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Sandra Alquézar

Ocio y Cultura

Alma Obregón: "Lo bueno de los cupcakes es que son muy chic y a la vez están muy ricos"

(Sandra Alquézar)
30/11/2018 - 16:36 h.
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La famosa repostera presentó el pasado 28 de noviembre en la sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés su último libro "Dulces maravillosos"

Alma Obregón en la sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés. Foto: www.instagram.com/alma_cupcakes/

Tiene un blog, un canal de Youtube, varias cuentas en redes sociales, un programa de televisión, una tienda, una escuela de repostería y también escribe libros. Además de todo eso, corre maratones, tiene un hijo y va a por el segundo. Hablamos de Alma Obregón, la repostera que presentó el pasado 28 de noviembre en la sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés su último libro: Dulces maravillosos.

-¿De dónde viene tu interés por la repostería?

-La verdad es que siempre me ha gustado mucho el dulce, desde que era pequeña, pero hasta que no me fui a Alemania a estudiar el doctorado yo sola no empezó realmente todo esto. Allí tenía muchísimo tiempo libre y me sentía muy sola, así que tenía que llenar mi tiempo de alguna forma cuando no estaba en las clases o con la tesis. Empecé a hornear por casualidad, casi como afición, me apasionó y hasta ahora.

-Sin embargo, no tenía nada que ver con lo que estabas estudiando.

-No, qué va. Yo estudié Comunicación Audiovisual y también música, en concreto violín y piano. Tenía la carrera y también el título superior de violín, pero no era mi vocación, todavía no la había encontrado. Cuando descubrí la repostería me di cuenta de que esa era realmente mi vocación y decidí dedicarme a ello.

-¿Comenzaste con el blog y a partir de ahí fue surgiendo todo lo demás?

-Así es. Primero empecé con el blog: Objetivo cupcake perfecto, en el que iba colgando las recetas que hacía en Alemania, mis pequeñas creaciones. Poco a poco me fue obsesionando y decidí que quería dedicarme a ello, así que empecé a formarme, a hacer cursos y a dedicarle un montón de horas diarias, hasta que llegó un momento que estaba claro. Cuando volví a España ya no quería saber nada del doctorado, quería dedicarme a la repostería y empecé a hacerlo: asistí a cursos profesionales, empecé yo también a impartir cursos y la verdad es que me cautivó.

-¿Te dio vértigo dejarlo todo para dedicarte a los cupcakes?

-Un poco sí, aunque la verdad es que tenía tan claro que esto era lo que me gustaba que eso ayudó. Además, siempre conté con el apoyo de mi familia, mis padres siempre me habían apoyado para que hiciera algo que me gustara, por eso cuando les dije que esto es a lo que me quería dedicar, que era algo que me apasionaba y que además se me daba bien y cuando ponía cursos se me llenaban, se quedaron tranquilos y me apoyaron un montón. La verdad es que siempre he tenido su apoyo y eso quizá me quito un poco del vértigo que da dejarlo todo aparcado y empezar desde cero.

-Cuando empezaste con los cupcakes, en España apenas se conocían.

-Efectivamente. Cuando yo empecé se estaban poniendo de moda en Inglaterra, yo los vi allí y me obsesionaron, me enamoraron. Al verlos pensé que eran lo que siempre había soñado, me encantaron, eran muy ricos y muy cuquis, y desde el principio me llamaron muchísimo la atención. Por eso, cuando fui a vivir a Alemania ya los tenia muy en la cabeza y pensaba que quería probar a hacerlos, me parecían muy monos. Por entonces no estaban de moda todavía en España, de hecho lo primero que hubo sobre cupcakes en castellano fue mi blog y eso también hizo que a mucha gente le atrajera, porque cuando se empezaron a poner de moda aquí mucha gente buscaba recetas de cupcakes en castellano y llegaban a mi blog.

-¿Por qué crees que los cupcakes se han puesto tan de moda en España?

-Yo creo que lo que tienen los cupcakes es que son muy atractivos, porque tienen un tamaño pequeño, no son como las tartas que si tienes que hacerlas por primera vez te da más impresión, sino que son pequeñitos, casi de bocado. Además, tienen muchos sabores, les puedes hacer muchísimas decoraciones y son muy personalizables para eventos, cumpleaños, bautizos... Yo creo que lo bueno que tienen es que son muy chic y a la vez están muy ricos; son muy atractivos porque son muy versátiles también.

Alma Obregón en la sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés. Foto: Sandra Alquézar

-Supongo que esta pregunta te parecerá terrible, ¿pero en qué se diferencian de las magdalenas de toda la vida?

-Realmente son totalmente diferentes, porque un cupcake no es más que una tarta que has horneado en una taza, de ahí su nombre. Digamos que originalmente eran minitartas, por eso llevan un relleno, tienen un montón de cremas y sabores diferentes, la textura del bizcocho es más jugosa... Mientras que una magdalena, al fin y al cabo, es un bizcocho mucho más clásico, y aquí en España con unos ingredientes muy determinados (aceite de oliva, huevo, azúcar...), que hacen que sea una receta muy tradicional, es simplemente una magdalena. En cambio los cupcakes pueden ser de cualquier sabor, al igual que una tarta, no tienen nada que ver. Además, una magdalena es más para tomar en el desayuno, mientras que un cupcake es más bien un postre o algo para tomar en una ocasión especial, precisamente como una tarta.

-Este es tu décimo libro de recetas. ¿Qué novedades nos trae?

-Por un lado el libro tiene como novedad que todo es paso a paso. Ya tengo algún otro que es paso a paso, pero ninguno de los que son de repostería creativa eran así; por ejemplo el de Un año de dulces es un poco paso a paso, pero ese es más bien un libro de receta tradicional, y en este caso el libro es muy de repostería creativa. Esto de hacer las recetas paso a paso era algo que yo tenía muchas ganas de hacer y hasta ahora no había tenido la posibilidad, porque los libros anteriores eran de una colección determinada e iban solo con foto y receta, pero aquí me han permitido poner muchos pasos y explicar mucho al detalle cada receta.

Además, por otro lado, las temáticas y los postres son sobre lo que está ahora muy de moda: sirenas, unicornios, cactus... Creo que eso hace que sea un libro mucho más atractivo para la gente a la que ahora le está empezando a picar el gusanillo de la repostería, porque ven que pueden hacer algo que es totalmente actual y que va a gustar seguro. Las recetas son muy sencillas, además, están hechas para que cualquiera pueda cocinarlas y explicadas paso por paso para que no haya confusión.

-¿Qué tipo de recetas son las que más le gustan a tus lectores?

-Un poco de todo. Ahora, por ejemplo, los cupcakes de unicornio son la bomba, realmente todo lo que sea de unicornio lo es. En general, yo creo que a la gente lo que le gusta son las cosas que estén muy ricas, por ejemplo en el libro hay unos macarons de oreo que arrasan. Al final, consiste en hacer algo que esté rico y, por supuesto, si es bonito y atractivo visualmente, mucho mejor.

-¿Qué consejos le darías a alguien que quiera iniciarse en la repostería creativa?

-Les diría que simplemente empiecen paso a paso, que al principio es normal que las cosas no salgan al 100% y que yo he sido la primera a la que se le han hundido un montón de bizcochos, se le han desprendido las cápsulas de los cupcakes o se le ha derretido la crema. Me ha pasado de todo, pero solo de esa forma aprendes y vas ganando práctica y acercándote a la perfección. También les diría que en repostería hay que seguir la receta, hay que pesarlo todo, no es como en la cocina salada en la que puedes echar algunos ingredientes a ojo, sino que lamentablemente la repostería es una ciencia exacta. En resumen: hacer las cosas paso a paso y pesarlo todo muy bien.

Dulces maravillosos

Dulces maravillosos, de Alma Obregón

Editorial: Planeta
Edición: Tapa dura / ebook
Precio: 15,9 / 8,99 euros

-Siempre tendemos a pensar que la repostería no es saludable. ¿Estamos equivocados o es que tú adaptas tus recetas de manera que sean más saludables?

-Hay un poco de todo. Es verdad que mi anterior libro, el que va justo antes que este, es sobre repostería saludable, son recetas adaptadas para quien quiere tomar dulce en su día a día, pero al final la repostería es algo que no tenemos que concebir como un alimento que se toma a diario, sino como algo que se toma en ocasiones especiales. En ese sentido, creo que si hacemos un postre en casa lo bueno es que nos aseguramos de todos los ingredientes que lleva, con lo cual tenemos mucho mayor control que si compramos algo que viene en una bolsa, que siempre lleva un montón de conservantes, aditivos y productos muy procesados. Cuando lo hacemos en casa usamos nuestros propios ingredientes, podemos reducir algunos o incluso buscar alternativas si no queremos usar alguna cosa. Por eso la repostería casera es mucho más saludable.

-¿Crees que cada vez más personas apuestan por llevar una vida saludable?

-Creo que a mucha gente le gustaría, pero al final llevar una vida sana no consiste solo en no tomar postre, sino que hay que hacer un cambio de mentalidad al 100% en todo lo que comes y llevar una vida activa. Si llevas una vida activa y una dieta equilibrada, te puedes permitir un capricho dulce de cuando en cuando. Yo creo que esto es lo que hay que recordar, que si cambias tu mentalidad y toda tu vida es más saludable te puedes permitir estos caprichos.

-Otra de tus pasiones es correr. ¿Cómo empezó?

-Empezó a la vez que la repostería, cuando estaba en Alemania y tenía mucho tiempo libre. Ya había empezado a correr un poco cuando estaba en Madrid y me enganchó; cuando estaba en Alemania eché muchos kilómetros y la primera vez que crucé una meta me pareció algo que tenía que repetir. Así que hice mi primer maratón, luego el segundo y me encanta. Ahora que estoy parada por el embarazo estoy deseando ponerme las zapatillas otra vez.

-¿Qué tal compaginas tus dos facetas: la repostera con la deportista?

-Mis compañeros de entrenamiento, desde luego, lo llevan muy bien, porque siempre pican algo dulce al final (risas). Pero, en general, yo lo llevo bien, porque como te digo llevo una vida equilibrada: corro mucho y luego me apetece tomarme un postre, pues genial, en ese sentido creo que encajan bien. Tampoco es que yo me alimente solo de dulce, sino que lo tomo de cuando en cuando, entonces no hay tanto choque.

-Tienes un blog, un canal de Youtube, varias cuentas en redes sociales, un programa de televisión, una tienda, una escuela de repostería y también escribes libros. Además de todo eso, corres maratones, tienes un hijo y vas a por el segundo. ¿De dónde sacas el tiempo para hacer todo eso?

-Me lo preguntan mucho (risas). Yo creo que el truco es que hago cosas que me gustan mucho, tanto correr como la repostería, y por eso le dedico tantísimo tiempo, porque no me importa. Estoy trabajando y lo estoy disfrutando, no me supone una lata el tener que hornear, también me encanta dar cursos y los disfruto un montón. Y ahora con la maternidad tampoco me cuesta dedicar tiempo a mi peque, porque le adoro, es lo mejor que le me ha pasado en la vida. La clave es que tengo la suerte de tener cosas en mi vida que me gustan mucho y por eso no me canso, o sí me canso pero no lo noto hasta que llego a la cama y estoy agotada.

-¿Cómo llevas lo de compaginar tu trabajo con la maternidad?

-Ha sido muy complicado, es lo más difícil y el mayor reto al que me he enfrentado, porque la maternidad me ha cautivado. Estoy enamorada de mi hijo y me gustaría dedicarle todavía más tiempo del que le dedico, y eso que he hecho mucho por conciliar y he renunciado a muchas cosas de trabajo para poder estar más tiempo con él, pero por mi pasaría con mi hijo todo el tiempo del mundo porque es una maravilla. Me cuesta, porque también me gusta mucho mi trabajo y es muy difícil conciliar.

-Hace poco más de un año abriste tu primera tienda física en Madrid, ¿qué tal está funcionando?

-Muy bien, la verdad es que está siendo una gozada. Abrir una pastelería es algo que yo siempre había soñado pero no me había atrevido hasta ahora, pero coincidió que con otros socios nos lanzamos a dar el paso. El hecho de que la gente por fin pueda probar las cosas que hago y que no solo hagan mis recetas es genial y además la acogida está siendo muy buena. Cada vez que lanzamos una novedad la gente viene a probarla, viene gente de todos los puntos de España, es una pasada. Es una experiencia única y algo muy bonito.

-¿Tienes pensado seguir abriendo tiendas en otras localidades?

-Sí, ojalá, me encantaría, pero ya no doy abasto con una en Madrid, imagínate. El problema es que estoy muy acostumbrada a hacerlo yo todo y me cuesta delegar. Estoy tan acostumbrada a hacer yo las cosas que al final me agoto porque lo hago todo, así que tengo que empezar a delegar para poder abrir otras tiendas y hacer más cosas.

-¿Cuál crees que es la clave para que los lectores y usuarios sigan fieles a tus recetas a pesar de toda la competencia?

-Lo primero me gustaría agradecerles que sigan fieles, porque hay gente que me sigue desde tiempos inmemoriales. Creo que lo que engancha a la gente que me sigue, o al menos lo que me dicen siempre, es que mis recetas salen. Para mí como pastelera eso es un orgullo, yo no me guardo ningún secreto, lo que cuento en mis recetas es lo que yo hago tal cual, en los cursos cuento todo con detalle, siempre estoy feliz de explicar todo porque me gusta que a la gente le salga. Y creo que eso es lo que les engancha, que saben que lo que yo les cuento es lo mismo que yo hago y que de esa forma les va a salir. Por eso siguen fieles, y también porque son muy majos, la gente es muy cariñosa y estoy muy agradecida porque siempre recibo un montón de cariño.

Sandra Alquézar es Graduada en Periodismo por la UZ. Trabaja en la sección digital de El Periódico de Aragón y colabora en Redaragon. Lectora voraz, escritora aficionada, consumidora incansable de música y cinéfila.

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Ocio y Cultura

Leopoldo Abadía: "El bitcoin facilita la transparencia, pero también la corrupción"

(Sandra Alquézar)
06/11/2018 - 12:20 h.
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Una década después de "La crisis ninja", Leopoldo Abadía aborda los retos de la economía de hoy en "El bitcoin y otros misterios del mundo actual" que presentó el pasado 31 de octubre en la sala Ámbito Cultural del Corte Inglés de Zaragoza

Leopoldo Abadía presentó su nuevo libro en la sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Zaragoza

Leopoldo Abadía aborda los temas de la actualidad económica en su libro El bitcoin y otros misterios del mundo actual, que presentó el pasado 31 de octubre en la sala Ámbito Cultural del Corte Inglés de Zaragoza. A sus 85 años, con 12 hijos y 50 nietos, el autor más joven que los jóvenes consigue aclarar de manera fácil aquello que se le resiste a todo el mundo.

- ¿Qué es el bitcoin?

-Para que nos entendamos tú y yo, podemos decir que es una moneda, aunque luego te diré que yo creo que no es una moneda. ¿Por qué te digo que es una moneda pero no lo es? Porque, por ejemplo, el euro es una moneda; tú tienes 100 euros, los guardas y al día siguiente seguirás teniendo 100 euros. Igual su valor respecto al dólar ha subido o ha bajado un poco, pero siguen siendo 100 euros. Sin embargo, tú tienes un bitcoin que hoy está a 5.500 euros, pero mañana puede estar a 10.000 euros o a tres euros. ¿Si tienes tres bitcoins puedes decir que eres rica? Pues depende. Por eso digo que podemos decir que es una moneda, pero sabiendo que tiene esas connotaciones que hacen que dude.

- ¿Por qué su valor varía tanto?

- Eso es algo que me he preguntado mucho y tengo mucho mérito en intentar entenderlo. Lo que yo creo es que ahora mismo hay mucha liquidez, porque el Banco Central Europeo ha soltado dinero a chorro a interés cero. Entonces, cuando los inversores potentes empiezan a pensar en qué invierten, lo hacen en una serie de cosas, y luego destinan una parte a lo que ellos llaman activos de alto riesgo, es decir, cosas que si van bien pueden pegar el estallido y si van mal se hunden. Yo considero que el bitcoin lo están tratando como activo de alto riesgo, con lo cual si muchos inversores compran, el bitcoin sube, pero si mañana uno de ellos empieza a venderlos y otro también empieza a venderlos y así sucesivamente, el bitcoin baja. Como es una cosa que está fuera de nuestro alcance, puede ocurrir de todo.

En mi libro pongo un ejemplo de un señor que vendió un piso en Tarragona por 40 bitcoins. El bitcoin estaba entonces a 13.750 euros, con lo cual vendió el piso por 550.000 euros. La semana siguiente a la venta el bitcoin bajó a 7.232 euros, de manera que el vendedor perdió 260.000 euros en una semana. Por eso es una moneda con la que hay que tener cuidado. Hay un holandés que dice: “llámenle criptotoken, criptoactivo, como quieran, pero no le llamen moneda, que eso no es una moneda”.

- Entonces no recomiendas invertir en bitcoins.

- No, en absoluto. Lo que recomendaría es que si tienes 100 euros, los cojas, compres bitcoins y los guardes. Vas mirando a cuánto está el bitcoin y, si de repente ves que está al doble, los vendes corriendo. Te diría que si tienes mucho dinero para invertir no lo hagas en bitcoins, pero sí un poquito, una cantidad que si la pierdes no pasa nada, pero si no la pierdes igual pegas el estallido. Eso es lo que haría yo.

El bitcoin y otros misterios del mundo actual

El bitcoin y otros misterios del mundo actual, de Leopoldo Abadía

Editorial: Espasa
Edición: rústica / ebook
Precio: 19,9 / 10,99 euros

- Si una de las principales características de los bitcoins es que se elimina al tercero (que normalmente es el banco) en las transacciones económicas, ¿cómo se garantiza la seguridad?

- La seguridad está garantizada por los 11.707 testigos. Es decir, si yo ahora te hago a ti una transferencia a través de una caja de ahorros, diríamos que hay tres partes: yo, que te mando dinero, tú, que lo recibes, y la caja de ahorros, que es la que hace la operación y además certifica que yo te lo he mandado y tú lo has recibido. Todo eso lo pone en el Libro Mayor, que es donde se recogen todas las transacciones, la que tú y yo hemos hecho y otras miles, pero tú y yo solo tenemos acceso a esa porque ya hay una entidad que garantiza que aquello se ha hecho y que cobra la correspondiente comisión.

Con los bitcoins, yo te mando esa transacción pero lo hago directamente, sin caja de ahorros. ¿Y quién lo garantiza? Pues 11.707 ordenadores que hay por todo el mundo, que los llaman nodos. Buenafuente suele decir siempre: “será por nombres”, pero así se llaman. Son los nodos los que garantizan que la operación se ha hecho, a través de un Libro Mayor que tienen todos ellos y en el que están todas las transacciones, con lo cual no hace falta un banco ni un notario. En este Libro Mayor no dice “Leopoldo Abadía ha mandado este dinero a X”, sino que tú tienes un código y yo tengo otro, y estos 11.707 certifican que hemos efectuado esa operación. Esto a los bancos no les hace mucha gracia, a los notarios tampoco, pero hay otros a los que sí. Hoy me preguntaban si esto facilita la transparencia, y sí, pero también facilita la corrupción.

- De hecho, en tu libro comentas que un narcotraficante estaría feliz con los bitcoins.

- Claro, el narcotraficante mete unos cuantos millones en un cajero automático -que, por cierto, dicen que hay treinta pero no sé dónde están- y ese dinero puede estar en Colombia en el acto. Luego igual en Colombia no lo sacan inmediatamente para convertirlo en dólares, porque alguien le puede preguntar al colombiano en cuestión que de dónde ha salido ese dinero, pero realmente el tema es facilísimo.

- ¿Crees que el bitcoin va a revolucionar la manera de entender las transacciones económicas?

-No sé contestarte a esa pregunta. Es cierto que es algo revolucionario, ahora que lo he entendido, -aunque entre comillas- puedo decir que es algo muy serio. Tal vez en el momento en el que nos habituemos a ir al cajero automático y utilizar los bitcoins eso puede suponer una revolución, pero en este momento parece que representan muy poco de la economía mundial. Por eso digo que quizás revolucione la economía, pero no puedo afirmarlo.

- Otro de los temas que tratas en tu libro es el conflicto catalán. ¿Por qué decides incluirlo dentro de estos misterios del mundo actual?

- Porque es un misterio (risas). Artur Mas dijo hace unos cuantos años: “emprendemos el viaje hacia lo desconocido”, y el número dos de su partido dijo: “los empresarios hacen esto también, emprender el viaje hacia lo desconocido”. Y hombre, no, el empresario va a lo desconocido pero intenta conocer algo antes, mientras que ellos no. En el libro lo he incluido a modo de diario, lo he ido contando por semanas, y me han salido 36, pero podría escribir otro libro sobre el tema mañana mismo. Yo creo que en este asunto han tenido la culpa todos, pero fundamentalmente los catalanes, los catalanes que han dado el golpe de Estado, porque esto es un golpe de Estado muy serio. Se está ocultando que reprueban al Rey, que el Tribunal Supremo un día dice blanco y el otro negro con una paz tremenda, que ha habido una serie de cosas que hacen pensar que están atacando por todas partes. El tema del traslado de la tumba de Franco a mí me parece una anécdota idiota, porque ha hecho que nos enteremos de dónde estaba enterrado Franco, además de que al Valle de los Caídos iban cuatro gatos y ahora si lo entierran en la Almudena habrá tours para ir y todos iremos allí.

Pero, volviendo al tema, me parece que esto es un golpe de Estado serio que además está basado en la mentira, por eso he titulado al tema “Catexit, brexit y la posverdad”, porque la posverdad es el nombre moderno que se le da a la mentira. Yo te miento a ti y tú me dices: “oye, me has mentido”, pero yo te digo que no, que te he dicho una posverdad, y tú piensas: “qué tonta debo ser yo que me ha parecido que me ha mentido”. Donald Trump es el rey de la posverdad, a la que también llaman hecho alternativo. Si yo te digo que de día hay sol y tú sales y es de noche, resulta que es un hecho alternativo. Y todo esto del catexit está basado en la posverdad; te cuentan hechos históricos que son falsos, están creando una serie de órganos que son increíbles, hay un señor que es el presidente que está en Waterloo y luego otro que dice que es el presidente que obedece aquí e insulta a los españoles. Pero, contestando a la pregunta, lo he incluido aquí porque en el libro he tratado los temas que me interesaban. Sobre el catexit tengo muchas cosas escritas, es algo que actualizo todos los días, lo que pasa es que en el momento que acabas el libro se ha quedado ya desactualizado.

- Como economista, ¿tú dirías que la salida de Cataluña de España es viable o que no?

-Yo creo que viable sí es, pero la salida de Cataluña, la de Aragón y la de la Puebla de Alfindén, todo es viable, lo cual no quiere decir que sea bueno. Me parece algo tan innecesario... Para empezar está el tema económico. Hace unos tres años, Artur Mas fue a Rajoy con un documento que contenía 45 peticiones, de las cuales 43 eran económicas, es decir, fáciles de resolver, porque lo económico se resuelve muy fácil; pero Rajoy se lo calló, se guardó el documento y no le contestó. Es una pena, porque yo algo que digo siempre -que es una pequeña bobada, pero van por ahí las cosas- es que el conflicto catalán se resolvería en dos fases de una semana y tres meses, por ese orden.

En primer lugar, en una semana se reúnen en un parador de segunda categoría dos empleados de tercer nivel, uno del Ministerio de Economía y el otro de la Generalitat, sin móviles, sin televisión, sin prensa, sin nada de nada, con una calculadora y unas hojas en blanco. Uno de ellos empieza diciendo: “bueno, ¿cuánto te he robado yo?”, “tú me has robado esto, ¿y yo a ti cuánto? Vamos a discutirlo”. Y en una semana sin salir del parador llegan a un acuerdo seguro. Después, al salir, dicen: “resulta que este me debe tantos millones y hemos quedado en que lo pagará en 30 años con tal interés”, y se acabó.

Por otra parte, los tres meses es porque ahora nos ha dado por que hay que cambiar la Constitución. Lo que yo pienso es que si yo voy a un negocio que tenía mi abuelo y encuentro un documento escrito por él hace 40 años, lo leo y lo reviso, seguramente haya que cambiar algo porque se habrá pasado de moda. Y eso es lo que pasa con la Constitución, por eso digo que también haría falta que se reunieran tres meses en un parador, seis u ocho personas, entre las cuales tendrían que estar los tres padres de la Constitución que aún viven: Miquel Roca, Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón y José Pérez-Llorca, que son unas cabezas potentes y saben lo que es una Constitución. Porque cuando llega este mozo, Pedro Sánchez, y dice que hay que cambiar la Constitución urgentemente es para decirle: “no, cálmate”. Yo creo que no hay que cambiarla, pero eso ya es otro tema, pero si queremos cambiarla vamos a hacerlo bien. Lo que pasa es que el 80% de la gente de ahora no había nacido cuando se hizo la Constitución, por eso dicen que no es su Constitución, pero bueno, los Diez Mandamientos también nos cogieron a todos antes de nacer y son válidos, para todos, no solo para los católicos: no matar, no robar... Entonces, si yo digo que cuando yo nací ya estaba en marcha aquello, a partir de ahora le pego una puñalada al tío que pasa por mi lado (risas). No, hombre, no, lo que es válido, es válido. Y con un ejemplo mucho menos elevado, la Constitución americana creo que tiene 200 años, hacen enmiendas de vez en cuando, pero sigue estando vigente.

Leopoldo Abadía presentó su nuevo libro en la sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Zaragoza

- Este 2018 se cumplen diez años de la caída de Lehman Brothers. ¿Qué dirías que hemos aprendido desde todo aquello?

-No lo sé, porque la respuesta es nada, pero supongo que algo habremos aprendido. Ahora acabo de estar en televisión y me han puesto unos cortes de señoras diciendo que hay que gastar con la cabeza y no con los pies. Si esa idea se ha transmitido a todo el mundo, hemos mejorado, pero tampoco lo tengo claro. Una cosa que creo que hemos aprendido es la austeridad; en estos momentos, con los apretones que ha habido para reducir el déficit, la gente se ha vuelto más austera. A los de mi generación siempre nos dicen que nosotros éramos más austeros, pero claro, móvil no había, televisión no había, en gasolina no gastábamos porque no teníamos coche, entonces así cualquiera. Estamos mucho mejor ahora, pero creo que tenemos que aprender a gastar con la cabeza. Los bancos están muy atornillados ahora, con lo cual la facilidad de crédito considero que ha bajado.

Sin embargo, una cosa que no han aprendido los políticos es la diferencia que hay entre lo político y lo técnico. Siempre dicen: “esto es un asunto técnico”, pero hombre, es que todo lo político cuesta dinero, como cualquier cosa. Yo creo que una cosa que hay que aprender es que todo cuesta dinero; por ejemplo, ahora ha aumentado el gasto social en los Presupuestos Generales del Estado en 5.678 millones, animado por Podemos. La Vanguardia el otro día publicaba la noticia y debajo ponía: “se aumentan los impuestos”; pues claro, hasta 5.678 millones. Eso no sé si lo hemos aprendido, pero hay que aprenderlo, porque se puede gastar todo lo que nos dé la gana, pero sabiendo que cuesta dinero.

- ¿Cómo se organiza uno con doce hijos y cincuenta nietos?

- Es como manejar una empresa. Cuando mi mujer y yo nos casamos, ella estaba estudiando Medicina, aquí en Zaragoza, y estaba en cuarto curso. El día que me dijo que sí me dijo que primero tenía que acabar la carrera, y yo pensé: “cuarto, quinto, sexto, la especialidad...”. A día de hoy aún seguiríamos siendo novios (risas). Pero al cabo de quince días me dijo que había dejado la carrera, y desde entonces, aunque no nos reunimos para decidir cómo nos repartíamos el trabajo, hicimos muy buena conciliación. Siempre digo que mi mujer se quedó de directora general, responsable de recursos humanos, administración y finanzas y aprovisionamiento y logística, mientras que yo era el director comercial para traer pedidos a casa. Así nos ha ido muy bien, ella ha administrado todo perfectamente bien y yo he procurado traer a casa todo el dinero que he podido. He traído mucho, pero claro, no queda nada, porque con toda esa gente, lo que comen, doce colegios, doce carreras... Pero aún así han salido. En este momento presumo mucho, pero realmente yo ya no me ocupo de ellos. Ahora tengo tres nietos viviendo en mi casa, uno que está estudiando en Barcelona y dos que están trabajando porque sus padres viven fuera, así que ahora sí que estoy tratando a los nietos y veo que hay cosas en las que no les entiendo en absoluto.

Pero saco tiempo para trabajar siempre, soy bastante disciplinado. Yo trabajo en mi casa todos los días y mi mujer también, tenemos dos pisos empalmados y cada uno tiene su despacho. Trabajo por la mañana, desde las diez y media hasta las dos y media, más o menos, y por la tarde vuelvo a trabajar pero un poco menos, echo la siesta y sobre las cinco y media me pongo a trabajar durante un par de horas. Ahora trabajo hasta que me canso, cuando me canso lo dejo y ya está. Y así es como voy haciendo los libros y los artículos semanales, que esa es otra. Lo que más me cuesta es el tema, porque tengo dos artículos semanales y uno mensual y llega un momento en que no sabes sobre qué escribir. Sobre el catexit llevo ya 42.

- ¿Te quedan otros misterios del mundo actual para próximos libros?

-Sería cuestión de ponerme un rato con mi hijo Gonzalo y sacaríamos seis más mañana mismo, pero como Espasa todavía no me ha dicho nada, no me he puesto. Yo creo que este año no sacaré ningún libro, porque en diez años he escrito once, es un ritmo bastante agitado. Nunca había escrito nada y ahora de repente me presentan como “Leopoldo Abadía, escritor”. Yo me parto de risa, si supieran la verdad... (risas).

Sandra Alquézar es Graduada en Periodismo por la UZ. Trabaja en la sección digital de El Periódico de Aragón y colabora en Redaragon. Lectora voraz, escritora aficionada, consumidora incansable de música y cinéfila.

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Fernando Martínez de Baños: "Canfranc nunca fue ocupado por los alemanes, siempre fue territorio español"

(Sandra Alquézar)
26/09/2018 - 13:18 h.
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El próximo jueves 27 de septiembre Fernando Martínez de Baños presenta Objetivo Canfranc en la sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Zaragoza. El trabajo cuenta los sucesos ocurridos en el valle del Aragón entre los años 1936 y 1945

Fernando Martínez de Baños Carrillo. Foto: Ángel de Castro (El Periódico de Aragón)

-¿Por qué escoges investigar la historia de Canfranc?

-Este es el segundo libro que escribo sobre Canfranc -el primero se llamaba Canfranc en la encrucijada-, así que este es una especie de complemento del primero. Este libro, Objetivo Canfranc, está basado solamente en el tema militar, en la vida militar de Canfranc de acuerdo con el terreno. La idea fundamental es definir el territorio de la estación del valle de Canfranc en relación con todo lo que ocurre en España desde el año 1939 hasta el año 1945. Me interesaba mucho coger ciertas cosas del primer libro y complementarlas con otras que habían ocurrido en este espacio de tiempo, desde que acaba la Guerra Civil hasta 1945, que es cuando se marchan los alemanes y el periodo peligroso para Canfranc termina. Digamos que todo lo que ocurre, militarmente hablando, en el valle de Canfranc durante esos años lo plasmo en el libro.

-¿Cuáles dirías que son las novedades que aporta este libro respecto al primero?

-En Objetivo Canfranc cuento bastantes cosas que me quedaron pendientes en el anterior. Por ejemplo, hablo sobre las acciones militares de la Guerra Civil por parte del ejército republicano en la zona de Jaca, Sabiñánigo y un poco más hacia el sur, con la intención de cortar o conquistar la carretera de Jaca-Canfranc. De este modo, la estación de Canfranc hubiera sido un punto de conexión con la frontera francesa y el ejército de la república tendría una ayuda más, un posible suministro de armas, alimentos, etc.

También trato el tema de la cantidad de personas que pasaron por la estación de Canfranc después de la Guerra Civil, huyendo de la Segunda Guerra Mundial. E insisto en un tema bastante novedoso: los niños judíos que escaparon por Canfranc. Esos niños huían desde Alemania, Bélgica, Holanda y otros países con sus familias y, aunque las familias quedaron por ahí, organizaciones clandestinas francesas y norteamericanas sacaron a los niños de Francia. Se hacían unas expediciones que nacían de Montpellier y pasaban por Touluse, Pau y Oloron, para acabar entrando por Canfranc en tren. En el año 1941 hubo tres expediciones y pasaron más de trescientos niños. En una parte del libro cuento cómo se desarrolla toda esta situación, cómo embarcan después en Lisboa hacia Norteamérica, e incluyo la lista de todas las criaturas que pasaron.

-La parte en la que hablas sobre estos niños que escaparon por Canfranc puede ser una de las que más llamen la atención a los lectores.

-Sí, porque es un tema que creo que es novedoso. Además, también intento hacer un homenaje a esas personas que se jugaron el cuello en Francia para salvar a esos niños, personas como Andrée Salomon, una mujer norteamericana que hizo una labor impresionante. Hay que tener en cuenta que estas personas estaban en la Francia de Vichy, que era colaboracionista de Hitler, del ejército alemán, y hay muchos franceses, e incluso el gobierno francés, que también ayudaban a mandar judíos a los campos de concentración. De hecho, también hago mención al campo de Gurs, al otro lado del Pirineo, donde estuvieron metidos muchos españoles después de la Guerra Civil y donde fueron a parar también muchas de las familias de los niños judíos que pasaron por Canfranc.

Por otra parte, trato también el tema de la relación entre los españoles y los alemanes, por ejemplo los alemanes que estaban en el lado francés de las aduanas se hacían fotos con la gente civil que vivía en Candanchú, iban al puerto las tardes de verano y se encontraban con los alemanes. Y también quiero romper ciertos mitos, como el de que Canfranc fue ocupado por los alemanes y que el control de la estación lo llevaban los alemanes. Eso es mentira, todo el territorio de la estación de Canfranc era español y toda la autoridad era española, así que desmiento todo lo que se está diciendo acerca de eso.

Y también hablo sobre el paso de oro y obras de arte por las aduanas, el paso de armamento, que se hacía de una forma muy natural, de una forma lógica en relación con lo que estaba pasando en la Guerra Mundial que estaba a nuestro lado.

PRESENTACIÓN DEL LIBRO

Fernando Martínez Baños presenta Objetivo Canfranc el jueves 27 de septiembre en la sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Zaragoza. El autor es teniente coronel de Artillería retirado y licenciado en Filosofía y Letras, especialidad Geografía e Historia, y Doctor en Historia por la Universidad de Zaragoza. Ha compaginado su actividad castrense y docente con la investigación, lo que ha dado como resultado cuantiosos artículos y diversos libros, entre ellos La Academia General Militar a través de la fotografía. Algunos de sus libros son Maquis y guerrilleros. Del Pirineo al Maestrazgo, El Maquis. Una cultura del exilio español y Canfranc en la encrucijada, todos ellos en Delsan Libros.

Objetivo Canfranc, de Fernando Martínez Baños

Objetivo Canfranc
Autor: Fernando Martínez Baños
Editorial: Delsan
Edición: rústica
Precio: 21 euros

-Otra de las historias más llamativas que aparecen en Objetivo Canfranc es la del alemán que habló en latín con el padre de Labordeta.

-Así es. En el libro continúo la investigación de ese posible alemán que habló con Labordeta padre en latín. Este tema se empieza a conocer cuando José Antonio Labordeta escribe sus memorias y cuenta que cuando él tenía unos seis años y veraneaba en Canfranc Estación, su padre vino un día diciendo que había hablado con un alemán en perfecto latín y que habían estado paseando por los andenes, junto con un sacerdote amigo suyo. Al parecer, los tres hablaban en latín porque el alemán era profesor de Clásicas en la Universidad de Heidelberg, en Alemania; Labordeta porque era también profesor catedrático de latín y el cura porque las misas antes se hacían en latín, por tanto la única manera de entenderse era hablando en latín. A mí es algo que me fascinó desde el principio. ¿Quién era ese alemán?

Más tarde, la propia familia de Labordeta contó que ese oficial alemán fue herido, que lo llevaron a Zaragoza y que al cabo de dos años les envió una postal. En principio parece un cuento de hadas, pero yo empecé a investigar la figura de ese posible alemán, que decían que era un oficial o el jefe de la guarnición alemana. Me puse en contacto con la Universidad de Heidelberg para ver si había algún profesor de Clásicas que se llamase Tadeusz Wagner, que es el nombre que Labordeta le dio, pero la Universidad me contestó que no había ninguno. Así que les pedí una lista de los profesores de Clásicas que había en Heidelberg desde los años 30 o 40 e investigué los diez o doce nombres que aparecían en ella. Fui descartando: uno era judío, otro era muy mayor, otro muere enseguida, y otros tenían familias judías. Al final, me quedé con dos nombres que correspondían a dos oficiales más jóvenes, ambos pertenecientes al partido hitleriano, destinados en el Sur de Francia -uno en Carcassonne y otro en Burdeos-, pero en función de las misiones de cada uno de ellos, que también conseguí en los archivos alemanes, me decidí por uno. Este era hijo de un pastor religioso, e imaginé que había estado en Canfranc por alguna razón, porque iban y venían muchos oficiales; como este hombre era teniente en los servicios logísticos, que es una especialidad más tranquila que los servicios de guerra, igual fue un día a Canfranc y de repente vio a dos personas, una de ellas con sotana, que pudo recordarle a su padre. Aquí ya estoy fabulando, pero yo creo que este oficial podría ser Tadeusz Wagner.

-Tal y como lo cuentas parece una labor casi detectivesca.

-Es una cosa policial. También investigué en la historia de los aduaneros alemanes, porque cuando se produjo el desembarco de Normandía ellos no recibieron la orden de ir hacia el norte, sino de meterse en España. Más de 2.000 aduaneros entraron en España por Canfranc, y en el libro recojo una lista de todos ellos, que fueron recogidos en el fuerte de Rapitán, en Jaca, y desde allí los llevaron al campo de concentración de Miranda de Ebro. Los nombres de todos esos alemanes están controlados en el archivo militar de Guadalajara, tengo todas las listas y en ellas no aparece ningún Tadeusz Wagner. Es más, me comuniqué incluso con la Universidad de Berlín, donde me dijeron que no había nadie con ese nombre, y también con la Universidad de Friburgo, donde me contaron que el nombre de Tadeusz era polaco, no alemán. En la lista que yo tenía aparecían cuatro o cinco Tadeusz, de los que tres eran polacos y uno canadiense; también había Wagner, pero no Tadeusz, y todas las variaciones posibles del apellido Wagner. Así que no puedo afirmar que fuera él, pero creo que puede ser.

-¿Crees que la historia de Canfranc es desconocida para los aragoneses?

-Creo que ahora, con el tema del papeleo que se encontró el conductor de autobús Jonathan Díaz y con los trabajos de Campo y otros investigadores, la novela de Rosario Raro y mi trabajo, se está conociendo más la historia. Lo que ocurre es que en la novela inventas, en los trabajos periodísticos la rapidez de la noticia no permite asentar la información, y a veces se confunden las cosas. Yo estoy cansado de escuchar en las visitas guiadas a la estación de Canfranc que este fue el único municipio español ocupado por los alemanes. Mentira, Canfranc nunca fue ocupado por los alemanes, la jurisdicción fue siempre española. Entonces intento desmitificar todo esto, dentro de la importancia que tiene, porque eso mismo que pasó en Canfranc pasó en múltiples pasos de carreteras que colindaban con Francia.

En el libro también hago un resumen un poco más largo de los posibles agentes de espionaje que trabajaron en Canfranc. De todos ellos, destaca por ejemplo Josephine Baker, una norteamericana de color que cantaba muy bien, fue maltratada en Estados Unidos y se fue a París. Ella siempre decía que Francia le dio la vida y cantaba canciones muy exóticas, fue una de las primeras en actuar en topless, con un cinturón de plátanos. Esta mujer, que vino a España a cantar un par de veces, se metió en el servicio de espionaje y, abusando de su calidad de vedette, iba a las embajadas y a los consulados y sacaba información, que apuntaba en las partituras de música con tinta invisible u otras veces en su propia ropa interior. Una de las veces que pasó por Canfranc está muy bien documentada; ella vino como una estrella, todos querían hacerse fotos con ella, y detrás de ella iba su agente artístico, que en realidad no lo era, sino que era el jefe del servicio de espionaje, que llevaba en su maletín cierta documentación.

Para finalizar trato el tema de los maquis. La invasión que se hizo en 1944 en el valle de Arán, también se pensó en hacerla en Canfranc, entonces hago un supuesto táctico, militarmente hablando. Y también he encontrado una lista de a quién tenían que asesinar en Canfranc cuando se produjese una invasión. En fin, muchas historias para ir descubriendo.

-Para documentarte sobre todas estas historias, ¿consultas los archivos o prefieres entrevistarte con personas que puedan contarte sus experiencias?

-Hablar con las personas ya lo hizo muy bien Ramón J. Campo, el periodista. A mí la historia oral es algo que me complementa, pero no me gusta, porque desvirtúa todo. Si tienes la información que te cuentan apuntada en un papel y luego la contrastas con documentos primarios, bien, pero si no te pueden llevar al huerto, como han llevado a más de uno. Lo que yo he hecho ha sido visitar archivos: el archivo militar de Barcelona, el de Ávila, el de Guadalajara, el archivo municipal de Canfranc lo he machacado mucho, también he consultado en Internet, me he comunicado con Francia… También he intentado sacar documentación de Francia, sobre todo libros franceses que relatan las acciones de los maquis en contra de los alemanes. Además, he investigado en los archivos del Bundesarchiv alemán, que me ha proporcionado bastantes cosas, y en las Universidades de Heidelberg, Friburgo y Berlín.

También empleé una fórmula que me ofreció el archivo militar del ejército alemán, que consistía en la figura de un documentalista al que le dices qué estas buscando y él hace la investigación y después te envía la información. Ahora mucha gente busca a sus abuelos, dónde murieron, qué actividad tuvieron, entonces todo este tema está muy caliente, se utiliza mucho. Yo le dije lo que quería y después de un primer sondeo aceptó el trabajo, pero aunque me mandó bastante información no era lo que yo buscaba. Así que seguí buscando y consulté en archivos del Holocausto, en el archivo norteamericano, en los archivos del Congreso de los Estados Unidos… Todo lo que pillaba me servía como información, o al menos como un testimonio que tenía ahí por si podía encajar alguna pieza. En realidad, todo el libro es como una tesis doctoral, y el primero también.

-¿Cuánto tiempo ha pasado desde que empezaste a investigar hasta que se ha publicado el libro?

-Entre los dos libros llevaré unos tres o cuatro años. Es trabajo, pero hay muchas cosas interesantes. Por ejemplo, en el tema de los niños judíos que se salvaron saliendo por Canfranc, la figura principal de la organización que se encargó de sacarlos era Eleanor Roosevelt, la mujer del presidente norteamericano. Ella era la presidenta de la asociación, y eso es algo que me interesó muchísimo y sobre lo que he investigado mucho. En estos casos ya sabes que abrimos una puerta de la ignorancia y aparecen siete más, por las que hay que ir rebuscando. Aquí no hay nada novelado, es todo científico, que es como a mí me gusta trabajar el tema de la historia, y más el tema de la historia militar de España.

-Habiendo escrito tanto sobre Canfranc, ¿cómo valoras la situación de la estación y el pueblo en la actualidad? ¿Crees que se están revitalizando?

-Canfranc se está revitalizando mucho y ojalá lo haga del todo, pero la pena es que haya un edificio tan grande y tan mal utilizado. Yo no soy ferroviario ni entiendo del tema, pero hay que ser realista y el problema de esta estación no es España, sino Francia. Por lo que yo sé, el asunto de la diferencia de nivel entre Canfranc y Olorón es realmente complicado, parece ser que es viable llegar desde Zaragoza a Canfranc, pero es muy complicado llegar desde Canfranc hasta Olorón y Touluse, lo difícil es abarcar el desnivel. A mí me gustaría que se revitalizara y pudiera haber una conexión ferroviaria, pero soy incrédulo al respecto.

-¿Cómo han acogido el libro los lectores? ¿Percibes interés de la gente en conocer este tipo de cosas sobre su historia?

-Sí, y además este tipo de libros son para siempre, son libros para tener en la estantería y que alguien después, cuando trabaje sobre el túnel de Canfranc, o si se escribe una novela o una película, pueda tirar de estos trabajos que hemos hecho de una manera profunda y, al menos por mi parte, intento que también sea muy exquisita.

De hecho, hay unas fotos que saqué de Internet del señor Le Lay, el jefe de aduanas, que circulaban por la red pero no conseguí encontrar la raíz, así que acabé poniendo como fuente Internet. Más tarde me llamó el nieto del señor Le Lay para decirme que esas fotos eran suyas, del archivo de la familia, y que le gustaría que pusiera una etiqueta para indicarlo. A mí me gusta ser muy riguroso con estos derechos de autor, por eso vamos a poner la etiqueta correspondiente.

-Rosario Raro, autora de la novela Volver a Canfranc, escribe el prólogo de tu libro. ¿Cómo surge esta colaboración?

-Al salir los libros de J. Campo yo me interesé por el tema, militarmente hablando, y empecé a leer y a ver cosas que no me cuadraban mucho, así que empecé mi propia investigación. Hice el trabajo de Canfranc en la encrucijada y justo un mes antes salió publicada la novela de Rosario, un libro con un éxito tremendo, pero a mí ella me dijo algo que me halagó mucho y es que si hubiese leído mi trabajo antes de escribir la novela, seguramente le hubiera dado otro tratamiento. La conocí en persona en una Feria del Libro y ella siempre ha sido muy amable y simpática conmigo. Después, ella convocó unas reuniones de lectores de la novela en Canfranc, estuvimos allí dos días y me pidió que diese una charla sobre la visión de conjunto del valle desde el Coll de Arenas, y yo acepté encantado. A partir de entonces hemos mantenido el contacto por escrito y cuando surgió este trabajo le pedí a Rosario si lo quería prologar. Ella me dijo que le apetecía mucho, le mandé el libro, le encantó y lo prologó; a mí me da incluso un poco de pudor, porque me pone demasiado bien. Rosario va a venir también a la presentación de Objetivo Canfranc este jueves, pero no puedo contar nada más por ahora.

-Después de tantos libros escritos sobre Canfranc, ¿crees que sigue habiendo todavía cosas por contar e investigar?

-Yo diría que sí, creo que falta por hacer un trabajo más intimista, contar la vida personal de los protagonistas. Por ejemplo, una introspección en la vida del señor Marraco, el que dirigía la casa de comidas y el hotel Marraco, y de otras personas que vivieron allí. De hecho, el otro libro me lo prologó Santiago Marraco, el que fue presidente de la DGA, y me riñe un poco; mientras Rosario me alaba, Santiago me riñe, porque no está de acuerdo conmigo en ciertas cosas. Yo trato de desmitificar un poco algunos temas de la posguerra, porque desde el punto de la memoria histórica siempre se pretende endemoniar al bando vencedor de la Guerra Civil y alabar un poco la figura de todos los demás. Por eso Santiago me riñe, pero hemos hablado y todo lo que él me decía en nuestras conversaciones yo lo he plasmado para poder escribir la historia objetivamente, que es lo que interesa.

Por ejemplo, en el libro cuento que Canfranc está al lado de la frontera, así que en la Segunda Guerra Mundial teníamos el frente al lado, por lo que era un sitio en el que guerrilleros, maquis, pilotos aliados y espías de unos y de otros pasaban, iban y venían, y cuando las cosas ya estaban calientes con los maquis en otros países hubiesen cogido a todo el pueblo de Canfranc y lo hubiesen echado a Jaca. En otros países todo eso se hubiera quedado vacío, todo civil fuera de allí, porque ya se sabía que había gente que tenía familiares en Francia, en el otro lado, y que podían llevar a cabo acciones, golpes de efecto, golpes de mano, y estas cosas que se hacen en las guerras. Sin embargo, en España, durante los años más duros de la dictadura de Franco, en Hecho estaban viviendo tranquilamente los habitantes de allí. Es cierto que los que eran de izquierdas eran más vigilados por la policía y chequeados más veces, pero cuando la policía, la Guardia Civil o el Gobierno percibía que iba a haber alguna alteración de orden público, iban a casa de los que estaban fichados y les pedían que hicieran la maleta y que escogiesen a qué punto a 100 kilómetros de allí querían que los llevaran. No se les fusilaba, como pasaba en otros países; es algo incómodo, es una faena, pero los sacaban del lugar y después los dejaban volver tranquilamente a su pueblo. Eso, en un estado de guerra, parece que seamos hermanos de la caridad. Eso yo ya lo planteaba en el otro libro y Marraco me decía que lo pasaban mal, pero es que en una situación de guerra todo el mundo lo pasa mal.

Por todo eso yo entiendo que sí se debería continuar investigando toda la vida intimista de Canfranc, pero aunque siempre puede salir algún tema curioso y muy particular, la visión global de Canfranc ya la tenemos.

Sandra Alquézar es Graduada en Periodismo por la UZ. Trabaja en la sección digital de El Periódico de Aragón y colabora en Redaragon. Lectora voraz, escritora aficionada, consumidora incansable de música y cinéfila.

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Santiago Díaz: "¿Quién no quiere que los criminales paguen por sus pecados?"

(Sandra Alquézar)
25/06/2018 - 11:48 h.
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El conocido guionista presentó el pasado jueves, 21 de junio, en la sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Zaragoza su primera novela, Talión, en la que cuenta la historia de una mujer a punto de morir que decide tomarse la justicia por su mano

Santiago Díaz en el Gran Hotel de Zaragoza. Foto: Jaime Galindo (El Periódico de Aragón)

El guionista presentó el pasado jueves, 21 de junio, en la sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Zaragoza su primera novela, Talión, en la que cuenta la historia de una mujer a punto de morir que decide tomarse la justicia por su mano. Díaz, que ha sido guionista de multitud de series de televisión de éxito, se estrena en la literatura con un espeluznante thriller que nos planteará más de un dilema moral.

- Talión plantea un dilema ético al lector nada más empezar: el de si es lícito matar a alguien que ha cometido terribles crímenes. ¿Pretendes que el lector se haga esa misma pregunta?

- Pretendo poner al lector en un aprieto, porque yo sé perfectamente que la respuesta que todos damos a esa pregunta inicialmente es 'no'. Sin embargo, conforme vamos leyendo, vamos conociendo a los malos, a las víctimas que han ido dejando y a las que dejarán, empatizamos con ellas, y llega un momento en el que llegamos a sentir un gran desprecio por esos criminales. Además, vamos de la mano del personaje principal, Marta Aguilera, y cuando ella se encuentra frente a frente con el malo tenemos que tomar una decisión como lectores. Esa decisión nos va a sorprender, porque quizá nuestra seguridad inicial de que no es lícito matar a nadie se tambalea un poco, porque en ese momento queremos no solo que le mate, sino que se ensañe con él.

- ¿Dirías entonces que al terminar la novela cambiará nuestra respuesta a la pregunta que inicialmente planteas?

- Sí, aunque no sé si en la vida real daríamos esta respuesta. Todos queremos que se coja a los malos, que se les juzgue, condene y se les meta en la cárcel todo el tiempo que se pueda. Pero en el momento en el que estamos en ficción la respuesta va a cambiar, porque, ¿quién no quiere que los criminales paguen por sus pecados y que los buenos salgan indemnes? Así que la respuesta es sí, en lo relativo a la ficción la respuesta va a cambiar, pero si lo trasladamos a la vida real es más difícil.

- La situación de la que parte la protagonista, Marta, es también muy dura, porque acaban de decirle que le quedan dos meses de vida. ¿Es esta una segunda pregunta para el lector, qué haría él en esa situación?

- Exacto, pero no solo qué harías si te dicen que te quedan dos meses de vida, sino qué harías en las circunstancias de la protagonista. Ella es una mujer sin ataduras, no tiene familia, no tiene hijos, no tiene nada. Si tú tienes a alguien y se te plantea esa situación lo más probable es que quisieras pasar tu tiempo con esas personas, pero ¿y si eliminamos eso de la ecuación? Entonces te planteas: ¿te irías a tomar el sol y beber caipiriñas o tratarías de dejar tu huella? No sé si la manera que elige Marta es la adecuada, pero sí que toma una decisión para dejar cierta huella y que se la recuerde.

- Con estas preguntas incómodas, ¿intentas sacar al lector de su zona de confort?

- Sí, pretendo que Talión no solo sea una novela sobre una asesina y una policía que la persigue, sino que también nos haga pensar, plantearnos cosas, y que cuando cerremos el libro siga en nuestra cabeza, que no se olvide fácilmente. Lo que he pretendido es que no sea solo una novela de acción, sino ir un poco más allá.

- ¿De dónde surge el germen de la novela?

- De donde imaginamos todos: de ver en la vida real casos que nos indignan, en los que vemos que los criminales no pagan lo suficiente, y en nuestros momentos íntimos, con nosotros o nuestras personas más cercanas, decimos "se merece que lo maten o que le hagan lo mismo que ha hecho él". En el momento en el que pensamos esto sabemos que no podemos hacerlo, porque nos iríamos a otra época que ya hemos superado hace mucho. Pero yo me dije "sé que no se puede hacer, sé que tenemos que respetar la justicia, pero voy a crear un personaje que se rebela contra esto y decide aplicar su propia ley del talión". Así, esa gente que vemos que en la vida real se va de rositas o cumple una pena muy pequeña, no tendría la misma suerte con Marta Aguilera. Y ahí es donde está el germen de la novela, en una mujer que decide rebelarse contra todas estas injusticias.

- ¿Consideras que la ley del talión está dentro de la naturaleza humana y que nos reprimimos por la sociedad?

- Quiero creer que nos sujetamos nosotros mismos, no solo por el temor a las consecuencias, sino porque creemos que no se debe hacer así. Pero la verdad es que el sentimiento es muy real, está muy presente, y es que aunque no estemos de acuerdo con la protagonista ni con lo que hace, yo puedo asegurar que todas las personas han tenido ese sentimiento en algún momento. Esa indignación que sentimos al ver crímenes horribles y familias sufriendo, cuando nos ponemos en su lugar y pensamos "si me pasara a mí no sé lo que haría". Después realmente no ocurre nada, porque cuando vemos en el telediario cómo están llevando a un asesino confeso de un crimen horrible, las familias que les esperan en la puerta se limitan a insultarles, a expresar toda su rabia con palabras. Pero no pasan más allá, porque sabemos contenernos. Por eso creo que está dentro de nosotros, pero hemos evolucionado lo suficiente como para saber dominarnos. Aun así, cualquiera se pone en la piel de un padre o una madre al que le han matado a su única hija, como ocurre en el primer capítulo de Talión con la pequeña Lucía, pero si te fijas no son sus padres los que se toman la justicia por su mano, sino Marta Aguilera. Y es que aunque sea ficción he intentado hacerlo lo más real posible.

- ¿Te has inspirado en casos reales para construir los crímenes que aparecen en la novela?

- No es que me haya inspirado en casos reales, pero es inevitable que lo que aparece en la novela nos recuerde a casos reales que suceden todos los días. De los cuatro o cinco casos que aparecen en Talión, en todos ellos si te paras a pensar encuentras similitudes con un caso real. Esto es así porque yo he querido retratar a auténticos canallas, pero que no por ser tan extremadamente malos sean irreales; de hecho, son gente que existe y que está a nuestro alrededor. Por eso, en ese momento en el que te enfrentas a un auténtico monstruo puede que acabes pensando que igual está mejor muerto. A lo mejor tú no aprietas el gatillo, pero si pasa un coche igual dices "bueno, voy a mirar para otro lado y no le aviso". Y eso es lo que procuro que el lector piense: "vale, yo no voy a matarlo, pero si le tuviera que salvar a lo mejor tampoco lo haría". Y es un momento que igual incomoda, pero también es interesante que ocurra eso al leer un libro.

- ¿Crees que hoy en día la gente sigue confiando en la justicia o que algunos preferirían volver a la ley del talión?

- Es que fíjate lo que ha pasado hoy (haciendo referencia a la libertad provisional de la Manada), me parece indignante. Y todos sabemos que no nos podemos tomar la justicia por nuestra mano, pero esto tiene que cambiar de alguna manera. Yo no quiero ni pensar qué pasaría si fuésemos más allá, pero lo que sí que hay que seguir haciendo es salir a la calle y protestar, gritar a los jueces y avergonzarlos. Aunque también es verdad que intentando analizarlo fríamente llegas a pensar que a lo mejor el juez se está sujetando al código penal y que si pudieras hablar con él te diría "yo le metería treinta años, pero es que tengo que hacer esto". Por eso, quizás no haya que ir solo contra ese juez, sino contra todo lo establecido, pero hay que hacerlo de manera legal: protestando, poniéndolos en un aprieto y a partir de ahí todo lo demás. Los de hoy ya se han escapado, pero a lo mejor los siguientes no; desgraciadamente hay que ir poco a poco. Es una desgracia que todavía estemos así, pero estamos avanzando, porque hace quince años nadie le hubiera dado ninguna importancia a esto, se hubiera dicho que son chavales y ya está, pero ahora ya dices "oye, perdona, son chavales que tal vez no sean unos monstruos en su naturaleza, pero han hecho algo monstruoso". Lo que está claro es que tenemos que seguir intentándolo y que no podemos tomarnos la justicia por nuestra mano.

- Otra de las claves de Talión es que los personajes están llenos de grises, especialmente la protagonista, porque pese a ser la heroína no deja de ser una asesina. ¿Cómo consigues que el lector empatice con un personaje así?

- Principalmente porque es una mujer que ha caído en el lado bueno, por decirlo de alguna manera. Igual que los malos han caído en el lado malo debido a sus circunstancias sociales, a su entorno, a su familia, a su educación o a lo que sea, Marta ha caído en el lado bueno. Hay varios momentos en los que la conocemos de niña y adolescente y con ellos quiero mostrar que ella tenía una sociedad a su alrededor que le decía lo que estaba bien y lo que estaba mal, pero siempre fue una mujer muy especial. En esas escenas vemos que a pesar de lo que hace después, ella está a favor de los débiles, y en el momento en el que identificamos a una persona débil y a alguien que la protege, nunca podemos ir en su contra. Creo que eso es lo que hace que empaticemos con ella, además del hecho de que las víctimas que vamos conociendo son personas que podrían haber hecho muchas cosas, pero cuya vida se ha visto truncada por un canalla que se les ha cruzado en el camino. Entonces vamos con Marta porque no podemos ir de otra manera, aunque en un momento dado no estemos de acuerdo con que ella mate. Ese es el quid de la cuestión realmente, que en el fondo, aunque intentemos resistirnos, vamos con ella, y creo que nos acaba cayendo bien.

Talión, de Santiago Díaz

Talión
Autor: Santiago Díaz
Editorial: Editorial Planeta
Páginas: 448
Edición: Tapa dura / Ebook
Precio: 19,5 euros (12,9 ebook)

- ¿Puede ser que la lucha de Marta contra la injusticia también sea una forma de luchar contra la injusticia de su tumor?

- Lo que ocurre con su tumor es que la cambia. Al principio, la presento como una mujer fría, vacía de sentimientos, que pertenece a ese 2% de la población mundial que no siente empatía. Esto es así, no me lo he inventado yo, estamos rodeados de gente que no siente esa empatía, pero la mayoría de ellos han crecido en una familia y una sociedad que los ha educado y les ha hecho saber lo que está bien y lo que está mal, lo que los mantiene en el lado bueno. Eso es lo que ha ocurrido con Marta. Sin embargo, a raíz de su tumor empieza a sentir cosas que nunca había sentido: comienza a ponerse en el lugar de los demás, a arrepentirse de cosas que nunca se había planteado… Al principio de la novela ella dice que nunca se ha arrepentido de nada de lo que ha hecho en su vida, y de repente se empieza a arrepentir de cosas que hizo, empieza a sentir la necesidad de pedir perdón. Más que rebelarse contra su tumor, lo que le causa es una tragedia interna, porque cuanto más cerca está de su muerte más humana se siente.

- Los dos personajes más potentes de la novela -Marta Aguilera y la inspectora de policía que la persigue- son mujeres. ¿Te ha costado ponerte en su piel?

- No me ha costado en el sentido de que llevo más de veinte años escribiendo guiones y los últimos ocho escribiendo El secreto del puente viejo, que es una historia protagonizada básicamente por mujeres. Como guionista estoy acostumbrado a ponerme en el papel de las mujeres, pero eso no significa que no haya tenido momentos de duda en los que no sabía cómo reaccionaría una mujer. Pero también he procurado no hacer un personaje común, sino ir un poco más allá y pensar en cómo reaccionaría una mujer si no la viera nadie y, sobre todo, si sus actos no tuvieran consecuencias. Espero haber acertado en algunas cosas, que una mujer esté leyendo y piense: "yo ahora mismo no lo haría porque no corresponde, pero en determinada situación sí". Pero también es un juego en el que tampoco tienes que identificarte al cien por cien con todo, porque como digo he procurado pensar como una mujer pero no hacerlo de una manera absolutamente común, sino yendo un poco más allá.

- Talión también muestra algunos de los escenarios más oscuros de Madrid: la drogadicción, la prostitución… ¿Intenta también reflejar el lado más oculto de la sociedad actual?

- Sí. A mí me han encantado desde siempre la novela negra y los thrillers y, aunque parezca muy cursi decirlo, soy muy seguidor de Agatha Christie. Las suyas son novelas de enigma: hay un asesinato, unos sospechosos, y el lector acompaña al detective para descubrir quién es el asesino. Pero después está esta otra parte: el thriller, en el que el autor ayuda al lector a introducirse en ambientes marginales, consiguiendo que se sienta a salvo. Esto es lo que yo he procurado; por ejemplo, quería enseñar cómo es la Cañada Real, que es el supermercado de la droga más grande de Europa, y para eso fui allí, asustadísimo, para conseguir que al escribirlo los lectores me acompañen, lo vean todo, despertar su curiosidad, pero a la vez que se sientan a salvo. Y creo que aunque en películas y series puede hacerse bien, con la lectura puedes entrar mucho más en la descripción de los detalles, puedes exprimir ese ambiente que a mí me ha encantado desarrollar. Tanto los escenarios de drogas, prostitución, como la trata de blancas o ETA, son cosas que creo que a todos nos despiertan curiosidad y he intentado que fueran lo más reales posibles en la novela.

- ¿Por qué decidiste dar el salto de la escritura de guiones a la literatura?

- Yo tenía muchas ganas de escribir una novela desde siempre. Mi hermano, Jorge Díaz, es también guionista y ha escrito cinco novelas. Él, desde que empezó la primera, siempre me decía que escribiese una novela, pero sinceramente yo no me veía capaz; no me veía ni con la preparación ni la paciencia suficiente como para escribir 500 páginas sobre una misma historia y encontrar una idea que las sostuviera. Cuando encuentras una idea, en la cabeza todo funciona, pero luego hay que ponerlo sobre el papel y eso ya es otra historia. Por eso, yo me dije que quería escribir una novela, pero cuando estuviera preparado y sobre todo cuando encontrase una idea que la sostuviera. Después, cuando encontré esa idea, estuve un tiempo madurándola, y creo que esa ha sido la clave para mí, el hecho de no precipitarme, sino de pensarla bien y escribirla cuando tuve la necesidad de soltarlo todo.

Por eso decidí pasar, porque era una cosa que siempre había querido hacer y fue cuando encontré la idea cuando me decidí a hacerlo, aunque jamás pensé que lo conseguiría. Sobre todo me preocupaba escribir 500 páginas sobre una misma historia, porque a veces con guiones de 50 ya estoy deseando acabar, pero la verdad es que me puse a escribir y fueron surgiendo situaciones que me gustaban, personajes que me gustaban y que podían ser explotados. Por ejemplo, el personaje que más me gusta es Jesús Gala 'el Pichichi', un yonki de la Cañada Real que creo que causa una ternura tremenda y te hace pensar "cómo no vamos a matar a estos malos cuando le han hecho estas cosas a este pobre chico". Este personaje surgió de la nada, ni si quiera lo había pensado, sino que tenía que hacer una víctima y salió él. Pero lo primero es saber hacia dónde vas, porque si no te metes en un lío enorme y en la página quince ya se te ha acabado la historia.

- ¿Qué ha aportado tu trabajo como guionista a la escritura de la novela?

- Todos los conocimientos que yo tengo como guionista, lo que he aprendido a lo largo de 23 años de carrera, he procurado trasladarlo y aplicarlo a la novela. Yo escribo en imágenes, de una manera muy audiovisual, y una de las cosas que quería hacer es no aburrir, que la historia siempre avanzase. Al igual que en cada página de un guion tiene que pasar algo porque cuesta mucho dinero rodarlos, tampoco quería desaprovechar aquí ninguna página ni enrollarme, porque además tampoco sé hacerlo. Otra de las cosas que he trasladado de mi carrera como guionista es el hacer capítulos cortos, como si fueran escenas de película, para que vayan enganchando; también intentar manejar las tramas y mezclarlas bien, que te consigan engatusar y que tengas ganas de seguir con distintas historias, además de que los diálogos sirvan para revelar al personaje y no como simple adorno. Todo eso son cosas que he aprendido en la escritura de guiones y he aplicado aquí, intentando hacer una novela lo más dinámica posible.

- Después de esta experiencia, ¿piensas seguir escribiendo novelas?

- Me encantaría, porque me lo he pasado genial. Cuando escribes un guion formas parte de un equipo y cada vez que llegas a una encrucijada lo consultas con otras personas y es más sencillo salir, pero en una novela te encuentras solo, y esa es una de las dificultades que he encontrado. Pero escribir novela tiene un montón de cosas que a mí me han dado la vida, y es que al hacer guiones estás totalmente limitado por cosas como el presupuesto, los actores, los decorados, etc., pero aquí me he encontrado con una libertad absoluta para hacer lo que quisiera. He podido hacer una persecución por San Sebastián con coches y motos que en una película no hubiera sido posible porque el productor me hubiese dicho que era muy bonito pero muy caro. Y aquí he podido hacer lo que me ha dado la gana, así que me lo he pasado genial y espero poder hacer más novelas. No sé si mi intención sería hacer una segunda parte de esta novela, puede que sí, porque el personaje de la inspectora de policía es muy fuerte y creo que podría valer para otra historia, pero aún no lo sé. Pero seguir escribiendo novelas es algo que voy a intentar, claro que sí.

Sandra Alquézar es Graduada en Periodismo por la UZ. Trabaja en la sección digital de El Periódico de Aragón y colabora en Redaragon. Lectora voraz, escritora aficionada, consumidora incansable de música y cinéfila.

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Jorge Molist: "Esta es una de esas historias en las que la realidad supera a la ficción"

(Sandra Alquézar)
14/06/2018 - 10:02 h.
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El escritor presentó el pasado lunes 11 de junio en la sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Zaragoza su novela Canción de sangre y oro, con la que ha obtenido el Premio de Novela Fernando Lara 2018

Jorge Molist, Premio de Novela Fernando Lara 2018 en la sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés. Foto Chus Marchador (El Periódico de Aragón)

El escritor Jorge Molist presentó el pasado lunes, 11 de junio, su novela Canción de sangre y oro, con la que ha obtenido el Premio de Novela Fernando Lara 2018. Un relato épico que narra como Pedro III el Grande, junto con los sicilianos, se enfrentó a los tres grandes poderes del siglo XIII e inició el periodo de esplendor de la Corona de Aragón.

- Lo primero, enhorabuena por el Premio Fernando Lara. ¿Qué ha supuesto recibir este reconocimiento?

- Recibir este premio ha sido muy importante para mí, porque hacía cinco años que no editaba una novela. Me he entretenido mucho en esta porque la documentación ha sido muy profunda, pero este premio me pone de nuevo en circulación, aparezco de nuevo en el mundo literario.

- ¿Por qué decidiste contar la historia de Pedro III el Grande?

- Porque empecé a investigar sobre esa época y el personaje me impresionó, me emocionó y me llenó de curiosidad. Es un personaje que está oculto en nuestra historia y, vistos los hechos, pensé “si a mí me emociona y me sorprende, lo tengo que poner por escrito, porque al lector le gustará también”.

- Lo que tiene tu novela es que cuenta unos hechos que sucedieron realmente pero parecen ficción, atrapando al lector por lo emocionante del relato. ¿Cómo se consigue esto?

- Hay algunas veces en las que la realidad supera a la ficción y esta es una de esas veces. Yo encontré una historia real, que ocurrió, aunque a veces pensaba que cuando los lectores lo leyesen creerían que me lo había inventado todo. Pero no, ocurrió. Realmente, consiste en contar lo que pasó, pero contarlo bien. La historia está ahí, a veces con muchas versiones, a veces es confusa y a veces difícil de leer, sobre todo si te vas a fuentes originales, pero lo que hay que tener que claro es que hay que hacer una novela. Y una novela es mucho más que historia, tiene que aflorar sentimientos, tiene que impresionar, tiene que haber pasión en ella. Estos son los elementos que hay que aportar, hay que darle a la historia ese brillo que haga que el lector no solo comprenda a la gente de esa época y cómo vivían, sino que se sienta implicado con los personajes, que les coja cariño y se pregunte: “¿ahora qué les va a pasar? Creo que esa es la gracia de una novela.

- ¿Cómo consiguió Pedro III el Grande vencer a los tres grandes poderes del siglo XIII –Francia, la Iglesia y Carlos de Anjou–?

- Siendo muy atrevido, muy valiente, muy listo y astuto, y siendo bastante aragonés, tozudo, así lo consiguió. El hecho de coger a una serie de nobles, que hacían siempre lo que ellos querían y se le habían rebelado mil veces, y llevarlos a semejante empresa tuvo muchísimo mérito. Aunque ya te adelanto que los llevó engañados, de otra forma no hubieran ido. Pero Pedro III lo consiguió gracias a su valor, su tesón, su astucia y también el ansia de libertad de los sicilianos; con todo ello hizo que algo que parecía imposible se hiciese realidad. De hecho, muy poca gente lo sabe, pero en el escudo de España, antes que Granada y que Navarra, estuvo el escudo de Sicilia; cuando Fernando el Católico e Isabel la Católica se casaron no eran reyes ni de Aragón ni de Castilla, pero él ya era rey de Sicilia. Por eso, en el primer escudo de España ya se ven las armas de Sicilia, que son las barras de sangre y oro, como dice el título de la novela, con las águilas Hohenstaufen, las armas de Aragón y las armas de Castilla. O sea que, realmente, lo que estoy contando es el inicio de la gran expansión que la Corona de Aragón tuvo en el Mediterráneo.

- ¿Fue el amor por su mujer, Constanza de Sicilia, lo que le llevó a Pedro III a emprender esta aventura?

- Fue en parte el amor por su mujer, sí, porque aunque los casaron para que consumaran y se reprodujeran para perpetuar el linaje, ellos se enamoraron. Pedro de Aragón era un trovador, de hecho aún se conservan versos suyos, y estaba inmerso en la cultura del amor cortés. Él podía tener amantes, pero su mujer era su dama, y una ofensa hacia ella o la familia de ella era una ofensa hacia él; eso era lo que, como caballero, debía vengar.

Pero no solo fue por amor, había otros componentes políticos. La Corona de Aragón se había quedado encerrada entre Castilla y Francia. Castilla podía ser cuatro o cinco veces la Corona de Aragón en cuanto a población y riqueza, y Francia todavía más. Por eso, el matrimonio entre Pedro y Constanza fue una alianza entre la Corona de Aragón y Sicilia para frenar de alguna forma a los franceses. Cuando Carlos de Anjou invadió Sicilia y mató al padre de Constanza, cortó el acceso de la Corona de Aragón a Oriente y a todos los mercados del Mediterráneo. Francia, a través de Carlos de Anjou y del Papa, estaba asfixiando a la Corona de Aragón, pero Pedro les plantó cara y lo supo hacer muy bien.

- Antes has comentado que Pedro de Aragón es un personaje más olvidado que otros. ¿Por qué crees que ocurre esto?

- Como decía un gran sabio al que todos admiramos, el señor Miguel de Cervantes Saavedra, “con la Iglesia hemos topado, amigo Sancho”. Y con la Iglesia topó Pedro, y no solo topó, sino que la venció, y eso es imperdonable. Era un desprestigio para la Iglesia, pero no solo para el Papa, sino para toda la estructura de obispos, abades, canónigos, etc. que había debajo y tenían unos privilegios increíbles. Pasó a ser un rey maldito; de hecho, es el único rey español que murió excomulgado, pero él decía “si Dios me da la victoria es que tengo razón”. Como te digo, era buen aragonés. (Risas).

Jorge Molist en Ámbito Cultural de Zaragoza. Foto Sandra Alquézar
- La novela está dividida en varias partes y en cada una cuentas la historia desde la perspectiva de distintos personajes. ¿Por qué adoptas este planteamiento con tantos puntos de vista?

- Bueno, quise empezar con la introducción de Constanza y relacionar con ella la historia de Conradino en la segunda parte, pero creí que la historia quedaba coja si solamente hablaba de duques, condes, Papas y emperadores. Había que hablar también del pueblo llano y ahí es donde aparece el personaje de Súria; quería hablar de los campesinos y el abuso que sufrían, y de los almogávares, que fueron determinantes en la victoria de Pedro y en la expansión mediterránea que tuvo la Corona de Aragón en el siglo XIV. Por eso, voy presentando paulatinamente distintos elementos hasta llegar a Sicilia.

- Sin embargo, Constanza de Sicilia es la única con la que utilizas la primera persona. ¿Por qué?

- Porque creo que las mujeres transmiten mejor los sentimientos, la pasión, las emociones. Y a una novela sin emociones le falta algo. En esta novela los personajes femeninos son muy potentes, desde la propia Constanza a Elisabetta o Súria. Está claro que no vas a hacer una novela solo con hombres, tiene que haber hombres y mujeres, porque además la historia las discrimina bastante y yo he querido dar una paridad.

- Además, los personajes femeninos y la vida que podía esperar a una mujer de cualquier clase en aquella época tienen mucho protagonismo. Era una época increíblemente dura para las mujeres.

- Desde luego, no eran bodas de cuento. En la novela vemos a un Pedro III muy considerado con su esposa, porque pese a que cuando los casan Constanza tiene trece años, él se niega a consumar el matrimonio hasta que ella no cumple dieciséis; pero esto se puede entender con lo que le ocurrió a su hermana. La hermana de Pedro, Violante de Aragón, fue la mujer de Alfonso X el Sabio, con el que la casaron a los diez años, mientras que él tenía veinticinco. A los catorce años, como no había quedado embarazada, la corte de Castilla comenzó a negociar con el Papa para repudiarla. ¿Imaginas a una niña de catorce años sometida a esta presión? No podía volverse a casar porque se suponía que era estéril y su destino habría sido pasar el resto de su vida en un convento. Pero a los dieciséis años se quedó embarazada y acabo dando a Alfonso X once hijos. Y si así era como vivían las princesas, imagínate las campesinas. Aunque los hombres no lo pasaban mucho mejor, sobre todo los campesinos, los pobres. No era una vida fácil.

- Desde luego, la novela tiene partes muy duras que muestran la crueldad del ser humano, la mayoría de veces bajo la figura de Carlos de Anjou. ¿Podríamos decir que la diferencia con una novela de ficción es que la realidad es mucho más cruel?

- A veces lo es. La realidad de esa época era una realidad de supervivencia, era muy dura, no estaban para demasiadas contemplaciones. Por ejemplo, cuando venía una peste, solo contaban los adultos muertos, los niños ni si quiera los contaban, se morían y ya está. Ahora, aunque nos podamos quejar de muchas cosas, estamos en una época privilegiada en la historia de la humanidad. Tenemos hijos para que ellos nos vean morir a nosotros, no para verlos morir a ellos; pero no siempre ha sido así, al igual que la consideración hacia los hijos no era como es ahora. Son parámetros distintos, era una vida breve y muy difícil.

- Escribes sobre un tema que actualmente está muy politizado: el tema de la Corona de Aragón, Cataluña… ¿Consideras que la historia debería dejarse al margen de la política?

- Absolutamente. Mi madre era aragonesa, mi padre era catalán, he vivido en Valencia y llevo mucho más tiempo viviendo en Madrid que en otro lugar. Creo que no se debería meter la historia en todo esto. Yo cuento una historia en la que un líder carismático y poderoso unió a una serie de gentes muy distintas, no solo aragoneses, catalanes y valencianos, sino también moriscos y almogávares. Es decir, la fuerza y carisma de un gran líder los unió a todos pese a que tenían disputas perpetuas entre ellos y los llevó hacia una empresa gloriosa. Ojalá tuviéramos ese tipo de líderes hoy en día y nos dejáramos de muchas de las tonterías que hacemos.

- ¿De dónde viene tu pasión por la historia?

- Me viene desde pequeño. Creo que se aprende mucho de lo que han vivido nuestros antepasados, me gusta buscar y encuentro historias sorprendentes como esta. A lo mejor entendemos mejor quiénes somos si sabemos quiénes han sido nuestros antecesores, cómo han vivido, porque eso puede darnos otra perspectiva sobre la actualidad y desdramatizarnos de muchas de las cosas que están pasando ahora. Qué te voy a decir, cuando no me gusta lo que veo hoy en día me meto en el siglo XIII, y ya está. (Risas).

- ¿Qué crees que hace que la novela histórica tenga tanto tirón últimamente?

- Lo que ocurre con la historia, sobre todo con el Medievo, que es lo que más está triunfando últimamente, es que es una época en la que leyenda y realidad se confunden. Por ejemplo, yo cuento la historia del guante que lanza a la plaza la madre de Conradino como desafío cuando ejecutan a su hijo, que acaba llegando a manos de Pedro III, quien finalmente venga su muerte. Esa historia no me la he inventado yo, pero muy posiblemente sea una leyenda.

También es cierto que Pedro III fue muy hábil además como propagandista. Tenía trovadores a su servicio que, antes de los hechos de Sicilia, fueron contando sobre Pedro III y sus hazañas. Una de ellas narraba como subió al monte Cánigo -que entonces era Cataluña aunque ahora es Francia-, un monte muy abrupto en cuyas alturas hay un lago, y al llegar arriba lanzó una piedra al agua y del lago surgió un dragón enorme, al que Pedro venció con la espada. Ese tipo de historias se contaban en la época. Por eso digo que toda aquella época del amor cortés, los trovadores, etc. tiene una cultura muy bella, aunque terminó con una Cruzada que hizo perder a Aragón el sur de Francia.

Canción de sangre y oro, de Javier Moro

Canción de sangre y oro
Autor: Javier Moro
Editorial: Editorial Planeta
Páginas: 656
Edición: Tapa dura / Ebook
Precio: 22,5 euros (12,9 ebook)

- La documentación habrá tenido que ser exhaustiva.

- Lo ha sido. Lo primero que me atrajo de todo esto fue leer a un historiador inglés, Sir Runciman, que hablaba con admiración de Pedro III. En la Divina Comedia de Dante, el único pasaje divertido que hay pese a llamarse comedia es el que escribo en la cita del inicio de mi novela, en el que tienes a dos enemigos mortales en vida, como eran Carlos de Anjou y Pedro de Aragón, que están cantando armoniosamente los dos a las puertas del purgatorio. Para mí tiene mucha ironía. Pero Dante llama al de Anjou el nasone, el narigotas, y en cambio de Pedro dice que es un tipo fornido que atesora todas las virtudes, menudo elogio. Vi que Pedro era muy admirado en la época y a partir de ahí me puse a investigar.

He estado leyendo a cronistas de la época, como Ramón Muntaner y Bernat Desclot, y un poco más tarde el aragonés Jerónimo Zurita, y a partir de aquí a distintas fuentes de un lado y de otro. Incluso he ido a los lugares que aparecen en la novela; por ejemplo, el castillo Mategriffon, que se supone que está en Mesina, pero no lo encuentras; o el Port Fangós, donde embarcó la flota de Pedro, en el delta del Ebro, tampoco es un lugar que exista. Me planté allí con un mapa buscando entre las marismas a ver dónde podía estar, pero luego me di cuenta de que en esa época el Ebro desembocaba en tres ramales y ahora solo tiene uno. Vas descubriendo todas esas cosas y, además, como a mí me apasiona, no me importa invertir tiempo. Por eso he tardado cinco años, ahora me conozco la época estupendamente.

- Tras tanto trabajo, ¿piensas seguir escribiendo sobre este periodo de la historia?

- Seguramente, es una época fascinante. La aventura de los almogávares y Aragón en Oriente, la caída de San Juan de Acre, el fin dramático de las Cruzadas, la caída de los templarios… Todo es en esta época. Son grandes hechos asombrosos de la historia y que además son muy noveleros, te permiten escribir una buena novela.

- Acaba de ser la Feria del Libro y eso supone una oportunidad para acercarse a los lectores. ¿Qué comentarios has recibido por su parte?

- Estoy emocionado, porque como digo hace cinco años que no publico y que no estaba en la Feria del Libro, y ahora ver que lo que escribo le sirve a la gente me emociona. En concreto, me emocionaron dos casos de lectoras que me llenaron de orgullo y emoción. Uno de ellos de una chica realmente joven que me contó que ella odiaba leer, que le hacían leer en la escuela y no le gustaba, pero no sabe cómo llegó a sus manos un libro mío, El anillo, y a partir de ahí cogió el gusto por la lectura y ahora es una gran lectora. Ahí piensas “he hecho algo que ha valido la pena”. El segundo caso fue el de una chica en silla de ruedas que había tenido una vida muy dura y me habló de Prométeme que serás libre, y me dijo que había momentos que la habían emocionado mucho y que le habían ayudado en su situación. Qué te voy a decir… Lágrimas.

Sandra Alquézar es Graduada en Periodismo por la UZ. Trabaja en la sección digital de El Periódico de Aragón y colabora en Redaragon. Lectora voraz, escritora aficionada, consumidora incansable de música y cinéfila.

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Gastronomía

Las denominaciones celebran el "Día Movimiento Vino con DO"

(Sandra Alquézar)
11/05/2018 - 13:54 h.
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Santiago Segura visitará Cariñena para imponer sus manos en el "Paseo de las piedras"

El sábado 12 de mayo se celebra por segunda vez el Día Movimiento Vino Denominación de Origen, la primera y todavía tímida iniciativa para celebrar lo que debería ser una de nuestras señas de identidad. Pues España, uno de los mayores productores mundiales de vino, se encuentra a la cola en cuanto a su consumo, por más que parezca que crece ligeramente en los últimos años.

La iniciativa, estructurada a través de las denominaciones de origen, propone que dicho día se brinde con vino en numerosos lugares a las 13:30 horas, reivindicando tanto su consumo responsable y lúdico, como su papel a la hora del aperitivo, empequeñecido por otras bebidas, más astutas a la hora de promocionarse.

Ha sido Cariñena quien ha asumido la acción con más poderío, acercando hasta allí al conocido Santiago Segura, actor, guionista, productor y director de cine, que dirigirá el brindis colectivo de la DOP Cariñena, mañana, en la plaza de España, donde se ubica la emblemática Fuente de la Mora. Allí, el público asistente brindará al unísono con copas de vino de Cariñena tras las palabras que pronuncie Santiago Segura, que previamente, a las 13 horas, impondrá sus manos en el Paseo de las Estrellas de El Vino de las Piedras de Cariñena, iniciativa que emula el famoso bulevar de Hollywood, y donde lucen desde 2014 las huellas de otros personajes destacados: David Trueba, Gabino Diego, Miguel Ángel Lamata, Paula Ortiz, Eduardo Noriega, Elvira Lindo, Luisa Gavasa y José Ramón de la Morena.

Por su parte, Calatayud también convoca a los aficionados en su plaza de España para otro brindis colectivo, además de llevar sus garnachas premiadas en el último Concurso mundial a Puerta Cinegia, donde se podrán degustar a lo largo de la próxima semana.

Y enmarcado dentro de la feria Aratur, en Zaragoza, también habrá, siempre a la misma hora, brindis colectivo de las denominaciones Calatayud, Campo de Borja y Somontano. La celebración de este segundo día podrá seguirse a través de las redes sociales con el hashtag #DiaMovimientoVinoDO. Y los usuarios que suban fotos con el hashtag, #SelfieDiaVinoDO a Twitter o Instagram, entrarán en un sorteo de una experiencia enoturística en una de las Rutas del Vino de España.

Además se han preparado diversos eventos en torno al vino que se celebrarán los próximos días. A la espera de la llegada a final de mes de la Muestra de garnachas de la DOP Campo de Borja, con sus respectivas jornadas, dicha denominación ha preparado una serie de charlas en el Museo de Zaragoza. El jueves, 17, #MillenialsWine Los jóvenes y el vino, por Rebeca Labara, y una semana después, El vino en el arte español, por María Luisa Arguis Rey. Y diferentes catas, como la de vinos de Cariñena de pequeñas producciones, esta tarde en Vinos Botica.

 
Ocio y Cultura

Javier Moro: "Hollywood es absolutamente duro, cruel y tremendo"

(Sandra Alquézar)
11/05/2018 - 13:09 h.
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El escritor presentó en la sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés su última novela, "Mi pecado", con la que ha conseguido el Premio Primavera de Novela 2018

Javier Moro, Premio Primavera de novela de Ámbito Cultural de El Corte Inglés

Javier Moro presentó el pasado lunes, 7 de diciembre, en la sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés su última novela: Mi pecado, con la que ha conseguido el Premio Primavera de Novela 2018. En ella narra la vida de la actriz Conchita Montenegro, la primera española en triunfar en Hollywood y cuyo romance con el inglés Leslie Howard acabó influyendo en el curso de la II Guerra Mundial.

- ¿Por qué decides novelar la vida de Conchita Montenegro?

- En primer lugar, porque todavía no había sido hecho, y es un personaje que me pareció fascinante desde el primer momento. Tuve la suerte de conocer las últimas confesiones que ella hizo antes de morir y eso es el germen del libro, es el misterio que me ha impulsado a tratar de descubrir su esencia, a ponerme a investigar y a descubrirlo todo.

- ¿Cómo ha sido la investigación sobre la vida de esta actriz?

- Ha sido larga, como siempre es, porque hay que tocar todos los palos, hablar con gente que la conoció, leerse todo lo que hay en prensa sobre ella, hablar con muchos especialistas de la época… Hay que rastrear todo y poco a poco va saliendo la historia. Lo que he hecho ha sido hablar con gente que la conocía y me ha podido describir cómo era ella, sobre todo gente que la conoció en su última etapa como embajadora de España. Ella recibió a diplomáticos, escritores y gente del gremio que me han podido contar cómo eran sus gestos, cómo eran sus ojos, cómo era su mirada, y todo eso que describo en el libro.

- ¿Qué crees que fue lo que hizo triunfar a Conchita mientras que otros muchos se quedaron en el camino?

- Principalmente que ella aprendió inglés rápido y bien, lo suficientemente bien como para que pudieran contratarla en películas americanas. De ese modo, ella ya jugaba en otra liga, estaba en Primera y no en Segunda División.

- ¿Dirías que la bofetada que le dio a Clark Gable pudo influir en su ascenso a la fama?

- Esto realmente fue una reacción de defensa, porque él se propasó y ella no se quedó quieta sin decir nada. Aunque tenía 19 años era una chica que ya se había curtido en estos oficios, porque había sido bailarina con 13 años en París y se sabía defender. No estaba dispuesta, como buena vasca que era, a que le pisasen los pies. Este carácter descarado, por supuesto, tuvo que ver con su éxito, porque todo el mundo quería conocer a la mujer que le había dado un cachete a Clark Gable. Hasta el propio Chaplin pidió conocerla.

- En la novela hablas de los múltiples amores que tuvo Conchita. ¿Fue Leslie Howard el gran amor de su vida?

- No, el gran amor de su vida fue su marido, Ricardo Giménez-Arnau. Leslie Howard fue un gran amor, fue una historia muy fuerte en su vida porque la diferencia de edad lo hacía todo aún más complicado. Ella tenía 19 años y él tenía más de 40, él estaba casado, tenía hijos… Era una relación desequilibrada, pero ella apostó por esa relación durante muchos años. Además, al ser actores era mucho más difícil, porque nunca coinciden los tiempos de rodaje, las fechas, nada.

- ¿Por qué desapareció del mapa Conchita Montenegro y ha pasado a ser casi desconocida?

- Yo creo que ella quiso borrar el pasado para rehacerse un futuro. El pasado era un obstáculo, porque en la España de aquel entonces ser actriz era equivalente a ser una mujer de mala vida o por lo menos de vida dudosa. Ella siempre fue muy visceral y apostó por borrar el pasado con una saña que resulta sorprendente.

- En tu novela hablas de la llegada de los actores españoles a Hollywood en los años 30. ¿Cómo era el panorama para ellos en América?

- Era una burbuja de felicidad. Tenían dinero, estaban muy bien pagados y estaban descubriendo todo un mundo. Además, se juntaron gente de mucho talento: Martínez Sierra, Catalina Bárcena, Jardiel Poncela, Xavier Cugat… Fue una especie de burbuja en el tiempo y en un siglo que luego daría muchos disgustos, porque se inventa el doblaje y ya no los renuevan. Entonces ellos vuelven a la España de la Guerra Civil y ahí cada uno encuentra un destino que no es el que hubieran querido.

- El Hollywood que describes es más cruel del que solemos ver en el cine. ¿Dirías que ese mundo es realmente más duro de lo que se nos muestra?

- El mundo de Hollywood es absolutamente duro, cruel y tremendo. Ha sido así siempre y sigue siéndolo, en ese sentido Hollywood no ha cambiado, la esencia sigue siéndola misma.

- ¿En qué dirías que se parecen y se diferencian el Hollywood de entonces y el de ahora?

- La sociedad es igual, es muy jerarquizada y sigues valiendo lo que vale tu última película, eso no ha cambiado. Lo que ha cambiado es que la manera de hacer cine es distinta, los grandes estudios tienen menos poder y ahora se hace más televisión. Pero al final da igual, los valores de aquella sociedad, el mecanismo, no han cambiado, porque desde tiempos inmemorables la gente ha ido a Hollywood a probar fortuna como quien va a un casino. Pero la fortuna le toca a muy poca gente, a uno de cada diez mil, por lo que hay uno que triunfa y diez mil que acaban en la estacada; Hollywood está lleno de esta gente, por eso digo que es una ciudad cruel. La gente va allí a probar fortuna y a hacerse muy famosos, y por eso hay personas como Harvey Weinstein que abusan de su poder y se aprovechan de que tienen delante gente dispuesta a todo para tener un poco de fama.

- Hablando de Harvey Weinstein, últimamente el tema del acoso sexual en Hollywood está muy de actualidad por todos los casos que se están destapando. Sin embargo, en tu novela ya se aprecia que esto no es nada nuevo.

- Por supuesto, esto ocurre desde siempre. Por ejemplo, cuando Jack Comins se liga a Conchita Montenegro y se enamora de ella, la quiere promocionar, pero a ella no le gusta y corta con él. A lo mejor si no hubiera cortado con él hubiera hecho películas que se hubieran mantenido en la historia del cine.

- ¿Consideras entonces que Hollywood estaba y está marcado por el nepotismo?

- Por supuesto, es puro nepotismo. Es que estamos hablando de una industria basada en algo subjetivo, algo que no es una ciencia sino que se basa en el gusto personal, en que a un director le parezca que esa chica tiene algo. Ya no sé si es nepotismo o no, pero es subjetivo todo, no hay objetividad, entonces nunca sabes sobre qué suelo estás pisando.

- La llegada de Conchita a Hollywood coincide también con la introducción del cine sonoro. ¿Cómo cambió la industria cinematográfica a raíz de esto?

- Fue un trauma enorme, porque todo cambió. De repente los besos sonaban como chasquidos y las escenas de amor hacían reír a la gente. El actor que en el cine mudo funcionaba muy bien de repente tenía una voz de pito, o le salía un gallo, y su carrera se iba al garete. Muchos incluso se suicidaban, hubo una actriz que puso de moda suicidarse tirándose desde la letra H del cartel de Hollywood. Fue tremendo, fue un cambio muy grande, y muchos no apostaban por ese cambio. Charles Chaplin, por ejemplo, pensó que el cine hablado era una moda pasajera y era fíjate si se equivocó.

- También llama mucho la atención el hecho de que cuando no existía el doblaje grababan las películas varias veces en idiomas diferentes, con actores distintos en algunos casos. ¿Esto salía rentable?

- Les debía salir rentable, porque los estudios de Hollywood importaron talento del mundo entero, no solo españoles: franceses, italianos, polacos… Y rodaban las películas varias veces, una en cada idioma. Por eso Buster Keaton gritaba y decía “¡esto no es como hacer una película mala, es como hacer tres películas malas!”, no podía más. (Risas).

Mi pecado, de Javier Moro

Mi pecado
Autor: Javier Moro
Editorial: Editorial Planeta
Páginas: 384
Edición: Tapa dura / Ebook
Precio: 19,9 euros (12,9 ebook)

- Los amantes del cine van a disfrutar mucho con tu novela porque aparecen un montón de anécdotas y referencias a muchas figuras famosas del mundo del espectáculo. ¿Ha sido difícil conformar este elenco de personajes e historias?

- Eso realmente ha sido lo más divertido del libro, porque de repente los descubres y te quedas sorprendido. Por ejemplo, yo no sabía que el que había matado a la mejor amiga de Conchita Montenegro era un joven escritor llamado John Houston, que sería luego uno de los mayores directores del siglo XX. O que Fred Astaire fue denegado para una prueba por el mismísimo David O'Selznick, el productor de Lo que el viento se llevó, que dijo que era demasiado calvo; la ficha decía, concretamente: tiene entradas, no canta y baila un poco. Eso fue lo que el gran productor descubrió.

- Muchas de tus novelas están protagonizadas por mujeres. ¿Por qué?

- A mí me da igual que mi protagonista sea mujer u hombre, lo que yo quiero es una buena historia. El imperio eres tú era una historia sobre un hombre, el emperador de Brasil, un macho alfa. También es verdad que en este caso, en el mundo del cine, ha habido algunas mujeres muy interesantes, como Anita Delgado o la propia Conchita Montenegro, pero al final que sea una mujer un hombre da un poco igual, lo que hay que pillar es la buena historia.

- El hecho de hacer una novela sobre el mundo del cine parece que da mucho pie a que la novela se lleve a la gran pantalla. ¿Te lo imaginas?

- Claro, pero eso ya no depende de mí. Yo estaría encantado de que la hicieran, pero los productores siempre me dicen: “no, es que tu novela es muy cara”, así que de momento nada.

- En Mi pecado, además del escenario de Hollywood de los años 30 también se describe el Madrid de la posguerra. ¿Cómo ha sido esta parte de la investigación?

- Eso ha sido muy fácil, primero porque yo recuerdo muchas cosas de mi infancia: la cola de mendigos en la pastelería cuando el pastelero cerraba a las dos de la tarde y repartía entre los pobres el género que no se había vendido, las mujeres con los niños en brazos que se pegaban al cristal del coche para pedirte una limosna… Realmente yo nací en el 55 y son diez años después de lo que aparece en el libro, pero el principio de mi infancia era muy parecido. España era muy pobre, Madrid era pobrísima. Hay una parte que yo recuerdo, pero también hay una bibliografía muy buena, sobre todo un libro que me ayudó mucho: Madrid en la posguerra, de Pedro Montoliú.

- El hecho de que España pasase a ser neutral en la II Guerra Mundial por mediación de un par de actores parece algo como muy de película, pero pasó de verdad.

- Sí, pero no es que pasase de repente, no fue una relación de causa-efecto directa, sino que fue un proceso en el que Leslie Howard jugó un papel. Seguramente fue una decisión tomada a nivel del Gobierno de España de aquella época, del régimen, que decidió que más nos valía ir cambiando de política y adaptarnos a la realidad, porque los alemanes estaban perdiendo y el régimen español lo había apostado todo a la victoria de los alemanes. No es que llegara Howard y de repente Franco tomase una decisión, pero fue un mensaje claro, fue parte del proceso.

- Muchas veces dices que escribes sobre la realidad porque a veces es más increíble que la literatura. ¿Es este uno de esos casos?

- Por supuesto, es que dónde encuentras una historia que tiene este final, que es un final que parece de novela y sin embargo es totalmente real. Es que está regalado, en este sentido la historia se escribe sola. Además, en una novela en la que la historia del personaje enlaza con la gran historia de la II Guerra Mundial también es muy especial.

- Para terminar, ¿cómo has recibido el Premio Primavera de novela?

- Los premios se reciben siempre muy bien, es muy agradable que te den un premio y además es algo que ayuda en la promoción. Al final, los premios son una herramienta para poder tener más lectores y que te sigan más, eso siempre funciona.

Sandra Alquézar es Graduada en Periodismo por la UZ. Trabaja en la sección digital de El Periódico de Aragón y colabora en Redaragon. Lectora voraz, escritora aficionada, consumidora incansable de música y cinéfila.

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Ocio y Cultura

Cristina López Barrio: "La literatura impulsa a la aventura"

(Sandra Alquézar)
26/04/2018 - 18:03 h.
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La finalista del Premio Planeta 2017 Cristina López Barrio presentó este martes 24 de abril en la sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés su novela Niebla en Tánger

Cristina López Barrio en la sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Zaragoza. Foto: Sandra Alquézar

La finalista del Premio Planeta 2017 Cristina López Barrio presentó este martes 24 de abril en la sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés su novela Niebla en Tánger. La obra es un ejercicio de metaliteratura que cuenta la historia de Flora, una mujer que viaja a Tánger en busca de su amante perdido impulsada por la lectura de una novela.

-En primer lugar, ¿qué ha supuesto para ti ser finalista del Premio Planeta?

-Ha sido un antes y un después, tanto en el plano profesional como en el personal. En lo profesional, por la promoción y publicidad que acarrea este premio, la posibilidad de que muchos lectores se acerquen a mí para saber quién es la finalista del Premio Planeta. Todo eso da la oportunidad de que, si les gusta, se lean otras novelas mías o me sigan. Es un premio para conseguir lectores, para aumentar lectores, y es todo un honor formar parte de la lista de escritores en lengua española que han ganado o quedado finalistas del planeta.

Y a nivel personal está siendo, desde el mes de octubre, un año muy emocionante. Estoy muy cansada, eso sí; ahora mismo, por ejemplo, vengo de Sant Jordi y estoy agotada, pero he conocido a cantidad de compañeros y he podido compartir experiencias con los lectores en muchísimos eventos. Es una riqueza enorme a nivel personal, por eso digo que en ambos niveles esto es un regalo que me ha tocado. Es muy intenso y emocionante, una de esas experiencias que te regala la vida y que hay que aprovechar a tope y agradecerlas.

-¿Cómo está siendo el encuentro con los lectores durante la gira del libro?

-La verdad es que es una de las situaciones que más enriquece. Me gusta mucho cuando los lectores me dicen que han viajado, que han podido sentir la ciudad, que es una novela muy sensorial en la que Tánger se vive, se huele, se siente. También hay muchas mujeres que se han sentido identificadas con el personaje de Flora, mientras que a otros lectores les gusta más la parte de la novela que lee Flora, que es la parte de ese Tánger internacional, esa parte de historia, del territorio de nostalgia que es Tánger. Y la verdad es que enriquece mucho que te cuenten sus impresiones porque una vez está en sus manos la historia ya no es mía, sino que la historia ya es de los lectores. Cada uno la vive a su manera y le hace reflexionar, tiene más empatía con un personaje u otro, y eso al final lo que hace es darle vida al libro en cada uno de los lectores.

-¿Escribiste la novela con la idea de presentarla al premio?

-Desde el principio no. Yo empecé a escribir la novela y fue entonces cuando mi agente literaria me dijo que la íbamos a presentar al premio Planeta. Todavía no la tenía terminada, llevaba unos cuantos capítulos que ella leyó, además de leerse la sinopsis que yo tenía en ese momento, y le gustó mucho. Me dijo que probásemos, que nos presentáramos al Planeta, a ver qué pasaba. Y hasta aquí.

-¿Qué puede encontrarse el lector en Niebla en Tánger?

-Va a encontrar, en primer lugar, un viaje a un lugar exótico como es Tánger, pero también un viaje al interior de la protagonista: Flora Gascón. Es un viaje por el corazón y la cabeza de una mujer que está en un proceso de cambio, en busca de su identidad. Es también una historia de amor, de la búsqueda de un amante perdido, además de una historia de misterio sobre la desaparición de un hombre en el puerto de Tánger en el año 1951. Y es, por supuesto, un homenaje a lo que son los libros. Es una historia que cuenta como una persona que está atrapada en una vida que no le gusta y no sabe cómo cambiar, de pronto decide lanzarse a la aventura a raíz de una novela y el misterio que encuentra encerrado en ella. Es una manera de decir que la literatura moviliza, que la literatura hace reflexionar, que la empatía con los personajes te hace de alguna manera volver los ojos hacia ti mismo. La literatura impulsa a la aventura y puede llegar a ser peligrosa, como también digo en la novela.

-Es una metáfora, entonces, de cómo la literatura nos lleva a emprender nuevos caminos.

-Así es. Es un homenaje a lo que para mí ha sido la literatura, primero como lectora y luego como escritora. Para mí la literatura ha sido un refugio y me ha salvado la vida muchísimas veces. Y es una referencia también a todo lo que me ha proporcionado, no solamente los momentos de disfrute, sino también los momentos de reflexión, esa reflexión que luego te moviliza, que te hace sentir ciertas emociones en un momento dado. Es un homenaje a lo que son los libros, a lo que los libros hacen y provocan en la vida de las personas.

-En la novela aparecen, además, muchas referencias a obras literarias: al Quijote, a Oscar Wilde… ¿Se podría decir que es un homenaje a los libros que a ti te han marcado como lectora?

-Sí, es un homenaje a la literatura, a lo que significa la lectura y lo que puede significar en la vida de las personas. También a los libros y escritores que a mí me han influenciado y por último a lo que es el proceso creativo, a lo que es la propia ficción.

Niebla en Tánger, de Cristina López Barrio

Niebla en Tánger
Autor: Cristina López Barrio
Editorial: Editorial Planeta
Páginas: 320
Edición: Tapa dura / Ebook
Precio: 21 euros (13 ebook)

-Además, Niebla en Tánger es una novela dentro de otra novela. ¿De dónde surge esta idea?

-Esta idea surge de un cuento de Julio Cortázar que se llama Continuidad de los parques. Es un cuento en el que un hombre está leyendo una novela en la que aparece una pareja de amantes en un bosque y poco a poco vemos como esta pareja de amantes sale de la novela y va introduciéndose en el mundo del lector. Era una manera de jugar también con la idea de hasta qué punto los personajes de una novela pueden cobrar vida, utilizar esta idea como herramienta para de alguna manera resolver el misterio policiaco que también hay en la novela. Y al final se trata de plantear un reto al lector para que juegue con lo que es la ficción y la construcción de personajes y de la propia historia.

-¿Ha supuesto un reto este proceso de crear una novela dentro de otra?

-Ha sido la parte más difícil, porque la historia de Flora y la de Marina (la protagonista de la novela que lee Flora) transcurren nutriéndose la una de la otra, de tal manera que lo que ocurre en una va tomando sentido en la otra y viceversa. Y, además, el final había de ser circular, cerrado, el mismo para las dos historias, por eso es lo que más me ha costado. Ha sido un poco una labor de ingeniería, como un puzzle. Además, la novela tiene también una parte policiaca y ahí siempre tienes que dosificar el misterio, no dar ni mucho ni poco, para que el lector no se canse porque la historia no avanza pero sin desvelárselo todo muy pronto; es gotita a gotita, la gotita justa.

-¿Por qué elegiste Tánger como escenario para la novela?

-Fue algo que casi salió a mi encuentro. Yo estaba en Marruecos en un viaje familiar y un amigo sevillano me invitó a Tánger y me enseñó la ciudad, paseamos por ella, me habló de su historia, me llevó a una librería que es mítica allí y me presentó a una judía sefardí que me contó su historia. Yo había estado en Tánger hacía unos veinte años y ya entonces me encantaba la cultura árabe, todo lo oriental, y al volver allí afloró de nuevo en mí ese gusto que tenía por esta ciudad tan sensorial: el canto del muecín, el sonido de la fuente, el olor del jazmín, de la hierbabuena... Todo eso me invadió. Estaba buscando un escenario para que transcurriera la novela que está leyendo Flora y para que ella viajara y de repente lo encontré: Tánger.

-El Tánger de Marina es muy distinto al Tánger de Flora, ya que su historia transcurre muchos años antes. ¿Tuviste que documentarte para hablar de esa parte?

-Sí, claro. La documentación ha sido por una parte leer libros; he leído algunos de la historia de Tánger, como uno de Leopoldo Ceballos que me ha ayudado mucho, pero también novelas, porque siempre me gusta leer novelas relacionadas con lo que escribo. Leí La vida perra, de Juanita Narboni, para documentarme sobre el mundo católico y español; El pan a secas, de Mohamed Chukri, para todo lo relacionado con el mundo musulmán y también para la parte más marginal y de pobreza, y Los muertos de Roni, de Leo Aflalo, que habla sobre el judaísmo. También ha habido una documentación emocional a partir de la gente que conocí allí a través de mi amigo y que me enseñó la ciudad, me contó la historia de su familia y me hizo ver Tánger bajo sus ojos y bajo las cosas que les sucedieron. Esta última labor documental es muy importante, porque no es solo la visión que te da un libro, sino algo mucho más vivo.

-Antes comentabas que muchas mujeres se sentían identificadas con el personaje de Flora, una mujer que lleva una vida normal, rutinaria, de la que de pronto se cansa. ¿Es una muestra de a dónde podemos llegar todos si nos atrevemos a salir de nuestra zona de confort, de que todos podemos ser protagonistas de una aventura?

-Creo que sí, creo que es una novela cuyo propósito era contar una historia sobre hasta dónde podemos llegar si nos arriesgamos y si no tenemos miedo. También es verdad que cuenta una situación que suele ser más común en las mujeres, esa situación de seguridad, de comodidad, económicamente más precaria, con un matrimonio que ya no funciona, a veces con hijos, y que cuesta mucho romper. Por eso la novela cuenta de qué manera esta mujer rompe con todas estas barreras y vive la vida que ella quiere vivir y no la vida que esperan que viva. Además, la protagonista también está muy presionada por su madre, que quiere que tenga un hijo, y ella no quiere decepcionarla.

Desde el principio el propósito era que el personaje protagonista de la historia fuera una mujer y está contado desde los ojos de una mujer, aunque esté en tercera persona. Nunca vemos lo que piensa el marido, ni lo que siente, siempre está puesto el foco dentro de Flora, de la mujer. Por eso creo que es una manera de contar que se puede romper esa comodidad, esa seguridad, aunque toda elección suponga una renuncia, pero que se puede ser valiente y buscar cuál es el camino donde te encuentras bien, que es lo que hace Flora.

-Y también Marina, ¿no? Porque de otra forma ella también rompe con lo que se espera de ella.

-Claro, son dos personajes que tienen muchos puntos en común. En el caso de Marina se trata de otra época, ella es una niña que desde que tiene 13 años hace su ajuar, su destino ya está programado, es casarse con un judío adinerado y formar parte de la alta sociedad de los judíos sefardíes de Tánger. Pero ella se rebela y ahí también tiene ese punto en común con Flora, que todo en la vida las lleva por un carril pero ellas no quieren ir por ahí, quieren ir por otro. Son como heroínas, ¿no? Por eso también aparece el personaje de Penélope, que es un personaje mitológico que me gusta mucho, y muchas veces la mujer tiene este papel pasivo, de espera, y tanto Flora como Marina rompen un poco con eso.

-Otro de los personajes de Niebla en Tánger dice una frase muy llamativa: “todos los personajes de un escritor existen”. ¿Lo crees así?

-Yo creo que sí, y este también es el juego que se utiliza en la novela, basado en el libro de La decadencia de la mentira, de Oscar Wilde, de hasta qué punto los personajes de una buena historia cobran vida. Hay mucha teoría literaria sobre esto, sobre el misterio de la creación; hay muchos ámbitos, como la pintura o la literatura, en los que una obra artística cobra vida, y en este caso son los personajes. También es verdad que en este caso es un juego con el misterio que entraña la novela y con el cuento de Cortázar, el hecho de que el personaje de un libro puede salir del mismo y meterse en la vida “real” de uno de los personajes de la novela, que al final no deja de ser también ficción.

-¿Con qué mensaje te gustaría que se quedaran los lectores al terminar la novela?

-Yo quiero que cada uno tenga su mensaje. Soy una contadora de historias, no tengo ningún propósito moralizante ni mensaje. Yo cuento historias, que es lo que siempre me ha gustado hacer, leer y contar historias, y para cada lector la novela tendrá un mensaje- Eso es lo que importa.

-¿Tienes en mente un próximo libro?

-Poco a poco lo voy intentando, lo que pasa es que no tengo mucho tiempo para trabajar en ella. Llevo un cuaderno donde tomo notas y voy montando el principio, pero todavía no tengo una idea bien definida, necesito un poco de tranquilidad y de paz para poder reflexionar, pero estoy en ello.

-Acaba de ser el Día del Libro y otro año más vemos a la gente salir a la calle a disfrutar de la lectura y los autores. ¿Dónde crees que reside la magia de los libros que hace que nunca nos cansemos de ellos?

-En primer lugar creo que la magia está en el libro como papel, porque la gente no sale el Día del Libro a comprarse un e-book. De alguna manera, el libro sigue teniendo esa parte de objeto mágico, el hecho de abrirlo, olerlo, tocarlo… Es esa magia, no solo de la historia que encierra, sino del libro en sí mismo como objeto y todo lo que ello conlleva: montar una caseta, el librero, el escritor que lo firma, el lector que viene… Es una sinergia, un círculo que hace que todo lo que rodea al mundo del libro sea especial, y más en el Día del Libro. Yo creo que el libro en papel nunca va a morir, sino que va a convivir con el libro electrónico y cada uno tendrá su lugar y su momento.

Sandra Alquézar es Graduada en Periodismo por la UZ. Trabaja en la sección digital de El Periódico de Aragón y colabora en Redaragon. Lectora voraz, escritora aficionada, consumidora incansable de música y cinéfila.

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Ocio y Cultura

Víctor Alfaro: "Es necesario ir al podólogo al menos una vez en la vida"

(Sandra Alquézar)
15/03/2018 - 9:50 h.
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El podólogo aragonés Víctor Alfaro presentó el pasado lunes 12 de marzo en la sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés su primer libro: "Todo comienza por un paso"

Isabel Macías, Jorge San Martín, Jose Victor Alfaro y Alberto Zapater en la presentación de Todo Comienza Por Un Paso. Foto: Sandra Alquézar

El director de Podoactiva y podólogo de atletas y futbolistas de primer nivel ofrece en su libro todos los consejos para cuidar nuestros pies. Además, todos los beneficios se destinarán a proyectos sociales de la Fundación Podoactiva.

-¿Qué importancia tienen nuestros pies para nuestra salud general?

-Tienen mucha más importancia de la que se les da habitualmente, porque el pie no solo influye en el propio pie, que un poco también, sino que influye sobre todo lo que está encima. Los pies son nuestro único punto de apoyo, por lo que una mala forma de pisar va a tener consecuencias en el piso de arriba: la rodilla, la cadera, la columna… A nivel muscular, muchos de los músculos de la pierna se insertan en el pie, con lo cual muchas lesiones musculares tienen su origen en una mala pisada, o sea, esto tiene mucha más repercusión de lo que la gente piensa. También, muchas enfermedades sistémicas afectan a la forma de pisar; de hecho, ahora se está empezando a hacer trabajos, en algunos de los cuales participamos nosotros, en los que se puede detectar en qué fase de parkinson o alzheimer está un paciente en función del análisis de su marcha. Casi todas las cosas que nos pasan acaban repercutiendo en nuestra forma de pisar.

El pie es bastante agradecido, no necesita grandes cuidados, solo un pelín de atención, pero es una estructura que está pensada para aguantar cada paso que damos. Una persona normal va a dar cuatro veces la vuelta al mundo caminando y el pie no se va a quejar mucho, entonces hay que prestarle mucha atención.

-Entonces, ¿dirías que en general las personas no cuidamos lo suficiente de nuestros pies?

-Creo que se cuidan más de lo que se cuidaban hace diez años, pero sigue faltando bastante cultura podológica, sobre todo en el sentido de la prevención. Nosotros en las clínicas vemos más de 40.000 pacientes al año y de ellos al 99,9% les pasaba algo; no vemos la casuística de alguien que diga “voy a empezar a correr y vengo a mirar si esta forma de correr que tengo me va a lesionar o tengo que hacer algo”. También sería perfecto que viéramos a los niños, porque se podrían corregir un montón de problemas de la edad adulta.

-¿Crees que es necesario concienciar a la gente de que ir al podólogo una vez al año es igual de importante que ir al oculista?

-Sí, sería fundamental, eso como mínimo. Luego hay gente, sobre todo gente mayor, que necesita cuidados más periódicos, pero mínimo una vez al año, o ni si quiera eso, que por lo menos una vez en la vida te analizasen tu forma de pisar. La forma de pisar va evolucionando con el tiempo, pero no demasiado, si no te pasa nada no va a cambiar mucho, por eso es importante ir aunque sea una vez.

-¿El cuidado de los pies es especialmente importante para los deportistas?

-En el deportista tiene más importancia fundamentalmente porque la intensidad a la que somete sus pies es mucho mayor que la de un paciente normal. Cuando una persona camina pone dos veces su peso en el pie que apoya, pero cuando una persona corre pone cuatro veces su peso en el pie que apoya. Por eso, con una intensidad mucho mayor los cuidados tienen que ser también mayores.

-¿Diría que Todo comienza por un paso es un libro solo para runners o que también puede ser útil para personas que no practiquen este deporte?

-Cuando me lo encargó Planeta la idea inicial era que fuera un libro para runners, pero conforme lo fui escribiendo nos dimos cuenta de que había muchas cosas chulas que contar que no tenían que ver solo con runners. En el libro se habla bastante de niños, se habla de cómo afecta el embarazo al pie, se habla de un montón de cosas que serían comunes a cualquier persona, incluso no deportista.

Victor Alfaro presentó el libro en la sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés. Foto: Sandra Alquézar

-El running se ha puesto muy de moda en los últimos años. ¿Has notado que esto haya llevado a una mayor preocupación general de las personas por el cuidado de sus pies?

-Creo que sí. No sé el porcentaje exacto, pero alrededor de un 30% de nuestros pacientes son corredores, y eso es mucho en relación a lo que era hace un tiempo. Está claro que ha aumentado la preocupación y eso va a ir a más, porque por ejemplo en Estados Unidos la gente corre mucho más que aquí y eso cada vez nos va llegando más; hoy corre mucha más gente de la que corría hace cinco años. De hecho, solo hay que mirar cualquier maratón de cualquier ciudad importante, las cifras son de locos.

-¿Qué ventajas tiene el running?

-En cuanto a las cosas buenas, primero está el hecho de que hacer deporte es fundamental para tu cuerpo y tu cabeza, que lo puedes hacer solo y cuando quieras, que no necesitas hacer una gran inversión sino que te compras unas zapatillas y ya está, y sobre todo que compites contra ti mismo y tienes el aliciente de que siempre vas a poder competir porque contra ti mismo siempre vas a poder ganar. Al final, la gente se va enganchando y si han corrido cinco carreras quieren correr seis. Y como aspectos negativos, el principal es que la progresión es demasiado rápida y uno puede no haber corrido nunca, empezar a correr y ver que puede hacer una media maratón en un año. Como se venga muy arriba, tiene bastantes números de lesionarse, porque no está preparado para eso.

-¿Cuáles son los problemas o lesiones más comunes que presenta la población general en sus pies?

-Por orden de casuística, seguramente la que más tratamos en las clínicas sea la fascitis plantar; también metatarsalgias (dolor en la planta de los pies), lesiones musculares sobre todo de gemelos y de todo lo que tiene que ver con la polea posterior de la pierna, esguinces de repetición, problemas de rodilla que tienen mucha vinculación a la pisada... Pero nuestra patología estrella, la que más vemos y en la que posiblemente estemos más especializados, es la fascitis plantar.

-Y en el caso de los deportistas, ¿las lesiones son distintas en función del deporte que practican?

-Sí, porque al final hay deportes específicos, como el fútbol, en los que la bota y el terreno inciden muchísimo, entonces cada deporte lo tienes que analizar conociendo el gesto, conociendo el calzado y conociendo la superficie. Un corredor no tiene mucho que ver con un tenista y un tenista nada que ver con un futbolista, y así sucesivamente. Cada deporte tiene sus lesiones más típicas, por ejemplo algunos tipos de tendinitis, como la pata de ganso, son muy frecuentes en corredores y en un futbolista son poco habituales.

-Antes hablabas de la importancia de la prevención. ¿Qué consejos ofrecerías a una persona que practique un nivel de deporte bajo o moderado para cuidar sus pies?

-Lo primero de todo, que por lo menos una vez en la vida vaya a una clínica y pueda hacerse un estudio correcto de su pisada. También que se los hidrate, que es una cosa súper fácil y la gente no suele hacer caso, e hidratar los pies bien es hacerlo por la noche y con una crema específica para pies; la gente se hidrata por el día igual que el resto del cuerpo y es un mal consejo, porque entre el sudor y la crema lo que consigues es macerar más que hidratar. Si puede ser que acuda una vez al año al podólogo a vigilar las cosas habituales de uñas, callosidades… Cuando sale una callosidad no sale por casualidad, eso es que la piel se está quejando de que algo está pasando, sale porque hay un punto de hiperpresión y tendrá culpa el calzado, la forma de pisar, lo que sea, pero algo pasa.

-¿Qué hay de nuestro calzado? ¿Nos afecta?

-El calzado es el elemento más hostil para el pie y en según qué deportes mucho más que en otros. Una zapatilla de correr es un zapato bastante correcto para el pie en cuanto a horma, pero una bota de fútbol es un calzado que presiona mucho el pie y encima tienes los tacos por debajo. Lo mismo pasa con el calzado normal, por eso hay más patología podológica en mujeres que en hombres, fundamentalmente porque en los tacones las puntas complican mucho el pie: hacen que esté cargando donde no tocaría, que los dedos vayan amontonados...

-Supongo que como podólogo no recomiendas el uso de tacones.

-Recomendamos los de Almodóvar, lejanos. (Risas) Pero no pasa nada porque una chica se ponga un tacón alto un día si al día siguiente baja a plano, le dolerán un poco los pies y ya está; el problema está en cronificar el uso de un tacón porque eso hace que acortes muscularmente la pierna a la altura de tu tacón, con lo cual al final cuando quieres bajar al suelo ya no puedes porque no te va a dar de sí y es entonces cuando aparecen las sobrecargas, las lumbalgias y ese tipo de problemas.

-¿Cuál dirías que es la clave para elegir el mejor calzado?

-Como consejos generales, en primer lugar que el pie quepa dentro del calzado, que parece una simpleza, pero una cosa es que quepa y otra que lo hagas entrar. Cuando aconsejamos sobre comprar una zapatilla de deporte decimos que se meta el pie todo lo que se pueda hacia delante y quepa un dedo por detrás, sino posiblemente vaya justo. También que no lo compres por la mañana porque el pie se va a ir dilatando y sería mejor comprarlo por la tarde, que es cuando el pie está más dilatado y te va a evitar algún que otro problema. Además, el pie no puede bailar dentro del zapato, porque va a generar muchísimos problemas, las ampollas salen sobre todo por fricción. Y por último que el pie transpire, lo que no quiere decir solo que se use zapato de piel, que es lo que antes se entendía como un zapato que transpiraba, porque ahora hay elementos sintéticos que transpiren incluso más que la piel.

-¿Las nuevas tecnologías abren nuevas posibilidades al cuidado de los pies?

-Muchísimo, nosotros si no tuviéramos tecnología no podríamos trabajar, dependemos mucho de escáneres 3D, de robots para fabricar, de absolutamente toda la tecnología, es lo que nos permite tener precisión en los tratamientos.

-Echando la vista atrás, hacia los inicios de Podoactiva, ¿imaginabas llegar hasta aquí?

-No, seguro que no, todos hemos empezado del cero absoluto. Pero el mérito desde luego no es mío, es de que hemos ido encontrando un equipo por el camino de gente que lo vive con la misma pasión que nosotros y esto es lo que nos hace crecer. No hay ninguna empresa que crezca porque haya alguien al frente más o menos talentoso, al final esto es un trabajo de equipo y se basa en que haya gente que quiera empujar.

-¿Cómo conseguisteis llegar a ser un referente mundial en podología?

-Paso a paso, esto no se puede hacer de otra manera que dando un paso y después el otro e intentando no defraudar a cada cliente que tenemos. Con el Huesca o el Zaragoza empezamos hace diez años y seguimos trabajando con ellos. Esa es la clave y lo que a mí me gusta, que cada vez trabajamos para más clubes pero no perdemos a ninguno de los que llevamos y eso es lo que nos hace crecer. Crecemos más o menos un 20% al año, que es lo que yo sé que podemos crecer, no podríamos crecer más rápido porque hay que formar a la gente, todo lo que hacemos es a medida y eso exige bastante dedicación y ese es el ritmo que nos imponemos y el que queremos seguir llevando.

Todo comienza por un paso, de Víctor Alfaro

Todo comienza por un paso
Autor: Víctor Alfaro
Editorial: Alienta editorial
Páginas: 296
Edición: rústica / Ebook
Precio: 15 euros (8 ebook)

-¿Hacia dónde va el futuro de Podoactiva?

-Va a mejorar, a que cada vez hagamos las cosas mejor, que tengamos más medios y más precisos, que afinemos más con los tratamientos y sobre todo a saber leer bien las nuevas tecnologías. Hay cosas como el big data, el machine learning que nos van a cambiar por completo, de hecho ya estamos trabajando en esas tecnologías y eso nos permite avanzar mucho más rápido. Todos nuestros pacientes están en la misma nube y todos los podólogos aprendemos de todos los pacientes, lo que nos da una velocidad de crucero tremenda. Un podólogo que empieza a trabajar con nosotros puede tener 22 años, pero en la mochila le hemos puesto la experiencia de más de 100 años acumulada en el sistema de inteligencia artificial. Para nosotros la inteligencia artificial y la robótica son clave, dentro de nada lanzamos las primeras plantillas personalizadas inteligentes, que monitorizan todo lo que hace tu cuerpo; la idea es podernos adelantar a una lesión y eso va a ser nuestro futuro.

Además, vamos a abrir una clínica en Zaragoza, la más grande de Europa, con toda la intención, porque queríamos que Zaragoza fuese nuestro punto clínico más importante. Es una gran clínica y creo que va a ser referencia, tanto en España como fuera, y vamos a intentar que deportistas de otros sitios puedan venir aquí.

-Para concluir, la publicación de tu libro ha contado con el apoyo de multitud de personalidades, tanto del mundo del deporte como de otros ámbitos. ¿Cómo ha sido recibir esta acogida tan calurosa por parte de todos ellos?

-Bastante sorprendente. Cuando la editorial empezó a contactar con gente para pedirles opinión sobre mi trabajo y yo lo leí, pensé que seguramente les había podido el cariño porque todos hablan maravillas de mí y posiblemente no me merezca tanto. Pero está claro que el hecho de que gente que está a primerísimo nivel hable bien de nuestro trabajo es la mejor recompensa a todo lo que llevamos hecho.

Sandra Alquézar es Graduada en Periodismo por la UZ. Trabaja en la sección digital de El Periódico de Aragón y colabora en Redaragon. Lectora voraz, escritora aficionada, consumidora incansable de música y cinéfila.

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Ocio y Cultura

Nacho Abad: "Quiero que el lector se plantee hasta dónde llegaría para conocer la verdad"

(Sandra Alquézar)
20/02/2018 - 18:04 h.
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El periodista de sucesos y criminólogo presentó el lunes 19 de febrero en la sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés su novela "Sé que estás viva"

Nacho Abad. Foto: Sandra Alquézar

El periodista de sucesos y criminólogo Nacho Abad presentó en la sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Zaragoza su novela Sé que estás viva, la continuación de La verdad está equivocada. En esta segunda parte, un hombre condenado por el asesinato de su mujer deberá demostrar su inocencia con la ayuda del policía que lo metió entre rejas.

-En primer lugar, para alguien que no se haya leído Sé que estás viva, ¿qué puede encontrar al abrir esta novela?

-Va a encontrar una novela policiaca, un thriller entretenido en el que se plantea un misterio y cada página te va llevando a su resolución, pero no termina de resolverse hasta el final. Por eso, cada página te va atrapando y metiendo más en la historia. El lector va a encontrar sobre todo mucho entretenimiento.

- ¿Cómo ha influido tu trayectoria como periodista de sucesos en la escritura de esta novela?

- Ha influido en todo. Yo decidí empezar a escribir cuando me di cuenta de que en mi trabajo hay determinadas cosas que no se pueden contar, ya sea porque no son políticamente correctas o porque son un análisis demasiado profundo. Observo ciertas cosas que no me gustan y por eso un día decidí convertirlas en novela, desde mi enfado, desde la perspectiva de saber lo que se puede mejorar en el sistema judicial, en la policía o en el periodismo. Por eso, escribí para entretener pero también con muchos mensajes por debajo; por ejemplo, uno de los mensajes que planteo en este libro es que el lector llegue a preguntarse qué estaría dispuesto a hacer para conocer la verdad, hasta dónde llegaría para conocer esa realidad oculta.

- Así que tu pasión por la escritura nace de tu trabajo.

- Sí, eso es, nace de esas cosas que no se pueden contar. Creo recordar que hay un libro de Gabriel García Márquez que se llama Noticia de un secuestro sobre el que el autor decía que era en realidad un gran reportaje, pero no había ningún medio de comunicación que soportase tantas páginas y por eso le dio un formato de libro. Yo he hecho un poco lo mismo, pero haciendo novelas.

-¿Cómo nació la idea de Sé que estás viva y de la historia que la precede (La verdad está equivocada)?

- La idea surge de un juicio, que no diré cuál es, en el que me pareció ver cómo se mentía, cómo había falsedades, falsos testimonios, en el que me enfadé porque empecé a comprender que no todo era tan bonito como nos lo habían pintado y que en todas las profesiones existe gente buena y gente mala. La verdad es que me enfadé mucho con lo que vi y me dije “quiero denunciar esto, vamos a jugar a esto”. Por eso, ya en el primer libro, yo presento a un personaje y hago que le caiga mal al lector y cuando ya lo tengo ahí entonces planteó la pregunta: “sabiendo que es inocente, ¿tú le condenarías o no?”. Quiero llevar al límite al lector para que tome decisiones en función de lo que es moralmente correcto y lo que es legalmente correcto, porque entre esos dos conceptos existe una gran diferencia.

- Aunque no puedas hablar de ningún caso específico, ¿podemos reconocer algún caso real en tu historia?

- Por supuesto, en la novela hay cosas reales o que están basadas en cosas reales, en casos conocidos. Lo que ocurre es que es muy ecléctica, porque dentro de ella hay muchos casos. De hecho, hay un juez que aparece en la novela que, si uno se fija bien, puede averiguar quién es, porque es una figura conocida.

- ¿Se puede leer Sé que estás viva sin haber leído La verdad está equivocada?

- Sí, puede hacerse. Publiqué La verdad está equivocada en Ediciones B y con Sé que estás viva me cambié a La esfera de los libros y en esta editorial me pusieron la condición de que la segunda novela fuese standing alone, es decir, que se sostuviese sola. El libro puede leerse individualmente y lo que estoy comprobando es que a la gente que le gusta Sé que estás viva –y es bastante porque se están agotando las ediciones–, luego se compran La verdad está equivocada, porque se quedan con ganas de más y saltan a la primera. La narración lógica es empezar con la primera y seguir con la segunda, pero puedes leerte esta última y prescindir de la primera perfectamente.

- Ya en tu primera novela, y también en esta segunda, realizas una crítica al sistema judicial, a la labor policial y a los medios de comunicación. ¿Es un recurso de ficción o refleja la realidad española?

- Sí y no. Es una novela verosímil en algunos casos, pero realmente, ¿en qué nos fijamos los periodistas siempre?: en lo que es excepcional. Y eso refleja la novela. Aun así, es cierto que he notado de un tiempo a esta parte que los medios de comunicación tendemos a exponer los casos y la opinión pública decide y condena sin conocer los sumarios, sin saber en profundidad, sin haber escuchado a los participantes. Antes de que llegue el juicio hay una condena social que puede influir en una condena posterior; de hecho, hay gente que llega a un juzgado sabiendo que le van a condenar.

- ¿Crees que los medios deberían ser más cuidadosos con la información de sucesos y tribunales?

- Deberíamos ser más cuidadosos con todo lo que tenga que ver con tribunales y además deberíamos cuidar muchísimo más la presunción de inocencia y ser más rigurosos en todo. Yo intento ser siempre lo más riguroso posible en base a los papeles y la documentación que tengo pero los papeles no siempre dicen la verdad, uno tiene que hacerse preguntas a veces.

Sé que estás viva, de Nacho Abad

Sé que estás viva
Autor: Nacho Abad
Editorial: La Esfera de los Libros
Páginas: 512
Edición: papel
Precio: 22,90 euros

- ¿Dirías que a veces en el sistema judicial español se trata más de demostrar tu inocencia que tu culpabilidad?

-En eso se basa el libro. En principio se iba a llamar Probatio Diabolica, para hacer referencia a que en España la fiscalía tiene que demostrar que alguien es culpable, pero la Probatio Diabolica ocurre cuando tú tienes que demostrar que eres inocente porque entras al juicio ya condenado. En la novela, el presunto asesino comienza estando en la cárcel, condenado por un asesinato en el que no se había encontrado el cuerpo, tan solo había aparecido un hueso, y en función de ese hueso y de otros indicios se le había condenado. Este hombre está convencido de que él no mató a su mujer, pero la única manera que tiene de salir de la cárcel es probar que ella está viva, por eso pide ayuda a un policía para que la encuentre, solo así puede probar que él no la ha matado. Esto es el colmo del surrealismo, pero es lo que está pasando actualmente en algunos casos.

- Además se añade la complicación de que la investigación se hace al margen de la estructura legal, porque él ya ha sido condenado.

-Claro, ya está condenado y el policía que le ayuda tiene que tirar hacia delante sin estructura policial ni judicial, no puede pinchar teléfonos, no puede pedir facturas de luz y de gas a la compañía para saber si hay alguien viviendo en una casa, no puede hacer nada. Es una investigación de músculo policial antiguo, con imaginación y con ayuda de los amigos.

- Tal vez otra de las claves de la novela sea el realismo de los personajes, lo verosímiles que resultan. ¿Cuál es la clave para dotar de tanta realidad a tus protagonistas?

- Para empezar hui de los estereotipos, del típico bueno y malo. Yo quería que fuesen todos malos y suponía que esto iba a sorprender. Hay algún personaje bueno, pero realmente todos tenemos nuestras aristas, nuestros armarios con sus puertas cerradas que no queremos que nadie habrá porque son nuestras cosas. Yo creo que ni los malos son malos al cien por cien, ni los buenos lo son tampoco, y yo he querido jugar a eso, a que fuesen personajes reales, de la vida real.

- Al igual que hiciste en la primera novela, Sé que estás viva se divide en tres partes. ¿Por qué decides adoptar esta estructura?

- En primer lugar, porque quería plantear el misterio y enganchar a través de él. De repente, es muy trepidante porque el ritmo es muy ágil y después hago un corte en el que explico cuál es la personalidad de la mujer desaparecida y cómo se ha construido a sí misma, me sirve para explicar quién es ella, a quién se busca y ahí el lector empieza a entender muchas cosas. Por último, el final es de nuevo trepidante, para intentar responder a todas las incógnitas.

- ¿Cómo se consigue que una historia que en principio tiene miles de cabos sueltos acabe cuadrando?, ¿cómo se hace para que todas las piezas encajen?

- Es un trabajo muy difícil, tuve que repasarlo una y otra vez y asesorarme mucho en la parte técnica con algún especialista forense, con policías… He tenido que pedir ayuda para hacer esquemas de la trama y de los personajes, de sus vidas, ver si todo cuadra o no, plantear dónde quería resolver las preguntas y por qué. Es complicadísimo, es como hacer un puzle y hay que dedicarle muchas horas.

- Entonces para las partes más técnicas de tu novela has recibido asesoramiento policial.

- Para todas. He hablado con una prestigiosa forense que se involucró mucho en la historia, he hablado con el jefe de la UCO, Juan Jesús Reina, que es el jefe de la investigación del caso Diana Quer, con Carlos Segarra, que fue el jefe de la investigación de la desaparición de la peregrina de Astorga... Yo no quería que saliese un conejo de la chistera y resolver el caso, sino que fuese verosímil, y por eso les pedí ayuda.

- Tu primer libro, Diario de una becaria, fue escrito en clave de humor. ¿Por qué decidiste cambiar de registro con La verdad está equivocada y Sé que estás viva?

- No lo sé, lo cierto es que la vida me ha llevado, no ha sido ninguna decisión premeditada.

- En relación al tema del que hablabas en tu primer libro y como periodista que eres, ¿cómo ves la situación del periodismo actualmente?

-Lo veo muy mal, económicamente está mal, creo que los sueldos son muchas veces ridículos, aunque esto lleva siendo así toda la vida. Y además creo que estamos tendiendo más hacia el show que hacia la información y eso no me gusta.

- Y el tema de los becarios, ¿qué te parece?

-En la época en la que yo fui becario no se cobraba, actualmente se cobra. Se ha regulado todo mucho más. Antes tú eras becario, te ibas presentando en todos los lugares personalmente y te cogían o no dependiendo de tu maña, tu capacidad oratoria, etc. Ahora creo que todo funciona a través de convenios con las universidades y ahora cobran, lo que no sé es si han invertido antes mucho más para luego recibir algo. La verdad es que el tema de los becarios lo llevo fatal, entiendo que la gente tiene que aprender, pero lo llevo muy mal.

- ¿Se vuelve uno pesimista después de tantos años dedicándose a los sucesos? ¿Alguna vez llegas a casa pensando que el mundo es un horror o al final uno se anestesia de estas cosas?

- Muchas veces llegas a casa pensando que el mundo es horrible y también te anestesias, todo a la vez. Por mucha coraza que te pongas siempre hay algo que acaba entrando y a mí me cuesta mucho. Lo que pasa es que soy un apasionado de contar historias, buenas y malas, y hay veces que en esta profesión podemos ayudar, podemos colaborar con la policía en resolver casos, podemos dar respuestas a las familias, y eso equilibra mucho.

- Bajo tu experiencia, ¿crees que la maldad es algo implícito en el ser humano o que son un conjunto de circunstancias las que llevan a alguien a cometer un delito?

-Yo creo que cuando un niño nace puede tener determinados componentes que le pueden hacer más travieso y que esa travesura hay que programarla mejor, porque si la potencias puedes acabar encontrándote con un adulto psicópata. Creo que hay un factor genético y un factor ambiental y este último hay que tratarlo, pero también pienso que cada día los padres hacemos más dejación de funciones, ponemos menos límites… Creo que nuestros padres eran más duros de lo que somos nosotros ahora.

- ¿Cómo consigues compatibilizar tu trabajo en el programa, tus crónicas para el periódico, tu vida personal y, además, la escritura?

-Bastante mal. Para escribir los libros, quedándome sin vacaciones y restándole horas a la noche; durante la escritura de las dos novelas he dormido una media de tres o cuatro horas diarias y eso al final te acaba dejando agotado, no merece la pena a veces. Pero es muy complicado porque incluso te llega a generar problemas, yo tengo que hacer el esfuerzo de dejar el móvil fuera de la mesa durante las comidas y las cenas porque si es una noticia lo cojo y ya no les dedico ese tiempo a mis hijos y a mi mujer, así que me obligo a dejarlo y que esperen. Me cuesta una barbaridad, me está costando más esto que dejar de fumar.

- ¿Alguna vez te has planteado dedicarte por completo a escribir?

-Si vendiese lo suficiente, sí. De hecho me encantaría dedicarme solo a escribir y olvidarme de la televisión, de la prensa y de todo. Sí, me hace mucho más feliz la escritura. Además yo creo que todos tenemos fases en la vida y llegará la fase en la que quiera solo escribir, aunque para eso tengo que vender mucho.

- Después de La verdad está equivocada, decidiste continuar con una segunda parte de la novela… ¿Nos encontramos ante una trilogía?

- No lo sé. En mi cabeza está, no te digo que no, tanto un tercer libro como otras historias que van tomando fuerza. Hoy van a estar aquí en la presentación muchos policías por el tema de la equiparación salarial, algo que apoyo, y ellos no paran de luchar y ojalá pudiesen ser un ejemplo para mí, pero yo estoy muy cansado de escribir. A veces es agotador llegar el jueves a casa y que te llamen de La Razón y te digan “¿qué tema tienes en exclusiva para este fin de semana”?, y después el viernes en la tele te dicen “oye, ¿qué tema tenemos para el lunes?”. Parezco una fábrica de información y llega un momento en el que hay que parar un poco, y desgraciadamente donde freno es en la literatura, porque lo demás me da de comer a diario.

Sandra Alquézar es Graduada en Periodismo por la UZ. Trabaja en la sección digital de El Periódico de Aragón y colabora en Redaragon. Lectora voraz, escritora aficionada, consumidora incansable de música y cinéfila.

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