz Sissi o Rasputín?

La de Rasputin fue una relación de amistad y confianza por parte de ella muy relevante. Alejandra no se abría a muchas personas, primero por su propio carácter y después porque era consciente de que ella era la zarina y podían acceder a ella por caminos distintos. Pero cuando dabas con la clave (y había dos o tres claves que eran básicas: la música, la compasión por el dolor y el misticismo) se entregaba sin reservas, de una manera incluso un poco invasiva. Rasputin entendió rápidamente su psicología y, además dio con una clave que era que la tranquilizaba y le inspiraba confianza a ella y a su niño enfermo. Entonces fue una de las relaciones, cortas porque aparece en los últimos años de su vida, pero más importantes de Alejandra. La de Sissi fue mucho más anecdótica. Yo imagino ese encuentro en Viena en la época que yo describo, con otro personaje fascinante y conociendo a Alejandra me permito inventar ese encuentro.

La novela está narrada en primera persona, ¿cómo te metes en su piel?

Leyendo mucho sobre ella y de ella. Hay un momento en el que las cartas, la correspondencia, incluso relatos de cómo ella se expresaba, llegaron a mis manos y estuve leyéndolos y empapándome de ella. Ella era muy exaltada, muy intensa, muy concienzuda y se tomaba muy en serio a sí misma. Claro, hay momentos en que te agobias. No es un proceso como preparar un papel para una actuación pero no hay una gran diferencia entre una cosa y otra. De pronto, descubrirte pensando como ella te das cuenta de que te encierra en una mentalidad muy pequeñita, en una cápsula muy opresiva.

Hoy en día, ¿se habría considerado que tuviera una fobia social?

Muy posiblemente. Posiblemente algunas de las extravagancias de la zarina ahora se entenderían mucho mejor y probablemente le hubieran recomendado un mínimo de terapia para aceptar duelos. Cuando murió su madre, de muy chiquitita, ella se encerró en una tristeza enorme y eso posiblemente en un niño ahora no lo toleraríamos. Después, cuando cambió a otro país, con otro idioma y otra religión, posiblemente ahora le habrían acompañado de otra manera y en su momento no. Luego cuando descubre algo tan terrible como que es madre de un niño enfermo, ahora en los últimos años ya sabemos que toda la familia, en particular la madre, tiene que tener acompañamiento psicológico y ella fue a pelo y encima en silencio. Era secreto de Estado que el niño estuviera enfermo, nadie fuera de su círculo íntimo lo sabía.

Se convirtió a la Iglesia ortodoxa, ¿le ayudo eso a sobrellevar su vida?

Sí. Ella era una mujer religiosa, lo cual era habitual en la época, y pasó de la religión luterana en la que se había educado, a una religión mucho más rica en todos los sentidos como es la ortodoxa. Está llena de iconos, está llena de color, de ritos, de incienso, en ese sentido cercana a la católica. Ella quedó deslumbrada además había dos figuras de las que carecía en su propia iglesia: la de la Virgen, la madre como tal, y la de los santos. Eso da también mucho pie a supersticiones que tenemos en la católica. Entonces ella cayó en eso con todo el equipo, le encantó. Hubo un momento en el que necesitaba la fe, cuando estaba ya encerrada en la última casa una de las cosas de las que se quejaba más amargamente es de que no les permitían ir a la Iglesia. Era un momento en el que podía escaparse un poco de su mundo.

¿Qué tiene la novela histórica para que tenga tanto tirón últimamente?

Llevamos ya años. El debate de la novela histórica, cuando yo comencé a escribir estaba ya establecido, es posible que lleve 15, 20 años. ¿Por qué? Primero porque es una forma de exotismo: en lugar de viajar a otro país, viajas en el tiempo. Después, porque de la novela histórica casi todos sabemos algo, no nos lanzamos a un tema por casualidad, sino porque tenemos una afinidad, nos gusta esa época o ese autor. Tenemos un apoyo. Después porque ahora mismo hay una gran variedad y riqueza de autores de novela histórica. Y a mayor riqueza, mayor posibilidad de encontrar cosas que nos gusten. Yo recuerdo que una de las primeras novelas históricas que me deslumbró fue la de Robert Graves, Yo Claudio, primero la conocí por la serie y cuando supe que había una novela fui corriendo a leerla, yo era una cría. Pero otra novela en las antípodas, como Ivanhoe, un siglo anterior, también me gustó. Una te hablaba de la época romana con un cuidadísimo retrato psicológico y la otra era amor, caballería. Las dos cosas funcionaban. Yo creo que en la novela histórica pueden darse ambos mundos con una flexibilidad que quizá en una novela más costumbrista nos choca.

Desde que publicaste tus ensayos sobre bulimia y la anorexia (Cuando comer era un infierno y Quería volar) ¿cómo ha cambiado la comprensión de estas enfermedades en la sociedad?

La enfermedad, según los psiquiatras, cambia ligeramente a lo largo de los últimos años: hay menos casos de anorexia restrictiva, que antes eran muy conocidos, y hay más casos de anorexia purgativa o de casos purgativos. También ha aumentado la automutilación, la manera de herirse para expresar y para calmar un dolor interior. Eso desde el punto de vista de la enfermedad, que son los psiquiatras los que tienen que definirlo. Desde el punto de vista de la comunicación, que es lo que yo controlo mejor, son los mismos perros con distintas correas. Es decir, si antes esa imagen se transmitía a través de las revistas impresas, ahora llega al móvil. La imaginación de las personas enfermas para llegar y girar un punto más no tiene límites. Lo que me impulsó a escribir Cuando comer es un infierno fue precisamente descubrir páginas webs proanorexia, ¿dónde quedan ya esas páginas? Entonces, ha cambiado: hay más conocimiento, tratamientos más efectivos, se conoce mucho mejor la enfermedad y hay conciencia de la enfermedad. Hace 20 años no se conocía. Cuando yo estuve enferma, hace 25, menos aun. ¿Qué sigue siendo un problema? Que no se habla de emociones sino que se habla del cuerpo y esta no es una enfermedad del cuerpo, se manifiesta con el cuerpo pero es una enfermedad de emociones; que la presión que se ejerce sobre la mujer en todos los aspectos, incluido el físico, no ha variado, por lo tanto sigue habiendo enfermas y que sigue siendo un pequeño tabú. No tan gran tabú como antes pero sí un pequeño tabú, como si fuera culpa de la enferma o de la familia, en lugar de abordarlo de una manera más natural.

¿Alguna vez has recibido algún comentario en las redes sociales relacionado con tu aspecto físico?

Conmigo no suele haber ese tipo de comentarios porque tengo seguidores extremadamente respetuosos pero en alguna ocasión sí que he tenido algún comentario fuera de lugar sobre mi aspecto fisico. La mayor parte de las veces es un gesto de cariño, si subes una foto y te dicen "qué guapa", ¿cómo vas a despreciar eso? Es extremadamente raro que reciba comentarios negativos. Pero sé que en mi caso atraigo a un tipo de gente muy concienciada en ese terreno. Sin embargo, las instagramers, bloggers e influencers, que son chicas muy jovenes y son al mismo tiempo referentes y a la vez sujetos de diferentes presiones, reciben todo un bombardeo, en ocasiones es excesiva la crítica y la exposición. Además nunca hay límite a la exigencia que se le pone al cuerpo de la mujer. He encontrado auténticas bellezas con cuerpos que entran dentro del canon perfecto y les sacan comentarios y defectos ridículos de mala intención y eso no debería tolerarse en ningún caso.

Reivindicas siempre el papel de la mujer dentro y fuera de la narrativa, ¿en el mundo literario hay tantas exigencias hacia la mujer como en otros ámbitos profesionales o artísticos?

Hay tantas pero no son las mismas. No hay un mundo ahora en el que todavía la mujer haya adquirido un nivel de igualdad total, en ninguno, pero cada uno de los sectores y de los oficios tiene sus propias exigencias. Yo como siempre he reivindicado el hecho de que tengamos presencia y que las mujeres no solo seamos, en mi caso, una palabra o una historia sino también un cuerpo y una mirada, hay una gente que lo ha entendido rápidamente y ha entrado en ello y hay gente que no. No tiene tampoco por qué entenderlo. Por otro lado, yo siempre he trabajado desde mis inicios en comunicación y en publicidad. Es una opción en la cual se pueden trabajar temas muy bien. La publicidad es básica ahora en muchos terrenos, entonces ¿por qué no entrar también como escritora en ese campo? Por un lado, por trabajar en ello por una cuestión puramente económica y creativa, y por otro lado para entender mejor qué hay detrás. Es fácil criticar sin saber qué industrias están detrás. A la hora de hablar de estos temas es importante saber de diseño, de fotografía, ver qué intención hay detrás de una imagen determinada, saber historia del arte. No es tan sencillo a la hora de acercarnos a este tema como podría parecer en un primer momento. La banalidad debería estar muy ausente.

Hoy en día hay quien dice, incluso mujeres, que ya no es necesario el feminismo. ¿Por qué crees que el término está tan denostado?

Porque tendemos de manera natural a ponernos en el bando de los ganadores. Entonces ha habido una situación de descrédito acerca de las posturas feministas durante muchos años. Me da igual de lo que se hable siempre que se hable de la igualdad entre hombres y mujeres, punto. Es decir, es uno de los principios de la democracia. Alguna vez he dicho que quien dice que no es feminista no sabe lo que está diciendo, no pasa nada, hay que seguir enseñando y aprendiendo cosas. La manera en la que mujeres de 20 años se enfrentan ahora a la realidad no es la misma que cuando yo tenía 20 años, tampoco mi realidad es la misma que la suya. Cada una en su parcela tiene que aportar algo. Mientras se aporte todo está bien, incluso el debate es bueno. El que haya una discusión indica que el tema está activo y si está activo siempre se puede avanzar. El problema es que hace 5 años con la crisis teníamos otro tipo de preocupaciones y ahora se ha vuelto a reactivar, fantástico. Porque muchas mujeres perdieron su trabajo, muchas tuvieron que plantearse la idea de la fertilidad, muchas mujeres sintieron una profunda pérdida de autoestima y eso es genérico, no tiene que ver con el común de la población sino que muy en concreto hay unas necesidades femeninas que han pasado inadvertidas y que yo creo que es interesante que se vuelvan a poner en primera fila. Somos las encargadas, generalmente, de la crianza, somos las responsables de mucho cuidado íntimo (relacionado con enfermos, mayores, compañeros varones), por lo tanto es importante que la cuidadora y la educadora esté bien. Es importante que la madre, la hermana de un grupo de hermanos se sienta reforzada y se sienta bien. Todo el mundo se beneficiaría de ello, salvo que lo que deseemos sea mantener posturas de poder y de sumisión o posturas cómodas.

Posturas que no impliquen cambio...

Que no impliquen cambio ni reflexión y la reflexión no es fácil. Las propias mujeres muchas veces estamos inmersas en un bucle complicado de culpa, de reivindicación, de contradicciones. Yo reivindico mucho el derecho a la mujer contradictoria, parece que si una vez has opinado algo eso lo tengas que continuar opinando toda la vida y no es cierto. La madurez no es eso. Por otro lado, los defectos en las mujeres me interesan mucho. No tenemos que ser perfectas en ningún sentido. Se puede ser vanidosa, no pasa nada. Se puede ser envidiosa, no pasa nada. A los varones se les permite. Nos hemos ganado el derecho a la imperfección.

Creaste tu propia escuela literaria, siempre has defendido que haya formación para los escritores.

Yo la escuela la monté como un concepto filosófico. Lo que defendía era la necesidad, en algunos casos, de formación. Por muchas razones, entre ellas la posibilidad de profesionalizar el tema literario. Hay gente que considera lo contrario, que la literatura siempre tiene que ser un hobby o algo de lo que el escritor no consiga provecho y así mantener cierta pureza estética. Es una opción, yo no creo en ella y me parece además que no son incompatibles, que si se puede elegir, siempre puedes optar por una o por otra. Yo soy escritora profesional desde el año que viene hará 20 años, me ha costado mucho salir adelante, no porque no haya tenido éxito sino porque esta es una sociedad con altibajos económicos y la cultura es lo más sensible, lo más fácilmente recortable. Entonces contar con una estabilidad mayor en el mundo cultural haría que determinadas propuestas no rentables pudieran ver la luz y permitiría también un tejido cultural y un tejido literario del que en estos momentos carecemos. Va por ahí mi reivindicación. No intento imponer un punto de vista pero sí me parece que es compatible con muchos otros. El caso de la música me parece particularmente reseñable: siempre puedes aprender a tocar de oído la guitarra, pero si necesitas un título y luego dar clases particulares o sacar unas oposiciones y necesitas demostrar que has dado tantos años de clases de música, lo tienes. En literatura no.

Para acabar, ¿cómo recibió Espido Freire la noticia de que Literatura Universal ya no va a estar entre las asignaturas optativas de Segundo de Bachillerato?

Ah bueno sí, era obvio, ¿no? Sobre lo que no puedo hacer nada prefiero no opinar y actuar. Entonces yo creo que es un descalabro absoluto, es una muy mala decisión que nos lleva otra vez hacia la idea de la educación como una máquina de rentabilización de personas. Hay que ofrecer estrategias que sean alternativas, a lo mejor se consiguen en la educación privada o con actividades extraescolares, de alguna manera se tendrá que compensar.

Laura Latorre es graduada en Periodismo por la Universidad de Zaragoza. Ha trabajado en la sección de Cultura de El Periódico de Aragón y ahora colabora en RedAragón y en Zero Grados. Se define como lectora y escritora vocacional y melómana

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Ocio y Cultura

Cristina Soria: "La tristeza es una emoción más, hay que vivirla de una forma natural cuando llega"

(Laura Latorre)
18/05/2017 - 11:01 h.
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La periodista, coach y escritora Cristina Soria estuvo en Zaragoza el pasado día 16 presentando su último libro “Adiós, tristeza” en el que guía al lector por un proceso de 18 pasos que le ayudarán a reencontrar la alegría en su vida

La periodista Cristina Soria vino a Zaragoza a presentar <em>Adiós, tristeza</em>
¿Cómo decides escribir este libro?

- Es una decisión de parte de la editorial, normalmente ellos me lo proponen. Como yo no podía trabajar sobre la depresión porque no soy psicóloga ni psiquiatra, se enfocó hacia la tristeza y la empatía y fue volcar mi experiencia con mis clientes y conmigo misma.

- A veces parece que hay que esperar a que se vaya sola, ¿cómo se deshace uno de la tristeza, de la apatía?

- Es que si quieres que se vaya a lo mejor no se va porque está muy a gusto contigo, entonces hay que trabajarlo. Por eso estos libros tienen herramientas y trabajos para que el lector vaya poniendo de su parte para transformar este momento de tristeza y apatía, siempre que le hayamos dado un espacio. No se trata de "me deshago de ella porque sí" sino "la voy a escuchar, le voy a dar un espacio" y después ya empezaré a motivarme a mí mismo porque si no lo hago yo, por mucho que la motivación me venga de fuera, lo importante es el trabajo interno.

- ¿Depende todo de la fuerza de voluntad?

- Claro. Te pueden dar muchas palmaditas en la espalda, prometerte cosas y darte regalos y premios, pero al final eres tú el que tienes que luchar, pelear y trabajárselo. En la motivación siempre hay una parte extrínseca, que es la de fuera, pero la más importante, y a veces la más difícil, es la intrínseca, la que llevamos cada uno de nosotros.

- La autocompasión y el victimismo ¿son refugios fáciles?

- Sí, hay gente que se siente incluso muy cómoda pero al final no consigues nada. A lo mejor te lo soluciona la primera vez, la segunda, la tercera... pero eres tú quien tienes que sacarte las castañas del fuego y eres tú quien tiene que querer cambiar las cosas. Hay gente que frente a situaciones muy adversas y muy dramáticas han tenido la capacidad de sobreponerse y sobrellevarlo lo mejor posible. ¿Que no es la situación ideal? Pues posiblemente, pero han tenido la capacidad de salir adelante con lo que tenían y ver la parte positiva de lo que les ha tocado.

- ¿Qué pasa cuando estás triste pero no sabes por qué?

- Uno de los primeros pasos que hay en el libro es encontrar y reconocer ese origen de la tristeza. A veces viene por un duelo (me separo, ha muerto alguien, me echan del trabajo, me tengo que cambiar de ciudad o país obligada por las circunstancias) y eso es más fácil de identificar. Pero a veces me llegan personas que aparentemente lo tienen todo y que no saben por qué están tristes o apáticos. Hay muchas veces que a lo mejor no llevas la vida que te gustaría llevar o no sigues los valores que te han movido y te han enseñado, hay veces que no te das lo que necesitas, las relaciones con los demás no son buenas o esa estabilidad que tú necesitas en tu vida no la tienes porque falla algo. Lo importante es reconocer eso para poder transformarlo porque si no lo transformamos, la tristeza va a seguir allí.

- Por lo tanto es muy importante la actitud...

- Fundamental. Yo siempre resumo este libro en que al final es tu actitud: si tú quieres seguir quejándote y que te compadezcan y no cambiar nada, estupendo. Pero lo importante es la actitud de decir "voy a ser responsable, en qué fallo yo, en qué me he equivocado", pero no para reprochártelo sino para aprender, para tomar conciencia. Porque hay cosas que está en tu mano poder cambiar. Obviamente una enfermedad no podemos cambiarla, pero la actitud con la que yo me enfrento a ella sí, o qué decido hacer con mi vida a partir de entonces también. Eso es lo más importante para una persona.

- ¿La forma de afrontar una enfermedad suele influir en la recuperación?

- Sí, mira, yo a una de las personas a las que le dedico este libro, falleció en septiembre y el año pasado estuvo en la presentación de mi libro anterior ya muy malito. Cuando le detectaron ELA me dijo "es una faena, soy joven pero también ya he vivido muchas cosas, he sido muy feliz, voy a aguantar dignamente lo que pueda aguantar". Fue una lección para todos los que estábamos a su alrededor, sobre todo para su mujer y su hija, a las que de alguna forma no les transmitió ese dolor en exceso. Una de las cosas que él me enseñó cuando era pequeña es que "cuando puedas cambiar las cosas cámbialas y si no puedes, sigue para adelante". Encontrarte gente así hoy en día que es muy difícil, te reconforta porque la pena la tienes pero sabes que se ha ido con dignidad, siendo feliz y con la capacidad de despedirse de todos.

- Explicas en el libro que si te educan para ser inseguro vas a serlo toda la vida, ¿cómo luchas contra estas formas de ser impuestas cuando no conoces otra forma de ser?

- Claro, ahí no eres responsable de cómo te han educado y tampoco creo que lo sea la otra persona porque posiblemente lo ha hecho por sus miedos e inseguridades. Pero es importante, cuando a ti te toca educar al otro, que tengas conciencia de que transmitiéndole miedos va a ser una persona miedosa, que transmitiendo una actitud negativa va a ser negativo. Tenemos una responsabilidad cuando nos dedicamos a la educación o cuidado de los demás. Es importante, no para machacarnos, sino para darnos cuenta de que una parte nuestra se queda ahí impregnada y que van a crecer con esa mochila. Pero todo se puede cambiar: puedo nacer en un ambiente negativo, me podrá costar más cambiarlo pero tengo la capacidad de transformarlo si yo quiero.

- Este momento que vivimos, tan cambiante, donde todo sucede rápido y hay tanta información, ¿influye un poco en que haya gente que se sienta triste o apática?

- Sí, y luego estamos pensando siempre en expectativas materiales: conseguir tal trabajo, tal sueldo, tal casa, casarme y tener los hijos. Parece que vamos todos programados para conseguir cosas y hay muchas veces que nuestra vida va por otro camino o no le damos importancia a eso. Yo creo que en la lucha y la competencia hay una parte que es muy buena porque puedes aprender a sacar cosas buenas de ti, pero otras veces puede generar un gran dolor porque a lo mejor no puedes alcanzarlos o porque no es la línea de tu vida que tú quieres seguir. Es verdad que somos una sociedad cada vez con más presión de conseguir y conseguir y no nos paramos a pensar en lo que realmente queremos nosotros y si no cumples con lo que todo el mundo espera ya ni te cuento. Es una losa y un peso que te condiciona mucho. Es importante dejar a cada uno ser feliz con lo que decide que le hace feliz. Hay que ser generosos en ese sentido.

- Otra cosa que comentas en "Adiós, tristeza" es que es importante preocuparse por uno mismo y no solo por los demás.

- Sí, pero es que nos sentimos egoístas. Si me cuido, me protejo y pienso en mí un ratito es como: eres mala madre, mala hija, mala hermana, mala esposa mala mujer... y no. Yo tengo ámbito para todo el mundo y hay un rinconcito que es el mío y lo tengo que cuidar porque luego nadie viene a repararte ese daño, estás tú para repararlo. Es muy importante darnos nuestro propio espacio y saber realmente lo que queremos. Hay veces que no estamos con una persona que pueda darnos lo que necesitamos o nosotros no podemos dárselo a ella y hay veces que me exijo muchas cosas que no me puedo dar o no me doy las que necesito. Entonces vamos a pensar en eso, no solo en los demás.

- ¿Cuánto ayuda hablar sobre un tema o llorar para superarlo?

- Mucho. Verbalizarlo es fundamental y llorando te quedas como nuevo aunque luego te duela la cabeza y tengas los ojos como dos huevos duros (risas). A todos nos ayuda verbalizarlo porque una cosa es lo que pensamos y otra cuando lo ponemos en palabras y lo escuchamos o alguien nos escucha. Por eso el coaching tiene tanto poder, porque tú parafraseas lo que dice el otro. De repente ves que lo que tú has expresado te lo expresa otra persona y cambia mucho. Para mí verbalizar el problema y llorar es una parte importante de superar la tristeza. El aguantarte y guardártelo para ti mismo lo único que puede hacer es que al final salga por otro lado y normalmente es peor porque es en forma de enfermedad o somatización y es peor.

- ¿Dónde está el límite entre la nostalgia y la tristeza?

- La nostalgia en parte está bien. Cuando vengo a Zaragoza recuerdo dónde iba de pequeña, donde tomaba mis primeras copas, me entra la nostalgia. Pero creo que hay que vivir cada momento y cada etapa es buena y bonita. Si me dieran la oportunidad de volver atrás, yo no volvería con la máquina del tiempo. Lo pasado pasado está, ahora estoy en el presente hacia el futuro. En el libro recuerdo el olor de la tortilla de patata que hacía mi abuela paterna, que además era mi madrina y teníamos un vínculo muy especial, ese olor me recuerda a mi infancia. Siempre que vengo a Zaragoza le hago una visita a la Virgen porque le pido mucho y le tengo que dar las gracias, pues el olor de la basílica es muy característico y es como mi casa, mi seguridad. Pero no me puedo quedar en eso siempre, cada etapa es maravillosa y tengo otro papel distinto que es ser responsable de dos criaturas, de mirar al futuro, sacarlos adelante y también es muy bonito. O sea que vamos a aprovechar cada momento.

La periodista Cristina Soria vino a Zaragoza a presentar <em>Adiós, tristeza</em>

- La importancia de las relaciones es algo que también destacas en el libro. ¿Cómo se identifica a alguien tóxico, sobre todo cuando es cercano?

- Obsérvate cómo te vas de los encuentros con esas personas. Todos somos energía y nos relacionamos con energía y tú sientes (hay gente que somos mucho más sensitivas que otras) mal rollo o sales agotado. O de repente hablas con un amigo y te das cuenta de que solo te cuenta sus penas y nunca te escucha. Ahí empiezan las señales de la persona tóxica. Hay veces que no te puedes deshacer de esas personas porque forma parte de tu entorno. Un marido tóxico a lo mejor lo puedes dejar pero ¿un padre o madre tóxicos, cómo los dejas? Siempre evito dejar que se recreen en esa negatividad, en esa toxicidad. Luego intento cargarme de cosas positivas, yo internamente me hablo mucho y cuando me encuentro con este tipo de personas me digo que esos son sus problemas y su negatividad y que no es para mí. De alguna forma es como "esto es tuyo, es tu responsabilidad y no la mía, si quieres ayuda yo te ayudo pero no me contagio de todo".

- Es fácil contagiarse...

- Muy fácil, lo bueno y lo negativo. Vamos a intentar contagiarnos de las positivas y para las malas echarnos un aceitito a ver si podemos repelerlas un poco.

El coaching cada vez se conoce más, ¿cómo decides dedicarte a esto?

- Me dedico al coaching después de pasar un episodio con mi hija que me sumió en la mayor de las tristezas y que coincide con que tengo que dejar un trabajo. Necesito ayuda para mí, para recomponerme y restablecerme. Empiezo a trabajar el coaching para mí y me gusta tanto que quise dedicarme a ello. Cuando has vivido un proceso es más fácil ponerte en el lugar de coach. Es verdad que en empresas a nivel de motivación o liderazgo se ve muy bien pero a nivel personal cuesta todavía encajar que tienes un coach, que además piensas que es algo carísimo que no te puedes permitir. El programa de TV me ha abierto esa puerta y me ha permitido dar a conocer el coaching a nivel de la calle que es a lo que yo me quiero dedicar. Cuando se van esas personas con esa ayuda tan a gusto para mí es la mayor satisfacción del mundo. Son como mis hijitos.

- ¿Cómo quieres que Adiós, tristeza ayude al lector?

- Quiero que le valga y le sea de utilidad. Si lo quiere aconsejar, más agradecida todavía. Pero yo creo que al final el objetivo es que se vea que la tristeza es una emoción más, hay que vivirla de una forma natural cuando llega, no hay que darle la espalda, hay que darle su tiempo y después de eso remontamos. Es algo mucho más normal que lo que creemos que es. Es una emoción que nos da información y hay que verlo desde el punto de vista positivo porque si no la experimentáramos no aprenderíamos muchas cosas que aprendemos con ella. Lo importante es relativizar las cosas, no es todo tan tragicómico. Vivimos en la tremenda comedia eternamente y eso, en nuestro día a día, es agotador. Siempre tiendo a normalizar las cosas y a que la persona descubra que en sus manos está el cambiar. Pero en sus manos, no en las de los demás. El feedback que recibo de los lectores es muy positivo y les está ayudando mucho, así que estoy encantada porque escribo para ellos. Yo no necesito aumentar mi ego, yo lo que quiero es que el lector que lo coja diga "me ha valido, me ha servido y muchas gracias". Cuando vas a firmas y ves que hay muchos lectores, que en autoayuda es muy complicado, y tienen tus cuatro libros y te da un subidón. A veces pienso "qué poco le ha valido el primero" (risas) pero no, es que les gustan y quieren tenerlos todos. Es verdad que te satisface mucho porque la autoayuda dentro del mundo literario siempre ha estado peor vista. Cuando haces este tipo de libros quieres que le llegue a la mayor parte de personas posible, que les sea útil y fácil y que lo empiecen y lo terminen.

- Entonces, aquello de lo que no te mata te hace más fuerte, ¿es verdad?

- Sí, lo tengo clarísimo. Todos tenemos la capacidad de revivir y superar la tristeza.

- El libro se compone de 18 pasos pero, ¿qué consejos les das a los lectores para un momento de bajón?

- Pues identificarlo, observar sus pensamientos y las palabras que utilizan con ellos mismos, trabajar su interior (descanso, alimentación, ejercicio físico, relaciones con los demás y ellos mismos). Luego también trabajar esa parte exterior que parece más superficial pero que sepamos que a través de colores, olores, de relaciones a los demás, de cómo tenemos nuestra casa, nuestro lugar de trabajo, nos puede ayudar a, aunque estemos hechos un asco por dentro, a vernos con mejor cara.

- Finalmente, ¿qué te hace a ti ser feliz?

- Pues yo hace mucho tiempo decía, y lo cuento en el libro, que era que todo mi alrededor estuviera bien pero he descubierto que todo mi alrededor está bien cuando yo estoy bien. Me llena 100% mi profesión, disfruto muchísimo con el coaching, con la comunicación y con la televisión aprendo muchísimo. Yo soy una persona que necesita aprender cosas nuevas y distintas y exigirme. Creo que el dar charlas, talleres, el ayudar a personas es lo que me hace realmente ser feliz. No me importa echar veinte mil horas: si tengo una sesión que me dura hora y media no me importa porque estoy ayudando a otra persona. Disfruto y creo que la gente de mi alrededor me ve feliz y eso les hace ser felices y yo estoy de nuevo feliz. Es fundamental el estar a gusto contigo mismo y yo lo estoy.

Laura Latorre es graduada en Periodismo por la Universidad de Zaragoza. Ha trabajado en la sección de Cultura de El Periódico de Aragón y ahora colabora en RedAragón y en Zero Grados. Se define como lectora y escritora vocacional y melómana

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Ocio y Cultura

Kase.O: "Es inevitable sufrir en el proceso creativo, el que intente crear sin sufrir está jodido"

(Laura Latorre)
20/03/2017 - 19:06 h.
1 comentario

Este sábado 25 de marzo Kase.O presenta su nuevo disco "El Círculo" en un pabellón Príncipe Felipe que hace ya semanas vendió todas las entradas. En mitad de esta intensa gira de conciertos charló un buen rato por teléfono con nosotros

Kase.O en la presentación de 'El Círculo' el pasado año. Foto: Nuria Soler (El Periódico de Aragón)
Kase.O en la presentación de El Círculo el año pasado. Foto: Nuria Soler (El Periódico de Aragón)

Lo primero de todo, enhorabuena porque la semana pasada supimos que Kase.O es el artista más nominado en los Premios de la Música Aragonesa, ¿cómo te sientes al ver tu trabajo reconocido en tu tierra?

Hombre para mí es muy bonito después de tantos años de carrera, viniendo del underground, ver que tu trabajo, tus letras, tu manera de hacer las cosas te las valoran objetivamente gente que no tendría por qué hacerlo. Es muy raro pero muy bonito también así que bienvenido sea.

Se han vendido todas las entradas para el concierto del día 25 en Zaragoza ¿cómo te sientes de volver a casa?

Bueno, tengo muchas ganas pero también me da mucho miedo y tengo muchos nervios porque siempre en tu ciudad es donde mejor lo tienes que hacer, donde más alto tienes que dejar el pabellón. Tengo esa pequeña responsabilidad pero también es bonito ver que la gente tiene ganas. Va a venir mucha gente de fuera, tengo varias sorpresas preparadas, va a ser un concierto bonito. Los nervios y la responsabilidad están ahí.

¿Qué sorpresas nos puedes adelantar?

No quiero desvelar mucho pero habrá las mejores sorpresas que te puedas imaginar en cuanto al rap.

¿Cómo estás viviendo esta gira?

Estoy muy feliz, muy activado, llevaba mucho tiempo sin actuar, sin estar en la carretera, ya no me acordaba lo que era. También soy más mayor y voy más cansado y me tengo que cuidar más porque en los conciertos estoy solo en el escenario como quien dice y es responsabilidad. Pero este es mi año, he sufrido mucho creando El círculo, se me ha ido la vida en ello y ahora con la energía que tengo hago los conciertos y tengo esa recompensa del trabajo bien hecho y feliz. Estoy cansado también porque va a ser una gira muy larga, me canso solo de verla pero no me quejo, voy súper feliz, voy a reventarlo todo.

Con El Círculo has dejado más esa pose de vacile y de superioridad en las letras y has mostrado un Kase.O más humano. ¿Qué te dicen tus fans de este cambio?

Pues no sé, tampoco estoy tan en contacto con lo que dicen los seguidores pero a mí lo que me interesa es que a la gente le ha gustado. Habrá gente que esperaba más competición o ritmos más duros. Pero si hay más gente que le ha gustado mi apuesta o mi propuesta a mi me hace feliz porque ese soy yo, yo no puedo falsear el arte, ya me gustaría. Pensaba que iba a ser un disco así de fresqueo, de vacileo con ritmos americanos y tal pero la esencia me ha podido más y la misión del arte es expresarse uno mismo al máximo nivel que se pueda y me he arriesgado porque me lo debía a mí y si alguien ha caído por el camino y no le ha gustado pues no pasa nada porque le ha gustado a mucha gente y está hecho para gustar, no para no gustar. Pero bueno, todo eso puede volver. Para mí el rap de competición es lo más fácil que hay, cuando quiera lo hago, lo difícil era hacer lo que he hecho.

Antes de sacar el disco hablabas de las rayadas que habías tenido, de una auto exigencia que te presionaba. ¿Te sientes más liberado desde el lanzamiento?

Me he liberado bastante, una vez que ya terminé el máster del disco y lo entregué, ya no estaba en mis manos. Yo puse toda mi energía en la creación y una vez que lo entregué me he relajado muchísimo. Tengo mi presión de hacer bien los conciertos, de rapear bien, de que la gente se vaya contenta pero también tengo la recompensa de que la gente viene a cantar las canciones que tanto esfuerzo me han costado y a darte su aplauso y eso te compensa el sufrimiento. Como te digo, no es lo mismo estar creando que estar luego disfrutando de la obra, es totalmente distinto. Me he liberado mucho de las presiones. Las presiones que tengo me las pongo yo, pero la gente viene a disfrutar del concierto, han comprado su entrada desde hace meses. O sea que no vienen a juzgarte, no tengo presión en ese sentido. Solo es la que me quiero poner yo de que te vayas flipando y quieras volver a verlo. Pero la gente es muy benigna, muy benévola, están encantados de tenerte en su ciudad y disfrutar del concierto.

Todo listo para el concierto del sábado. Foto: www.facebook.com/KaseOficial
Todo listo para el concierto de este sábado. Foto: www.facebook.com/KaseOficial

Esa sinceridad que incluyes en tu último disco humaniza mucho la figura de Kase.O, ¿Qué diferencia hay entre Javier Ibarra y Kase.O?

No, no hay ninguna diferencia más que la que la gente pueda hacer, cómo puedas idealizar desde fuera a Kase.O, ese es el desfase que había. La gente tampoco conoce mucho de ti entonces te idealiza y te idolatra y yo en los discos no había dejado muchas pistas sobre mí sino que era todo mi estilo y mis rimas y mis métricas y hacer perfeccionismo al máximo pero estéticamente, no dejaba ver más que ego y poco más. Entonces eso estaba desfasado y digamos que el que más presente ha estado en este disco es Javier Ibarra en el sentido de que se habla de mi persona, no de un personaje que es abstracto e inabarcable. Entonces la gente ¡pum!, ya sabe quién hay detrás de Kase.O, ya está todo un poco más compensado y es bonito.

¿Has pensado pasar estas canciones a jazz como ya hiciste en Jazz magnetism o quizá adentrarte en nuevos sonidos con una banda?

Tengo ideas en ese sentido, quiero hacer remezclas de las canciones y ahora mismo estoy centrado con la gira y no puedo pensar en ello pero sí me vienen visiones de poder llevarlo a un formato acústico con banda y eso. Eso seguramente ocurrirá pero más en el futuro, ahora quiero disfrutar de este formato con mi DJ, con la potencia de los raps y no puedo pensar en nada más. Pero a veces, como te digo, sí que me vienen visiones y me gusta tocar con banda, echo de menos tocar con banda, las sensaciones.

¿Cuándo sueles escribir?

Depende de la época pero hay que estar atento todas las horas del día que estás despierto, tienes que estar absorbiendo cosas y a veces te viene una frase y la apuntas en un papel o en las notas del móvil o lo que sea. Luego cuando tienes que grabar un disco ya es disciplina, con todas esas frases que has ido acumulando en el año ponerte a hacer el puzzle, es ya un trabajo de disciplina, de pegarte ocho horas al día dándole vueltas al concepto, teniendo ya frases gordas o frases buenas ya seleccionadas que te puedan dar una canción. Así es como escribo yo. También hay arrebatos de inspiración, inspiración en cuanto a escribirte 20 líneas increíbles del tirón, pero son los menos. Eso muchas veces lo da la música. A mí me inspira la música, ponerme un fondo musical y las propias armonías me van sacando el sentimiento. Pero me gustaría tener más hábito de escribir, en definitiva: ponerme todos los días un ratico, tener un diario, pero no hay huevos de eso (risas). Entonces voy apuntando cositas pequeñas y luego cuando tengo que hacer una canción me siento el rato que haga falta. Pues un año, ocho horas delante del papel, disciplina. No es solo escribir, no es una poesía, es una canción, es un concepto, es un principio, un desarrollo y un final. Todo eso no lo puedes hacer del tirón inspirado, tú tienes que pensarlo, diseñarlo, seleccionar los trucos. Mi labor no es tanto de escritor como de hacer canciones, no es la escritura mi fuerte sino hacer un buen puzzle.

¿Alguna vez te has planteado escribir literatura, poesía...?

Sí, sí me lo he planteado y tengo ofertas de libros y todo esto. Para mí sería una cosa bonita escribir un libro pero como te digo me costaría mucho esfuerzo. Tendría que estar muy, muy guapo, no podría ser un libro normal. Entonces solo de pensarlo me dan vahídos pero el día que me ponga... Tengo ideas, hay que invertirle un año mínimo, de estar un año con eso todo el rato. Porque tendría que ser una cosa muy especial.

¿Qué sueles leer?

Leo muchas cosas, desde novelas a libros espirituales y cosas así. Si tengo tiempo devoro libros, es una actividad que me encanta. Leo mucho muy raro y no son autores muy famosos. Hay un poeta que me gusta mucho, por decirte nombres concretos, que es Vicente Huidobro, un poeta chileno que me voló la cabeza hace unos años y todo lo que puedo me lo enchufo de ese gacho, la verdad que es de lo mejor y no sé por qué no ha sido tan famoso. En su tiempo sí que debió de disfrutar de cierta fama y admiración y tal porque no dejó de fundar el creacionismo, una forma nueva de hacer poesía y tal que a mí me ha volado la cabeza, como te digo. Pero luego lo nombras por ahí y no es tan conocido. Entonces Huidobro mola, Eduardo Galeano también. Cualquier cosa que cojas de ese gacho te va a transformar y te va a volar la cabeza también. Me gusta la literatura esotérica, también el rollete más espiritual o sobre ángeles, el más allá, ovnis... todos los fenómenos paranormales. No es que me los crea, yo escrutinio, pero me atrae y me gusta leérmelo y cosas sobre hipnosis, vidas pasadas, todo eso me lo enchufo. Hay un gacho que se llama Edgar Cayce que también me voló la cabeza, es más difícil de creer y tal, es un poco rara la movida porque el gacho se hipnotizaba a sí mismo, entraba en ciertos trances y tenía súper poderes por así decirlo. Entonces cuesta creerlo pero es una flipada, te cuenta las vidas antiguas, traía información a principios de siglo de unas dietas que decían que no había que freír nada. Tenía unos conceptos sobre los alimentos muy guapos... Leo cosas muy locas. En este mundo todo es posible, no solo lo que nos han dicho. Yo me nutro de cosas raras porque pueden ser posibles y todo lo que me han dicho puede no ser verdad, entonces cuanto más loca es la movida y más rara, más me abre la mente y mi concepto del mundo. Hay que estar abierto a todas las posibilidades y más en estos temas intangibles de la vida y la muerte, el más allá y el alma porque no hay nada demostrado, que nadie lo ha estudiado. Cualquier información es una posibilidad, cada uno tiene que hacerse su propia teoría, o no. Las teorías no valen realmente, la práctica es lo que afecta al mundo, claro.

¿Qué te inspira a la hora de escribir?

A mí me inspira la música, los acordes musicales, los sentimientos que me transmite el ritmo. Eso es lo que me hace a mí ver si dentro de mí hay una canción con ese fondo musical o no. Es así. Pero me inspira toda mi vida, el amor. Al odio no le doy mucha cabida, igual sería necesario canalizarlo por ahí pero intento no darle cabida porque para mí el odio se te pasa, o la ira, como lo queramos llamar. Entonces en una explosión la dejas grabada para toda la vida y luego a lo mejor las cosas no son tan así. Luego no piensas lo mismo, así que no me mola dejar mal rollo, malas energías en mi camino. Pero me inspira todo igual. No es que no plasme el odio en mis letras, y la rabia y la ira, todo me inspira, pero si lo hago conscientemente intento dar un mensaje positivo. Otra cosa es que broten imágenes de tu adolescencia y no las puedas parar y es una canción que brota de ti de dentro pero si hago una canción conscientemente pues me inspiro en dar un mensaje, una idea. Pero si no hay música no hay canción, eso sí quiero que quede claro: sin música no hay canción, no hay letra.

En tu canción Esto no para no dejas títere con cabeza, ¿estamos en una sociedad en la que los políticos están muy alejados de la gente de la calle?

Sí totalmente. Lo que yo veo es que se podrían hacer más cosas y mejor. Veo que no tienen en cuenta las necesidades de la gente, es más un negocio para ellos, todo lo hacen por si sacan provecho y eso es un fraude para nosotros que pensamos que nos van a ayudar en nuestras vidas y es casi todo lo contrario. Lo que traman es para sacarte tu dinero y putearte. Entonces claro que se merecen esa canción y muchas más y mucha mierda más.

¿Crees en la necesidad de que el rap esté de alguna manera vinculado al compromiso social o al activismo político?

Bueno, cada persona tiene que elegir lo que tiene que hacer en la vida. No por ser rapero tienes que ser militante de nada más que te gusta el rap, la poesía, el ritmo y la cultura hip hop y ya está. Al final cada uno milita en su vida y lo que tienes que hacer es militar con tus abuelos, con tus padres y tal. Hay mucho que hacer en las familias, no hay que buscar tanto fuera para hacer buenas obras o en la política. Hay cosas más cercanas que puedes arreglar en tu vida. Entonces el rap por supuesto que tiene que ser la voz crítica de un país y de un barrio, la voz de la actualidad, eso tiene que ser así. Pero cada persona tiene que defender su individualidad también y su forma de ver las cosas. Cada persona es un mundo.

¿Cómo ha influido en tu música el haber estado viviendo en Colombia?

A la música en concreto no veo que haya influido patentemente, quizá sí latentemente. A mí lo que me ha aportado es un sitio tranquilo donde reposar mis ideas y organizarlas. Pero la propia experiencia no ha influido en mi manera de hacer el disco, como si hubiera estado en el País Vasco o en Azuara escribiéndolo. Simplemente buscaba un sitio más recogido, más alejado. Posiblemente estén latentes todas las influencias. Toda la experiencia también me produjo un shock y una depresión que tuve hardcore por varios motivos que me aportó mi experiencia allí.

Hiciste proyectos en Colombia con gente más desfavorecida

Tampoco tengo ningún proyecto, lo que hemos hecho las navidades que hemos podido ha sido recoger regalos y llevarlos a los niños de los barrios más pobres. He hecho algún taller de hip hop... Son actos espontáneos que cuando he tenido tiempo y energía los he ido haciendo: recoger juguetes y hacer charlas de hip hop. Lo que tenemos allí es la tienda de Javato Jones (está en Bogotá y en Medellín), que no deja de ser un centro de reunión de rapers que ha dinamizado la ciudad y el movimiento. Es un sitio donde los chavales pueden vender sus maquetas, escuchar música y tener un sitio donde verse. Es una pequeña labor social pero más de hip hop, de tener un sitio donde puedan estar y compartir sus ideas y su música. Lo otro han sido pinitos que cuando uno puede aporta lo que puede pero no me puedo jactar de eso ni mucho menos.

Hay algo que se pregunta mucha gente y es si tienes algún proyecto en mente con Violadores del Verso, quizá un nuevo disco...

Pues así a corto plazo no hay nada pensado pero las puertas están abiertas y yo creo que en un futuro podremos hacer el esperado disco de violadores pero ahora tenemos otros proyectos entre manos, Sho Hai va a sacar disco también, yo estoy con mi gira y es un disco el de Violadores que hay que planearlo muy bien y trabajarlo mucho. A ver si se alinean los astros y se dan las circunstancias y pa'lante pero así a corto plazo no se puede decir.

Hay mucha expectación por un posible nuevo disco

Sí, sería la bomba, claro. Esa expectación está ahí y cuantos más años pasen más grande va a ser. Así que a ver si nos organizamos y se puede llevar a cabo. Porque tiene que estar muy guapo también, no puede ser cualquier cosa.

Se dice a veces que Zaragoza es una ciudad dura, que cuesta abrirse camino. ¿Crees que es una ciudad agradecida con sus artistas?

Más que dura la ciudad, es un público duro, exigente. Si hay un público exigente tú tienes que dar lo mejor o más que lo demás. No sirve decir que la ciudad es dura, tienes que hacer una cosa increíble para que el público exigente lo reconozca. No puede ser que no se den las circunstancias cuando sí han salido grupos, han salido muchísimos grupos en todas las disciplinas y artistas buenos y han salido hacia delante. Entonces lo que pasa es que el público es muy exigente en Zaragoza, eso sí es verdad, no es que no se den oportunidades o no te puedas montar tú poco a poco tu carrerita.

¿Cómo ves el panorama del rap en España?

El rap ha bajado un poco desde mi punto de vista. Ha bajado la curiosidad de la gente por el rap, pero siempre va a existir y salen grupos nuevos que gustan y hay muchos chavales haciendo rap como lo entendemos, rap clásico y tal. Pero lo veo como siempre: underground y con algún grupo que despunta y empieza a hacer su pequeña carrera. Como todas las escenas. Tampoco estoy tan en contacto con el rap ahora mismo, con lo que está haciendo la gente, en esta época de mi vida.

La reacción de tus seguidores tras Jazz magnetism fue buenísima, ¿qué le dirías sobre la fusión a la gente que es más endogámica del hip hop?

Yo no puedo decirle a nadie nada. Yo he evolucionado en ese sentido y ya está. Es una opción, una propuesta y si a alguien solo le gusta el rap de Nueva York y solo del 93 al 95 pues es que yo no le puedo decir nada, no tengo nada que decirle sino que cada uno evoluciona hacia donde quiere o hacia donde puede.

¿Tienes ya pensado algún proyecto en el que centrarte tras la gira?

Pues no, de momento voy a invertir toda mi energía este año en la gira y el que viene también lo que me quede por hacer. Estoy abierto a ideas, a momentos. Yo pienso en ello, en qué haré después pero tampoco puedes saberlo. A mí siempre me han surgido las cosas de repente y me he montado en el tren y cuando venga la idea pues vendrá. Pero no tengo un proyecto que diga ¡plash! ya lo tengo, aunque tengo varias ideas. Lo que no quiero es sufrir haciéndolo (risas). Aunque es inevitable sufrir en el proceso creativo. El que intente crear sin sufrir está jodido.

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Laura Latorre es graduada en Periodismo por la Universidad de Zaragoza. Ha trabajado en la sección de Cultura de El Periódico de Aragón y ahora colabora en RedAragón y en Zero Grados. Se define como lectora y escritora vocacional y melómana

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Ocio y Cultura

Mónica Carrillo: "Me gusta la idea de que cada lector hace suyo el micro cuento"

(Laura Latorre)
07/03/2017 - 12:39 h.
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La popular escritora y presentadora de informativos, Mónica Carillo presentó "El tiempo todo locura" en el Ámbito Cultural del Corte Inglés de Zaragoza el pasado día 28 de febrero


Mónica Carrillo. Foto: Laura Latorre

La popular escritora y presentadora de informativos Mónica Carillo presentó su libro de microrrelatos El tiempo todo locura en la sala Ámbito Cultural del Corte Inglés de Zaragoza el pasado día 28 de febrero. La sala se llenó para escuchar a Carrillo, que dijo alegrarse por "haber salido de la zona de confort de los informativos" para escribir, ya que la literatura le permite "vivir otras vidas".

En El tiempo todo locura, Mónica Carrillo ha recopilado cerca de 400 micro cuentos que durante años ha ido escribiendo en Twitter y que se han ido haciendo muy populares. Podemos encontrar amor, desamor, nostalgia, ironía, provocación etc. Con ellos, intenta "crear imágenes que lleven al lector a otro tiempo. Los micro cuentos te hacen revivir". Pasar de Twitter al papel parece de "ciencia ficción", según dijo la presentadora. Fueron estos microcuentos el germen del salto que dio a la literatura y que le llevó a publicar las novelas La luz de Candela (2014) y Olvidé decirte quiero (2016). Esta última publicación es, en palabras de Carrillo, un "despliegue sensorial" porque el libro está entelado, por el gramaje de las páginas y los colores de la portada.

Escribir es una tarea que Carrillo admite hacer "con esfuerzo pero con pasión". Admitió que las redes sociales le han puesto en contacto con los jóvenes y le han permitido ser proscriptora entre ellos. Dijo admirar a Antonio Muñoz Molina y a Almudena Grandes en la literatura y a Matías Prats y Julia Otero como periodistas. "Yo no creo que sea ídolo de nadie, no quiero cargar con esa responsabilidad", añadió. Antes de esta presentación con el público, pudimos charlar un poco con Mónica Carrillo sobre su nuevo libro.

Aforismos, haikus, micro relatos, ¿qué son los micro cuentos que has reunido en este libro?

- Pues no soy muy partidaria de las etiquetas y puse micro cuentos porque era una manera de poner un sello distintivo pero yo creo que cualquiera de lo que has dicho valdría o simplemente relatos. Al final lo que yo quiero es lanzar micro cuentos en el sentido de que son pequeños zarpazos que consigan emocionar al lector.

¿Qué te ha llevado a querer recopilar todos estos micro cuentos que tenías en Twitter?

- Después de las dos novelas y de cuatro años lanzando micro cuentos me ha parecido que era el momento adecuado de pararse antes de empezar a escribir otra novela y ver hasta dónde había llegado. Es una especie de balance y también de homenaje a los lectores que desde el principio me animaron porque en cierto modo se lo debo a ellos. Yo lancé el primer micro cuento de manera espontánea y gracias a que ellos que dijeron que siguiera y no me desanimara, seguí escribiendo micro cuentos y es algo que no he dejado de hacer en estos años a pesar de que en este tiempo empecé a escribir novelas. Es una cosa que he llevado paralelamente y ahora quería rendirles un homenaje a todos ellos.

Ya desde el propio título (El tiempo todo locura), el tiempo es una constante en estos micro cuentos. ¿Qué es el tiempo? ¿Es una locura, lo cura todo, o lo empeora?

- (Risas) Yo creo que el tiempo es un bálsamo, no sé si lo cura todo pero desde luego junto sí: locura sí que es. Si lo separas no sé si lo cura todo. Pero sí es un bálsamo que suaviza el dolor y hace que sea más llevadero. Me gusta hablar del tiempo porque hablar del tiempo al final es hablar de la vida y es un continente perfecto. Es algo que nos afecta a todos.

Se pueden leer todos del tirón o reposarlos poco a poco porque son muy intensos. ¿Qué quieres que sienta el lector con estos micro cuentos?

- Eso es muy particular, yo quiero que sientan lo que les pida el cuerpo, esa es la idea, y de hecho, me gusta la idea de que tenga distintas lecturas en función del momento vital que esté atravesando. Yo creo que es un libro para ser releído, no solo con distinto ritmo, sino en distintos momentos. Quizá un micro cuento que en otro momento pasó de puntillas, te pueda hacer un pellizco importante porque estás atravesando otro momento vital.


Mónica Carrillo. Foto: Laura Latorre

Vivimos un momento de lo breve, lo rápido, lo viral, un momento en el que no tenemos casi tiempo. ¿Crees que el micro cuento es la narración idónea para esta época?

- Hombre, desde luego es una narración que ha calado mucho en estos tiempos, pero yo no creo que no pueda coexistir o cohabitar con narraciones más extensas. Lo que está claro es que ahora, de alguna manera, nos tiene que entrar por los ojos. Tenemos muchos impactos y de múltiples medios (no solo de lo escrito, también de la televisión o de internet), tenemos muchas maneras de recibir información y se nos tiene que presentar atractivo y es verdad que el micro cuento lo que tiene a su favor es la brevedad. Pero no por ello es menos intenso porque sí que es verdad que esto puede parecer un dardo sencillo pero es de efecto retardado porque se te puede quedar y que el veneno te vaya haciendo efecto poco a poco. Entonces por eso ha calado más en estos tiempos.

Tus micro cuentos nos pueden llegar a todos porque nos pueden hacer recordar o revivir momentos del pasado.

- Sí, esa es la idea. Además, me gusta mucho la idea de que a ti uno de mis micro cuentos te puede inspirar o te puede recordar a un antiguo amor, por ejemplo, y a otra persona le recuerda a alguien que pasó por su vida o ausencias de seres queridos que han muerto. Me gusta la idea de que cada lector hace suyo el micro cuento.

¿Te resulta más fácil escribir a través de la nostalgia y la tristeza o simplemente recurres a ellas es porque van unidas al recuerdo?

- Sí, es mucho más agradecido, esto es como las canciones y las películas, la épica de lo que pudo haber sido y no fue. Es mucho más agradecido. La nostalgia y la melancolía es algo a lo que todos volvemos en algún momento, no significa que haya que estar todo el rato lamiéndose las heridas o alentando el dolor circular que no nos lleva a ningún sitio. Pero sí que hay días en los que uno pone esa canción que-sabe-que. (Risas) Pues esto es algo parecido.

Mucha gente comenta que estos micro cuentos están muy cercanos a la poesía. ¿Te ves encajando en esa etiqueta?

- Yo veo todas las etiquetas grandes para mí y no sé dónde encajaría. Al final encajaré donde me quieran encajar porque uno no creo que tampoco elija. Yo lo que me llevo es la acogida y la recepción del público y, sobre todo, la recomendación. A mí lo que me hace feliz es ver cómo un lector recomienda a otro algo que le ha emocionado. Si luego le quieren llamar micro cuento o poesía pues perfecto.

¿Qué comentarios recibes de tus lectores?

- Cómo calan las emociones y hay una cosa que me parece muy interesante que es el vínculo que se crea entre el lector y el escritor porque se produce una conexión y es como si hubiera sido su confidente. Eso me parece muy especial porque te miran a los ojos y te dicen "tú sabes lo que me ha pasado" (risas). Hay un mensaje implícito que me gusta mucho. Se crea una relación especial y un público muy fiel.

¿Por qué decidiste empezar a escribir?

- No lo sé. No lo sé pero qué buena elección. No te sabría decir, porque seguro que si lo hubiera pensado, si le hubiese dado muchas vueltas no me habría atrevido. Lo saqué quitándole importancia (que creo que es lo que hay que hacer con casi todo porque casi nada es tan importante) y como no lo pensé mucho y fue surgiendo poco a poco... yo creo que lo que crece poco a poco se sustenta bien en el tiempo.

El tiempo. Todo. Locura

Mónica Carrillo

432 páginas
ISBN: 978-84-08-16520-0
www.planetadelibros.com

¿Cuáles son tus objetivos con la escritura?

- Seguir aprendiendo y seguir disfrutando y que los lectores estén. Nunca me he planteado nada y luego han ido saliendo cosas. Nunca me he planteado nada, lo que vengan bienvenido sea.

¿Qué te aporta la literatura que no te aporte el periodismo?

- Se complementan muy bien, para mí es una válvula de escape para la información y la actualidad, que es dura. Esto me permite además crear, me hace crecer y aprender. Al final está bien enfrentarte a nuevas experiencias y ponerte a prueba.

Con casi 400.000 seguidores en Twitter, ¿sientes presión al escribir un tweet?

- Siento responsabilidad porque soy autoexigente pero no me lo planteo demasiado porque si no tampoco daría las noticias porque son millones de personas las que hay al otro lado. Entonces simplemente es intentar hacerlo lo mejor que puedo y creo que así lo entiende el espectador o el lector. Luego si no estás tan acertada te perdonan (risas).

¿Cómo influye el ser una cara conocida a la hora de vender tus libros?

- Hombre desde luego el primer impacto ayuda muchísimo porque pueden sentir curiosidad al ser un rostro conocido y ver que has publicado algo. Tengo más exposición y tengo la oportunidad de que haya lectores que tengan curiosidad y se animen a leerlo. Luego obviamente lo que tiene que funcionar es el boca a boca y la recomendación, que vayan circulando fragmentos porque hayan hecho capturas y circulen de red social en red social o de móvil en móvil que eso es fascinante.

¿Alguna vez te has sentido víctima del machismo, has sentido un trato distinto?

- No, yo creo que tenemos que ir luchando poco a poco para conseguir que haya igualdad de condiciones en todos los sentidos y en todos los ámbitos, no solo en el periodístico sino en todos. Venimos de donde venimos, tenemos una tradición desde la forma de expresarnos en el lenguaje hasta la forma de entender la sociedad, que la tenemos todos, hombres y mujeres. Yo creo que es una cuestión educacional y de generaciones por supuesto que incluye a los hombres, que les va a parecer normales que hace unos años no lo parecían porque eran poco frecuentes. Es cuestión de tiempo que eso pase.

-¿Tienes alguna idea para una próxima novela?

- Alguna idea me ronda la cabeza... pero todavía no tengo una historia formada.

Laura Latorre es graduada en Periodismo por la Universidad de Zaragoza. Ha trabajado en la sección de Cultura de El Periódico de Aragón y ahora colabora en RedAragón y en Zero Grados. Se define como lectora y escritora vocacional y melómana

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Ocio y Cultura

Raquel Anadón: "Creo que estamos haciendo una gestión más artesana desde el oficio y eso nos ha dado muchas cosas buenas"

(Laura Latorre)
03/03/2017 - 18:17 h.
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Entrevistamos a Raquel Anadón, responsable de programación del Teatro de las Esquinas


Raquel Anadón posa junto a los carteles de algunos de los espectáculos que ha programado para El Teatro de las Esquinas. Foto: Laura Latorre

En el poco tiempo que lleváis abiertos, en comparación con otros espacios, ya os habéis convertido en un referente total en Zaragoza, ¿cómo se consigue esto?

Justo el 1 de octubre cumplimos cinco años, que han parecido diez porque los hemos vivido con mucha intensidad pero la verdad es que la ciudad nos acogió enseguida, no solo el barrio sino la ciudad, nos puso en el imaginario el primer año y ya lo tenían como un sitio donde acudir para disfrutar del ocio cultural. Es un espacio integral porque lo mismo puedes venir a tomar clases de teatro, de música que ver un concierto que tomarte un café que cenar en Farándula. Estamos encantados. Hemos subido en público un 25% de ocupación este último año y creo que el secreto es hacer un poco de todo. Cuando ves la programación del teatro de las Esquinas en un mes, cualquier persona puede encontrar algo que le guste. Tenemos jotas, un grupo heavy, rock en familia, un cantautor o teatro. Cualquier cosa puede pasar en el teatro de las Esquinas, eso nos gusta.

Precisamente eso te iba a comentar: tan pronto tenéis a Carmen París como un tributo a Pink Floyd incluso vienen los de Mongolia, ¿esta heterogeneidad forma parte de vuestro sello?

Sí, somos así de eclécticos. Es lo que te decía: tenemos cosas para todas las personas, para todos los gustos. Que en una escalera de vecinos siempre haya alguien que tenga algo que le apetezca en este mes y esa es la idea: que venga todo tipo de gente, que disfrute del acto en directo artístico porque es una maravilla el teatro, la música en directo. Hacer cualquier expresión artística creo que hace mejor a las personas y espero que el público nos siga apoyando en esta aventura porque aún nos quedan por lo menos 15 ó 16 años, somos jovencitos.

¿Estar lejos del centro de la ciudad os ha afectado?

No. Obviamente no somos el Teatro Principal que está en el Coso, que es el teatro más emblemático de la ciudad, al cual adoramos. Pero yo creo que las Delicias, además de ser el barrio más poblado de Zaragoza, tiene la estación intermodal, el tranvía en Fernando el Católico. Es que estamos muy bien situados, es muy buen barrio, muy bien comunicado: tenemos un montón de autobuses, el parking debajo del teatro. Y a la gente no le está costando, viene gente de barrios alrededor y de fuera de Zaragoza que vienen de propio a ver espectáculos. Hasta vino un matrimonio con su hijo de un pueblecito de Barcelona a ver Rock en familia. Está muy bien hacer turismo cultural, tenemos mucho turismo nacional, ojalá también pensaran los turistas que una noche la pueden dedicar a cualquiera de los espectáculos que tenemos en Zaragoza.

Este mes pudimos leer que el Teatro de las Esquinas está entre las cinco mejores instituciones culturales de Aragón, según el Observatorio de la Cultura, junto a instituciones longevas como Teatro Principal o el Auditorio. Para un espacio tan joven, ¿qué supone esto? ¿Cómo lo conseguís?

Nos sentimos fantásticos, Las Armas también está. Yo creo que al final tiene que ver con esa gestión que hacemos tan dinámica y tirada al público y al espectador, sin cuarta pared, en la que el espectador es parte del proyecto no solamente viniendo sino mostrándonos sus intereses, contándonos qué quieren ver en el teatro, participando como Amigos del Teatro en un montón de actividades que hacemos. Eso sí, nosotros somos de la teoría del cambio, estamos todo el día dándole a la cabeza. Los siete socios, Teatro del Temple y Teatro Che y Moche, estamos pensando, cuando algo no funciona ya tenemos tres o cuatro ideas para cambiarlas. La gestión privada en esta época muchas veces tiene estas cosas: que somos muy, muy camaleónicos con lo que está pasando, muy permeable a lo que pide el público y a lo que queremos ir probando. La prueba-error te enseña.

¿Existe algún truco para programar? ¿Cómo conseguís captar a un público tan variado y plural?

Es muy difícil. Tenemos suerte, y esto es fantástico, con los artistas que traemos porque vienen a taquilla. O sea que el público sepa que este teatro no tiene ayudas a la programación, que sobrevivimos y subsistimos únicamente con la exhibición, la escuela y el restaurante que tenemos y con esas tres patitas hacemos una viabilidad, una gestión impecable y de ábaco y el artista viene a un tanto por ciento de la taquilla. Se recorre media España y viene a mostrar su trabajo, quitando el 21% de IVA etc, y a quedarse con lo poquito que hace una liquidación de taquilla. Es fantástico y estamos muy agradecidos porque cada vez es más la gente que quiere venir a probar en Zaragoza. Es una buena plaza, es una de las ciudades importantes de España. Yo creo que nos complementamos muy bien con el Principal, con el Mercado, con Arbolé, con la Estación y vamos encontrando cada uno nuestro hueco. Quizá nuestro teatro por sus características (es una gestión privada y tenemos que pagar nuestros créditos a final de mes) es un poquito más comercial. De vez en cuando hacemos nuestras pildoritas de cosas que nos apetecen más artísticamente. La escaleta de programación depende mucho de la música que gira a nivel nacional e internacional porque giran dos meses y tienes que traer al grupo en ese mes, con lo cual eso nos desvaría un poco la programación teatral y hay meses, como ahora, que vamos a tener mucha música y en invierno tenemos más teatro. Lo dejamos a veces al azar que a veces es afortunado y nos da buena programación.

¿Cuál es el espíritu que caracteriza a las Esquinas y que hace que la gente quiera volver?

Intentamos ser un espacio muy cercano al público, que se encuentren muy a gusto desde que entran por la puerta del hall y que cualquier duda la pregunten. Siempre les reciben las mismas caras y resulta muy familiar. Al final le pones cara a mucha gente que es habitual y con la que hablas un poco. Incluso hay gente que se sienta en la misma butaca y hasta la ha apadrinado. Yo creo que es la cercanía de un espacio donde se sienten cómodos y donde pueden ver mucho de todo.


Teatro del Temple es una de las compañías "residentes" del Teatro de las Esquiinas

¿Cómo influye que sean Che y Moche y Teatro del Temple los socios?

Influye positivamente porque las compañías de teatro durante muchos años hemos hecho muchos deberes, somos empresarios serios, muy rápidos, dinámicos, muy trabajadores, constantes. Hemos vivido en una eterna crisis que sabemos capear bien con mucho trabajo e ilusión. Como artistas que somos es un trabajo que nos apasiona y yo creo que de repente nos hemos encontrado con un proyecto en el que gestionamos directamente con el público y esa cercanía nos está dando mucha riqueza. Creo que estamos haciendo una gestión más artesana desde el oficio y eso nos ha dado muchas cosas buenas. ¿Alguna mala? Supongo que sí, que somos muy apasionados, muy enamorados de esto y a veces te metes algún batacazo importante. Pero en general creo que es más positivo que negativo el que seamos del sector y que la gente ya nos conozca y relacione el espacio con dos compañías de Aragón de larga trayectoria. Cuando llega una compañía a nuestro teatro, sabemos cómo tratarla porque sabemos cómo nos gusta que nos traten.

Además de teatro y música en vuestra programación hay conferencias, exposiciones, charlas etc. Háblame de esta diversificación.

Hay de todo. Queríamos hacer una programación más social con eventos donde la gente le pudiera dar un poquito más a esta época a pensar a ver cómo podemos mejorar como personas y ahí estamos. Trabajamos con la Fundación Lacus con un proyecto de ocio y discapacidad fantástico que se llama “El gran teatro del mundo”, que ya llevamos creo que tres ediciones. Con ellos hacemos ahora también una charla motivacional con Luis Galindo que es fantástico, hacemos las charlas TED este año y exposiciones. Hemos intentado tener una relación y un vínculo con el barrio, con asociaciones, para que sientan que es su casa. El Teatro de las Esquinas está ubicado en las Delicias y eso es importante, que sientan que es teatro de cercanía y además se está convirtiendo en referencia nacional. Hacemos una cosa muy chula que son eventos para empresa y teatralizamos las jornadas para que sean más amenas. Esto nos da mucho público en eventos muy diferentes.

Como parte de vuestro sello personal tenéis la Orquesta de las Esquinas. ¿Qué actividades va a llevar a cabo próximamente?

La orquesta fue un proyecto que está costando mucho, pero que también nos da muchas alegrías porque están empezando una distribución nacional. Es una orquesta con 16 músicos profesionales salidos del conservatorio. Hacen “Locos por Disney”, “Locos por el rock”, “Locos por el pop”… Son en principio conciertos familiares, vienen niños entre unos 2 y 10 años. Son conciertos animados con actores de la compañía Che y Moche. Esperamos que perdure y que no se agoten porque no hay ayudas, todo es privado. Les está acogiendo muy bien en el resto de Aragón. Creo que es una orquesta fresca y joven bien asesorada y musicalmente son la leche. Ahora hay mucho talento en esta tierra y lo importante es que el público lo pueda disfrutar y sepa que es talento local.


La escuela de teatro (o los campamentos de verano como el de la foto) son parte fundamental de la actividad cultural del Teatro de las Esquinas. Foto: Jaime Galindo (El Periódico de Aragón)

¿Es importante para las Esquinas fomentar el talento local?

Es importantísimo. En Aragón nos queremos poco y hay que quererse más, saber que tenemos de todo y muy bueno. La mayoría de la gente tiene que salir fuera y cuando lo haces te reconocen dentro. Pues sería genial salir fuera arropado por el reconocimiento de tu tierra y te haría más fácil las cosas cuando compites a nivel nacional en tu sector. En fin, es duro. Poco a poco vamos aprendiendo. Entre todos tenemos que salir hacia delante y apoyarnos en todos los sectores: en investigación en Zaragoza es puntera, en ingeniería, en logísticas. Tenemos empresas en sectores importantísimos que son cruciales no a nivel nacional, sino internacional y que no lo sabemos. Tenemos este carácter de hacer ver lo malo y no lo bueno, siempre esa crítica feroz hacia nosotros mismos y nuestros compañeros.

¿Cómo funciona vuestro sistema de ticketing propio?

Pues esto fue un acierto, fue de las cosas que nos empeñamos cuando supimos que habíamos ganado y que íbamos a gestionar el teatro porque queremos ser muy cercanos con el público: queremos saber quién viene, cuántas veces, qué le gusta, si tiene hijos o nietos y de qué edades, si le gusta más la música o el teatro, si le gusta la comedia y el humor o le gusta más el puro teatro. Todo esto lo sabemos porque tenemos un sistema de ticketing propio que la gente utiliza y donde deja sus datos. Nosotros hemos tenido a los de Oregón TV en el Pilar con “Qué majicos son los Pilares”, pues sabemos qué gente ha venido así que ahora yo les puedo mandar un mailing (porque nos han dado su permiso) diciéndole que vuelven los oregoneses ahora para la cincomarzada con “Radio Tarumba”. Entonces es un marketing mucho más directo. Al final la información es poder para hacer un mejor servicio y llegar mejor al público. Porque todavía hay gente que dice “es que no me entero bien”. También tenemos punto de venta por web, donde tenemos tantos por cientos muy elevados de venta; en taquilla desde los miércoles y en Tienda Linacero, que es genial, una tienda de toda la vida que tiene carisma y nos encanta que sea nuestro punto de venta oficial en la ciudad.

Además, tenéis el espacio Ambigú, el restaurante… ¿estáis pensando en crear alguna zona más?

La última novedad que hemos ido incluyendo es el espacio del Ambigú que estamos dándole vueltas a la cabeza para ver cómo lo hacemos más apetecible para que la gente pueda venir desde por la mañana, que sea un espacio teatral, que incluso se puedan comprar las entradas mientras te tomas un café, que haya revistas especializadas. La idea del ambigú es la última que tenemos de desarrollo. En el verano habrá una terraza en la plaza, le daremos un empujoncito y siempre estamos dándole vueltas a la cabeza. Hay que buscar cosas nuevas, horarios nuevos, llegar a más público, al público joven que tenemos mucho en música pero en teatro tenemos que ver cómo llegamos a él.

¿Es difícil llegar al público joven?

Mucho. Por temas de producto, porque a lo mejor ya no nos acordamos de cuando éramos jóvenes. También encontrar ese público fiel de teatro puro teatro que también nos obsesiona porque como buenos teatreros hay joyas a nivel nacional que nos encantaría que el público de Zaragoza pudiera ver y yo creo que el Teatro Principal está haciendo una buena labor en este tipo de espectáculos pero nosotros también queremos un formato más pequeño poder traerlo y que la gente pueda disfrutar la cercanía de un teatro de actor donde puedas hablar con él o con el dramaturgo, con el director. Hay mucho pero el público no lo conoce porque el teatro no tiene ese marketing que puede tener el cine. La idea es poquito a poquito sembrar para que ese puro teatro tenga su público fiel en Zaragoza. Y la danza también. Tenemos que tener público para todos, tendríamos que tener las butacas agotadas todos los días y ese es el plan.

¿Y el público infantil?

Hacemos funciones escolares que las lleva la coordinadora de la escuela. Han sido años duros de crisis y las campañas escolares se han resentido pero mantenemos un buen nivel de campaña escolar y ahora estamos con el Teatro del Temple haciendo “Luces de Bohemia”, un clásico. Funciona súper bien, es para público de institutos. Con niños también tenemos, aunque cada vez salen menos. Intentamos hacer espectáculos familiares, hacemos también rock en familia: el 9 de abril tenemos “Conociendo a Metallica”. Intentamos que haya un abanico para que tengan donde elegir. Cada mes o mes y medio intentamos que haya algo familiar porque tengo que decir que las familias eligen mucho ir a Puerto Venecia y poco ir al teatro. Pensábamos que en Zaragoza habría hueco para más y en realidad está costando mucho. Requiere estar con el niño, hablar después. Si tú lo ves con respeto, el niño va a aprender también. Los públicos también se crean en casa con un hábito a la lectura, a ver exposiciones, ir a cosas para ellos que hay mogollón. Tenemos Arbolé, el Espacio Bebé que gestiona la PAI etc. Hay que hacerlo con la implicación de ser padres activos y con la implicación de que tu niño sea activo en el espectáculo.

La escuela del Teatro de las Esquinas es otro de vuestros puntos fuertes.

La escuela la tenemos a tope, casi tenemos 600 alumnos en cinco años, hay gente de todas las edades y completamente aficionadas que gasta su tiempo libre en hacer una expresión artística o bien canta, o baila o hace teatro, con gente que no conoce y se forma un grupo que las finales de curso en junio son fantásticos con un nivel increíble, un arrojo y una valentía. Las instalaciones son cómodas, el espacio te da mucha alegría: no vas a una academia, con todo el respeto, sino que entras en un teatro y eso tiene magia. Todos los profesores son actores en activo que están en su fase de pedagogía, que son muy cañeros, muy divertidos, crean grupo y ganas de venir. No creemos que hayamos tocado techo pero si seguimos así podemos tocar techo de gente que podemos asumir en el espacio, así que encantados. Lo importante de estos proyectos es mantenerse, dar calidad. La persona que lleva la escuela, Marian Pueo de la Sociedad de Teatro Che y Moche y Blanca Castillot que es la coordinadora, están siempre muy vigilante de que la calidad no baje, de que los grupos funcionen de que no haya nadie descontento.

¿Cómo funciona vuestro club de Amigos del Teatro?

Tenemos miles de personas en el club. En la modalidad de Amigos del Teatro pagan 10 euros al año, se les da una tarjetita y en 25 establecimientos amigos pueden usarla para un descuento especial incluso ofertas puntuales; tienen descuentos para el teatro e invitaciones cuando las compañías residentes estrenamos aquí o una compañía de fuera que quieren tener un estreno más acogedor. Tenemos ensayos generales y encuentros con el director de estas compañías. Hay descuentos en el ambigú y reciben información puntualmente. Los alumnos también tienen ventajas fantásticas con la tarifa más barato para ver teatro porque intentamos que la gente que haga teatro vea teatro también; tenemos convenios con la escuela de teatro muniipal. Tenemos el coro de Inchiriadis ensayando aquí y van a ser otro de los coros residentes del teatro. Creo que porque aquí encuentran que tienen otro tipo de gestión, más libre de horarios, cercano. Estamos pendientes de producciones más propias: hemos tenido el Festival de Guitarra que produjimos con Antípodas. Estamos barajando tener una producción propia para este verano.

No hay una fórmula única para programar...

No y nos pasa muchas veces que estamos tan metidos en este gran barco que no ves las cosas, sabes que no eres muy objetiva. Entonces cuando vienen compañías o programadores de fuera y te dicen “hala qué guay” te hace ilusión, casi necesitas que te lo diga gente de fuera para no obnubilarte con los problemas de cada día porque es una gestión complicada.

Programación de marzo en el Teatro de las Esquinas

Del viernes 3 al domingo 6. TEATRO. Radio Tarumba (84.pues)
- Viernes 10. CONCIERTO. Sôber + Contrabanda
- Domingo 12. INFANTIL. Orquesta de las Esquinas 'Locos por Disney'
- Viernes 17. TEATRO. El Sevilla "Reflexiones del Hombre Lengua"
- Sábado 18. CONCIERTO. Saratoga
- Domingo 19. CONFERENCIAS. TEDxZaragoza (In)dependiente
- Martes 21. GASTRONOMÍA. Catando Somontano
- Viernes 24. TEATRO. Teatro Che y Moche 'El Funeral de Oua Umplute'
- Sábado 25. TEATRO. Toni Bright 'Volver a creer'
- Del lunes 27 al jueves 30. TEATRO. XVIII Festival Juvenil de Teatro
- Jueves 20. TEATRO. IX Gala del Día Mundial del Teatro
- Viernes 31. CONCIERTO. Riot Propaganda
- Sábado 1 de abril. CONCIERTO: Def Con Dos

Y ¿cómo se financia el teatro?

Especialmente con esas tres patas: exhibición (habitualmente aquí las compañías de teatro vienen a un 70%-30%), la escuela y el alquiler del Farándula. Con esto sobrevive el teatro porque la ayuda que recibimos del Ayuntamiento de Zaragoza no es ayuda sino un contrato. Nosotros hicimos la inversión del teatro, es un espacio municipal de inversión y de gestión privada, cuando nosotros terminemos nuestra gestión se tiene que quedar el teatro impecable cumpliendo normativas y equipado. Esas obras que tuvimos que hacer y ese equipamiento lo valoran en una ayuda anual: 55.000 euros al año, que quitando los cánones quedan en unos 40.000 euros. Las otras salas de Zaragoza reciben 55.000 euros en concepto de programación. Fuera de eso nada, solo en algún ciclo concreto el ayuntamiento nos dio dinero como uno que hicimos de teatro para mujeres, el Gobierno de Aragón nos dio una ayuda puntual para un ciclo que hicimos de música. Pero igual son 2000 o 3000 euros. El dinero que puede mantener un teatro como este en otros sitios estaría rondando los 500.000 euros o un millón. Llevamos una inversión de 1.300.000 euros y fue todo privado, avalamos con nuestras casas y las de nuestras familias, en la peor época. Ahora hemos conseguido una refinanciación que también nos da un poquito de aire. A ver si nos bajan el IVA.

¿Cómo os afecta el IVA cultural?

Se supone que si todo va bien en mayo se aprueban los presupuestos y en julio, vamos a poner comillas y velas a la Virgen del Pilar, bajaría el IVA cultural de exhibición que para nosotros sería muy importante, sobre todo para las compañías. Es que nosotros no hemos subido el precio de taquilla, esos 13 puntos que subió el IVA justo el año que abrimos el teatro (nuestro plan de viabilidad estaba hecho a otro IVA completamente diferente) lo asumimos nosotros porque no puedes dejar que la gente lo pague, sumidos en plena crisis. Con lo cual, devolvernos ese dinero, que era muchísimo más que nuestro beneficio, va a dar muchísima vida a los actores contratados. Debería de ser el IVA cultural como en los países europeos y para todos: empresas culturales etc. Igualarlo a todo.

A pesar de todo, ¿son buenos tiempos para la cultura? ¿Ves un interés?

No sé qué decir porque a veces estamos muy de bajón y otras muy de subidón. No sé, yo creo que hay que trabajar mucho, no es cotidiano ir al teatro, no es habitual. Hay gente incluso de Zaragoza que no conocen el Teatro Principal aunque lleven toda la vida viviendo aquí o gente que vive al lado que sabe que estamos aquí pero no ha entrado nunca. También es verdad que tenemos que llegar a que la información sea más fluida y que el público sepa qué quiere ver, qué le gusta y qué es lo que va a ver. Cuando esto pasa, el público sale encantado. Otra cosa es que tú no sabes si te gusta el teatro social, el de comedia, el contemporáneo. En el teatro cuando tú te metes en una obra que no te gusta englobas al teatro mundial y ya no quieres volver y tiene que ser un amigo el que te lleve arrastras. Usted tiene que elegir qué tipo de teatro le gusta, que hay muchos, centrarte ahí y luego abrir el abanico para descubrir cosas nuevas, pero siempre asesorado, sabiendo qué quieres ver. Es que hay muchos tipos de teatro, como la danza. Estaría muy bien conseguir que el teatro tuviera tanta comunicación como el cine. Vamos a tener circo en mayo porque es un espacio muy adecuado para ello.

¿Cuesta mover al público en Zaragoza?

Sí, es un público duro. Hay muchas productoras nacionales potentes que estrenan sus productos en Zaragoza y aquí hacen el testeo porque es una de las ciudades más duras de España. Ahora hay mogollón de proyectos nuevos que creo que es lo que tiene que ser, que se complementen. Que se llene el teatro de la Estación a nosotros nos beneficia, lo mismo con el Mercado, Arbolé. Que haya público teatral en la ciudad es fantástico para todos los teatros y para hacer marca Zaragoza en cultura.

E, institucionalmente, ¿hay interés por la cultura?

Sí, otra cosa es cómo consigues hacerlo. Yo creo que es una concejalía que se pelea porque hace de escaparate al ciudadano. Otra cosa es que se rodeen de buenos profesionales, que sepan qué quieren hacer, que haya una política cultural detrás, es difícil. Los tiempos de crisis, no tener presupuestos suficientes hace que la imaginación vaya al poder, aunque muchas veces la burocracia de la administración no te deja hacer demasiada imaginación. Por eso ha venido, yo creo, esta gestión mixta público-privada que es la que estamos defendiendo nosotros, que nos han puesto de ejemplo a nivel nacional porque está funcionando. Porque dentro de ser un espacio municipal con una clara vocación y de servicio público, la gestión llega a más cosas porque es privada. Estamos veinte mil horas aquí, eres un empresario, ves tus recursos, cómo los distribuyes. Muchas veces la pública tiene muchos impedimentos.

En octubre cumplís 5 años; ¿estáis pensando en cómo celebrarlo?

Estamos dándole vueltas a ver qué hacemos. La idea seguramente es que tendremos el festival de Zaragoza a escena que seguramente termina el 1 de octubre así que la clausura igual está más dedicada a nuestro aniversario. Estamos pensando en una exposición, nuestro fotógrafo Marcos Cebrián ha hecho fotos a toda la gente que ha pasado por aquí estos años?

¿Cuánto público pasa por el Teatro de las Esquinas?

El año pasado casi fueron 50.000 espectadores. Hemos ido subiendo desde 36.000 del primer año, más o menos, hasta 50.000. Es una barbaridad y yo creo que este año subiremos porque tenemos muchísimos alumnos.

Por último, ¿qué balance haces de estos cinco años y cómo ves el futuro?

Yo creo que viene lo mejor del Teatro de las Esquinas, sin duda. Han sido cinco años duros, duros pero muy apasionantes. Ilusionantes pero con muchísimo trabajo, sin parar con muchísima responsabilidad y nosotros nos llamamos Los siete samuráis porque en el peor momento nos metimos en una empresa cultural que no daban un duro por nosotros. Aquí estamos porque lo hacemos bien. A partir de ahora vamos a disfrutar más si cabe, vamos a tener más respuesta, el feedback es más rápido. Esperamos dejar el teatro a quien sea en una posición no solo local sino nacional e internacional muy potente. Queremos que haya más sinergias entre las salas de la ciudad, crear esa marca para turismo.

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