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Gastronomía

Sergio Ruiz (Birragoza): "En Aragón hay cervezas artesanas para casi todos los gustos"

(Oscar Senar)
23/08/2016 - 11:11 h.
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Entrevista a Sergio Ruiz, maestro cervecero e impulsor del festival Birragoza, que se celebra este fin de semana

Sergio Ruiz es todo un experto en cervezas artesanas y un referente en la materia en Aragón. Hace más de una década, tras una estancia en el Reino Unido, puso en marcha las sesiones de catas de cervezas artesanas en el Juan Sebastian Bar, y al poco tiempo empezó a elaborar sus propios caldos, bajo la marca Populus. Lo que empezó como afición se convirtió en profesión, y en la actualidad, junto a su socio David Laguarda, elabora en su fábrica de Caspe una decena de variedades de cerveza diferentes. Otra de las iniciativas que impulsa es el Festival Birragoza, cuya quinta edición se celebrará los próximos 26 y 27 de agosto en el Centro de Historias de Zaragoza.

Ruiz es el guía perfecto para conocer el estado actual del movimiento cervecero en Zaragoza, que parece gozar de buena salud a la vista de la proliferación de bares especializados. Así, en poco tiempo han abierto en la capital aragonesa dos locales con una amplia oferta de grifos de cerveza artesana, el Hoppy (C/ Méndez Núñez) y el Beer Corner (C/ Heroísmo), y muchos otros establecimientos han sumado a su oferta botellas de una bebida con cada vez más adeptos.

-¿Por qué está tan en alza la cerveza artesana? ¿Es una moda o ha venido para quedarse?

Es un movimiento con fuerza no solo en Aragón o en España, sino también a en otros países. La gente que prueba la cerveza artesana descubre cómo es realmente una cerveza auténtica, y se engancha a este mundo. Hay una amplia variedad de aromas, sabores y estilos que no tienen nada que ver con la cerveza industrial, que está más pensada como refresco. Esa diversidad de opciones, que van desde el característico amargor a las dulces, saladas, ácidas..., hace que el público se aficione a ir probando estas cervezas en busca de nuevas sensaciones.

-¿Qué marca la diferencia con las cervezas industriales?

La clave está en el proceso de elaboración. Lo más importante es que sea una cerveza sin pasteurizar, esto es, que no se haya sometido a una alta temperatura, ya que en esta fase se degradan muchos compuestos, otros se evaporan, y se pierden sabores y aromas. Es lo mismo que ocurre con la leche, que no sabe igual la fresca que la que se ha uperizado. Sin embargo, en el caso de la cerveza la pasteurización es prescindible, porque ya se ha cocido el caldo antes de la fermentación y eso evita cualquier tipo de riesgo. El no pasteurizar la cerveza permite que su fermentación continúe de forma natural, de manera que evoluciona, se crean nuevos compuestos y adquiere sabores. Hay muchas cervezas artesanas que además vienen sin filtrar y refermentadas en botella, lo que les da aún mayor cuerpo. Otro factor diferenciador son las materias primas: tienen que ser de calidad y no hay que escatimar ni en lúpulo ni en maltas.

-¿Cuáles son las principales referencias en Aragón?

No paran de aparecer nuevas cervezas, y es bonito porque cada una tiene formas de elaboración y recetas muy distintas. Una de las primeras fue Gisberga de Valonga, a la que siguieron Ordio Minero, Pirineos, nosotros con Pópulus... Luego han aparecido otras, muy repartidas por todo el territorio de Aragón: Castel, en El Pobo; Picarda, en Mequinenza; Roya, en Villamayor de Gállego; Queiles, en Tarazona; Rondadora, en Sobrarbe; Dos Bous, en Benabarre; República de Monegría, en Tardienta... Seguro que me dejo alguna, porque hay muchas.

-Al surgimiento de todas estas marcas ha seguido la aparición de establecimientos especializados. ¿Qué nos podemos encontrar en la actualidad?

La cerveza artesana ha ganado visibilidad gracias al trabajo que se ha hecho en los últimos años: catas, ferias, exposiciones... Poco a poco la gente haya ido conociendo la cerveza y se haya interesado por encontrarla en los bares. En Zaragoza, los primeros que abrieron este camino fueron el Juan Sebastian Bar, el William Wallace y la Cebada. En el último año han aparecido dos locales importantes, el Hoppy y el Beer Corner, que tienen muchos grifos, y también el Windsor, que ofrece cerveza de bomba de mano. En el barrio de la Madalena también es posible encontrar cervezas artesanas en pequeños bares, que las ofrecen a buenos precios. Otro ámbito en el que también han ganado presencia son las tiendas gourmet.

-¿Qué hay que saber a la hora de pedir una cerveza artesana?

Lo mejor, si no se tienen conocimientos previos, es dejarse aconsejar por el camarero, ya que en un bar especializado, en el que hay tantas opciones, va a ser el guía que te ayudará a encontrar la cerveza más adecuada a tus gustos: más suave, más amarga, más afrutada, más maltosa, más torrefacta... Lo básico que hay que tener en cuenta es si nos gusta más o menos el amargor, si queremos más o menos alcohol y si la preferimos rubia, tostada o negra. Si respondemos a estas preguntas nos podrán aconsejar una cerveza ajustada a nuestro perfil. También son importantes las catas, ya que es donde se aprende a apreciar el producto.

-En Aragón, además de las cervezas autóctonas, se pueden encontrar marcas de medio mundo... ¿Cuáles son las que más sorprenden al paladar?

Las cervezas de tipo IPA (de fermentación alta, con un alto nivel de alcohol y lúpulo) sorprenden por su estilo aromático, aunque, eso sí, te tiene que gustar también su amargor. Otras curiosas son las lámbicas, un tipo de cervezas "asidradas" que tienen bastante acidez y recuerdan más a una sidra que a una cerveza; son muy típicas de Bélgica pero también se han empezado a elaborar en España.

-¿Hay circuito internacional para las cervezas artesanas de Aragón?

Poco a poco. No tenemos la trayectoria de las cervezas artesanas de países como Alemania, Bélgica, República Checa, Inglaterra... pero nos vamos abriendo camino, aunque es un mercado muy exigente y hay que ofrecer un muy buen producto para convencer a los consumidores. Es muy importante también ir dándose a conocer, algo que hacemos acudiendo a ferias internacionales.

-¿Hay cervezas artesanas para todos los gustos?

Todos los cerveceros apostamos por elaborar distintas variedades de cerveza, de manera que tenemos en oferta marcas para casi todos gustos. Como quizás lo que más varía de una persona a otra es su tolerancia al amargor, hay que fijarse en el IBU (Unidad Internacional de Amargor, por sus siglas en inglés), que aparece indicado en muchas etiquetas y sirve al consumidor como referencia para saber si le puede gustar más o menos.

-Una de las características del movimiento de la cerveza artesanal es que es muy participativo, ya que además acudir a catas, la gente puede aprender a hacer sus propias elaboraciones.

En el primer Birragoza creamos una asociación de cerveceros caseros, abierta a todo el mundo que se quiera animar. Lo más importante, además de tener ganas, es formarse e ir aprendiendo de los errores, con la ayuda de alguien que tenga más experiencia. La elaboración completa puede costar, con todo el material necesario, unos 500 euros. También te puedes juntar con alguien que tenga ya los materiales... Al final, lo verdaderamente importante es pasárselo bien y disfrutar del proceso.

El V Festival Birragoza se celebrará los próximos 26 y 27 de agosto en el Centro de Historias de Zaragoza.

Óscar Senar Canalís (Belver de Cinca, 1984) es licenciado en Historia y máster en Periodismo por la Universidad de Zaragoza. Periodista freelance, está especializado en cómic (es editor de la web viñetario.com) y también escribe para varios medios sobre gastronomía.

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Gastronomía

De tapas por La Almozara

(Oscar Senar)
30/06/2016 - 18:50 h.
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El clásico Cervino sigue siendo una referencia pero ya no está solo: los establecimientos abiertos en los últimos tiempos han aportado mucha vida gastronómica al barrio

Para sus vecinos no es un secreto: en La Almozara se comen muy buenas tapas. Puede que los neones y carteles de la famosa franquicia de comida rápida abierta recientemente en el barrio sean más llamativos, pero tienen un duro competidor en las cartas de los pequeños establecimientos que salpican sus calles. El buque insignia sigue siendo el Cervino y sus aclamadas croquetas, pero en los últimos años se han sumado otras propuestas tan curiosas como La Fábrica, que exporta el modelo de barra de sushi japonesa a la cocina popular española, o El Cañero, donde prima la vanguardia. Vale la pena realizar una incursión...

Cervino

  • Cervino. Un clásico del tapeo zaragozano

Clásico entre los clásicos, tanto como para que haya "peregrinaciones" hasta él a pesar de salirse del mapa habitual del tapeo de Zaragoza. Con casi 40 años de historia, El Cervino ocupa un pequeño local en la calle Ainzón. Presenta una barra de escaso recorrido tras la que se deja ver habitualmente el fundador del negocio, y apenas un puñado de mesas altas y taburetes. No hace falta más. Sobre el mostrador se acumulan fritos, raciones y montaditos varios: desde los tradicionales torreznos a elaboraciones con buey, atún o sardina. Hace unos años decidieron apostar fuerte por las croquetas, y la jugada salió a pedir de boca, convirtiéndose en un éxito súbito (tanto como para exportarlo al mercado gastronómico de Puerta Cinegia). Entre las propuestas croquetiles encontramos las de salmón, oreja picante, calamares en su tinta o boletus y foie.

La Fábrica

  • La Fábrica
  • La Fábrica

En apenas cuatro años, La Fábrica se ha asentado como un fijo en las tapas de La Almozara. Sin duda alguna, a ello a contribuido la curiosa presentación que hace de sus especialidades. Y es que, cuando uno cruza su puerta de madera de estilo clásico, se sorprende al toparse con una barra más propia de un restaurante de sushi de Tokio que de un local de la calle La Almunia de Doña Godina. Sobre una cinta mecánica van desfilando pequeñas (y no tan pequeñas) pero contundentes especialidades como musaka, minihamburguesa, oreja picante, ración de solomillo... La comodidad impera: el cliente tan solo tiene que apoyarse en la barra, pedir un vermú o caña y dejarse tentar por alguno de los platillos que circulan; los precios, muy ajustados, van en función del color del plato. Aunque la fama se la llevan las tapas, en La Fábrica también se dan arte con los bocadillos y las raciones.

Saudade

  • Café Saudade

Sabores de aquí y allá se entremezclan en la oferta del Saudade, en la misma Avenida de la Almozara. Su ración estrella son las patatas bravas, un plato sencillo pero que aquí cobra importancia gracias a la elaboración casera del alioli y la salsa picante que las recubre. Sin embargo, su sello característico son las tapas con toques de cocina internacional. Ejemplo de estas son las mamaligas rumanas, elaboradas a base de harina de maíz, queso blanco y torrezno, o la musaka griega, aquí coronada con huevo de codorniz. También hay combinaciones siempre ganadoras, como la confitura de tomate y queso de cabra o la sobrasada con camembert. Entre semana suelen tener disponibles media docena de tapas, pero el fin de semana amplían la oferta y el público responde llenando este amplio local.

El Cañero

  • El Cañero Gastrotasca
  • El Cañero Gastrotasca

Esta moderna gastrotasca abrió en en octubre de 2015 en la calle Reina Felicia y solo unos meses le han bastado para hacerse un nombre en La Almozara. Sin duda, su propuesta es llamativa. En El Cañero han apostado por la gastronomía de vanguardia y por el concepto "carta de tapas", en las que estas se elaboran al momento a demanda del cliente. Entre esas especialidades se cuentan, por ejemplo, el huevo a baja temperatura con crema de foie y cebolla, el corte de foie con queso de cabra y mango, el buñuelo de bogavante servido con ajo blanco de leche de coco o el tronco de morcilla en pasta bric. Para aquellos a los que les encanta dejarse sorprender, lo mejor es optar por su propuesta de degustación, que incluye ocho especialidades (una de ellas, un postre) al precio fijo de 19,90 euros.

Tapería Casa Gómez

  • Tapería Casa Gómez
  • Tapería Casa Gómez

Los fines de semana se pone de bote en bote. Normal. En la Tapería Casa Gómez los domingos tienen una oferta de entre 50 y 60 tapas diferentes, ahí es nada, a las que se suma una selecta variedad de tapas que elaboran al momento. Óscar Gómez, quién da nombre al negocio, destaca de entre esta amplia gama un par de especialidades: el bric relleno de boletus, langostino y gamba, con salsa de queso y salsa americana; y la tortilla de morcilla de boletus y gamba, acompañada de mayonesa de mango, mermelada de cebolla, pimiento crujiente y pan de cristal. Los vermuteros clásicos tampoco quedarán decepcionados con las ricas salmueras. Para animar a la concurrencia a dar más de un bocado, tienen una promoción de 4 tapas por 5 euros y otra de 10 tapas por 10 euros. ¿Lo nuestro es ir a mesa puesta? Hay menú del día y de festivos, y un menú especial para cuatro personas con chuletón.

La Antigua Carbonera

  • La Antigua Carbonera

Muy bien situado en una esquina de la Avenida Pablo Gargallo, lo que le permite contar con una atractiva terraza, La Antigua Carbonera se presta lo mismo a una tapa con vermú que a un café o una cerveza mientras se ve el fútbol, para lo cual tienen instalada una pantalla de amplias dimensiones. Tienen además menú del día y una amplia carta de bocadillos al horno de leña, ensaladas y tostadas. En su mostrador de tapas, la estrella son las croquetas de ternasco, jamón o bacalao; también se dan arte con la socorrida tortilla de patatas o un típico jamón con chorreras. Suelen ser habituales del concurso de tapas de la ciudad, al que presentan sus creaciones más osadas.

Óscar Senar Canalís (Belver de Cinca, 1984) es licenciado en Historia y máster en Periodismo por la Universidad de Zaragoza. Periodista freelance, está especializado en cómic (es editor de la web viñetario.com) y también escribe para varios medios sobre gastronomía.

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Gastronomía

De bares por la calle Bruno Solano

(Oscar Senar)
11/05/2016 - 12:18 h.
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Del Huerva hasta el paseo Fernando el Católico recorremos una de las calles más gastronómicas de Zaragoza

La calle Bruno Solano de Zaragoza, que va de orillas del Huerva hasta el paseo Fernando el Católico, se recorre a pie en apenas unos minutos. Eso siempre que no se hagan escalas en sus bares, porque entonces el trayecto puede durar horas... La densidad de establecimientos en esta zona es más que notable, y su variedad no es menor: desde pubs especialistas en cervezas rusas hasta tascas marineras de aires modernos, pasando por restaurantes de toda la vida y barras repletas de tapas.

¿Nos damos una vuelta por allí? Empezamos a orillas del río Huerva...

El Bandido

  • Carrillera de ternera del valle de Esla al tinto de Cariñena con manzana y puré violeta de patata. El Bandido
  • Croquetas y tapas en la barra de El Bandido

En la esquina de la calle Manuel Lasala con Bruno Solano ya se agolpan los bares. Uno de los más populares es El Bandido, histórico local que reabrió en 2012 con una nueva orientación. En su segundo "round", este establecimiento ha apostado por la gastronomía, especializándose en carnes a la brasa y pescados a la carta... Pero si somos más de "vermutear", su barra es un paraíso: croqueta de gallina trufada, salmón marinado, ravioli de rabo de toro, canelón de boletus... Las raciones tampoco se quedan atrás, y entre ellas se cuentan pulpo gallego a la brasa, tempura de verduras y langostinos o chipirón con pisto.

La cabaña del pastor

  • La cabaña del pastor
  • La cabaña del pastor

También en la calle Manuel Lasala, La cabaña del pastor es un reciente incorporado a la zona. Su especialidad es la comida casera, y su punto fuerte son los tres tipos de menús del día que ofrece: de 15 euros (con entre siete y ocho primeros y segundos a elegir), 8 euros (ensalada más tostada, a elegir) y 6 euros (de lunes a viernes, un primero y un segundo sin posibilidad de elegir). A esto hay que añadir su otra gran baza, un comedor subterráneo con sitio para hasta 40 comensales. Para picar, su producto estrella son las croquetas (de chipirón, boletus, cabrales, morcilla...), que se pueden regar con cerveza alemana de barril.

Ku Catania

En la calle Catania, el Ku Catania destaca por su oferta de cervezas de la marca rusa Baltika. Hasta nueve tipos diferentes, desde la más suave hasta la que es casi un licor, al contar con 14 grados alcohólicos. Para ir sobre seguro, con la Baltika de trigo nos aseguramos sabor y cuerpo equilibrados. Precios muy competitivos, un ambiente agradable y una mesa de billar han convertido a este local en un sitio de moda.

La Bodega del General

La Bodega del General acumula 40 años de méritos, así que si se lo propusiera ya podría ser ascendida a "Capitán General". Resulta toda una proeza encontrar sitio en este pequeño bar, cuyo puntal son las patatas asadas aliñadas con ajo y perejil, en raciones que se sirven en una unidad de medida particular de difícil comprensión para neófitos. Mejor dejarse aconsejar. También son un triunfo su bocadillo de panceta y su ensalada de bonito.

Taberna El Fhosko

  • Taberna El Fhosko
  • Taberna El Fhosko

Antes de meternos en la calle Bruno Solano, un pequeño desvío por la calle Mariano Supervía nos descubre la Taberna El Fhosko. Una amplia barra da la bienvenida a este establecimiento todoterreno: desayunos, comidas, cenas y picoteo. Su especialidad son las carnes a la brasa y a la piedra y tiene varios menús a elegir, con precios entre los 20 y 35 euros. Su apuesta más reciente es fomentar el tapeo, con una oferta de copa y montadito por 2 euros, de lunes a viernes a partir de las 19:30h.

La Jamonería

  • La Jamonería
  • Huevo de oca con jamón ibérico de bellota, foie y cenizas de patata. La Jamonería

¡Bruno Solano, por fin, allá vamos! En 2001 abrió sus puertas La Jamonería, restaurante regentado por Félix Martínez, experto cortador de jamón. Como no puede ser de otra manera, los visitantes siempre encontrarán dispuestos jamones para el corte, pero hay mucho más. Cuenta con una nutrida carta con chacinas, quesos (añejo, Idiazábal, torta del Casar...), ensaladas (de ventresca, bonito, muslos de codorniz...), platos fríos (carpaccio, foie...), carnes, pescados, etc. Hay dos tipos de menús, degustación (40 euros) y, novedad de 2016, diario (desde 20 euros). Los gourmets avezados tienen celebración por todo lo alto con los menús especiales para fechas señaladas. Los postres también se cuidan al máximo: tocinillos de cielo, helados artesanos, coulant...

La Lonja 1997

  • La Lonja 1997
  • La Lonja 1997

Con una extensa carta, tanto de bocadillos y tostadas como de platos, en La Lonja hay de todo y para todos los gustos. Su especialidad son los arroces; por su menú del día (11 euros a diario; sábados, 12 euros; domingos, 14 euros) van desfilando especialidades como el arroz con costra, arroz a banda, al horno de Alicante, risottos... Su barra es toda una invitación al tapeo, con tacos, empanadillas, croquetas, vinagrillos y fritos varios, y sus bocadillos tienen como máximo exponente "La Lonja": picadillo soriano, crujiente de torrezno y huevo de cordoniz.

La taperia de Pepi

  • La taperia de Pepi
  • La taperia de Pepi

En el tramo de Bruno Solano más próximo al Paseo Fernando el Católico ha habido en los últimos meses una importante renovación de locales, de manera que ahora conviven "los de siempre" con otros recién abiertos. Es el caso de La Tapería de Pepi, que todavía no ha cumplido un año desde que echó a andar. Aquí la especialidad es la gastronomía de Cádiz, con "greatest hits" como el cazón en adobo, la tortilla de camarón o el atún rojo encebollado. El viaje a Cádiz se completa con los tragos: mazanilla, fino, rebujito... Para los que se quieran mantener fieles al terruño también hay tapas de sabor aragonés.

La Taskería

  • La Taskería
  • La Taskería

La Taskería reinventa el concepto de tasca de toda la vida para acercarlo a la modernidad. Su buque insignia son las estrazas, auténticas fiestas gastronómicas. El papel de estraza se demuestra excelente superficie para sostener escalibada, chicharrón gaditano, pollo confitado, atún marinado, presa ibérica con virutas de jamón... Otra de sus especialidades son las "Things and chips" ("cosicas con patatas"), que combinan el tubérculo frito con berenjenas a la miel, calamares a la andaluza, pescaíto... En su barra despuntan las tapas en lata, que contienen destellos de ingenio gastronómico como ceviche de salmón o ensaladilla rusa con ventresca de atún.

El Peirón de la Manduca

  • El Peirón de la Manduca

Clásico entre los clásicos, lleva ya 20 años abierto fiel a su esencia. El Peirón de la Manduca es un referente en cuanto a tapeo por la zona. Son todo un referente sus "peirones" (solomillo de ibérico con guarnición variable de setas, queso, foie, pimientos...) o el "manduco" (en este caso, el protagonista es el bacalao). Tapas contundentes de cuchillo y tenedor, que se pueden acompañar de potentes raciones de jamón ibérico, virutas de foie, espárragos trigueros, cazuelicas... También destacan sus ensaladas y huevos rotos. Todo ello bien regado gracias a su amplia bodega de vinos.

El Organillo

  • El Organillo

No hay que buscarle tres pies al gato. En El Organillo sirven tres cosas: quesos, embutidos y arenques. No es mucha la variedad, pero lo bueno de entrar en un bar tan especializado es que uno va a tiro fijo. Es imposible no cruzar la puerta y acabar pidiendo un vino con una ración o tapa de... Queso, embutido o arenque. ¡Bendita sencillez!

Mar azul taberna

  • Mar azul taberna

Si no fuera porque el Bruno Solano que da nombre a la calle fue un catedrático de Química especializado en su aplicación a la vinicultura (ahí queda el apunte cultural), podría pensarse que tuvo algo de marinero, vista la querencia por el pescado que tienen los bares y restaurantes de la zona. La taberna Mar Azul es otra prueba de ello. Aquí se sirven,entre otras especialidades, pescaíto frito, chipirones y sardinas escabechadas. Aunque tienen los fogones funcionando a diario, trabajan sobre todo la cocina de mercado por encargo.

Casa el Pescatero

¿No decíamos que Bruno Solano pudo bien ser grumete? Lo mismo podría decirse del médico Andrés Piquer, que da nombre a la calle con la que hace esquina Casa El Pescatero. Establecimiento de aires andaluces es casi una lonja marinera: nécoras, berberechos, sardinas, calamares, gambas, calamares, percebes... Para acertar, lo mejor es pedir el salpicón, uno de sus productos estrella.

Óscar Senar Canalís (Belver de Cinca, 1984) es licenciado en Historia y máster en Periodismo por la Universidad de Zaragoza. Periodista freelance, está especializado en cómic (es editor de la web viñetario.com) y también escribe para varios medios sobre gastronomía.

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Gastronomía

De vermú y tapeo por Torrero

(Oscar Senar)
24/02/2016 - 11:43 h.
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El zaragozano barrio de Torrero tiene una marcada personalidad propia, algo que se hace patente también en su bares "de toda la vida"

Torrero es un barrio compacto y con solera. Cuando uno entra en uno de sus bares "de toda la vida" tiene la sensación de que todo el mundo se conoce y de que, a la vez, ningún recién llegado es allí extraño. En este barrio zaragozano hay infinidad de establecimientos, desde el restaurante A mesa puesta a la terraza El Corazón Verde, pasando por La Senda, el conocido como "el Bulli de Torrero", pero en este artículo proponemos una pequeña selección para disfrutar de un buen vermú de fin de semana, con una bola extra para aquellos a los que se les alarga la copa y se quedan sin ganas de cocinar.

Bar El Fútbol

  • Bar El Fútbol

Acierto seguro en la quiniela, El Fútbol da la bienvenida a Torrero nada más cruzar el puente de la Avda. América que cruza el canal. Con más de seis décadas abierto al público (debe su nombre a estar ubicado junto al ya desaparecido estadio de Torrero), este local se ha hecho famoso por sus dos productos estrella: los vinos y las croquetas. Así, El Fútbol se precia de contar con una extensísima carta de caldos aragoneses que, si el cliente se deja aconsejar, son unidos en santo maridaje con las más de 70 variedades de croquetas caseras que tienen en cartera. Cualquier día es bueno para disfrutar de esta combinación, pero los amantes del vino deben saber que este bar organiza regularmente catas.

Tasca Kiliki

  • Tasca Kiliki

En la calle Lasierra Purroy, la Tasca Kiliki ocupa una de esas casitas de parcela tan típicas de Torrero. En su interior, ambiente familiar, barra generosa y mesitas con mantelito rojo bien guarecido de cubierta de plástico. Esta última, muy necesaria para evitar que las salpicaduras de las tremendas raciones que se sirven dejen para el arrastre la mesa. Así, de la cocina de la Tasca Kiliki salen espléndidos platos de chorizo, longaniza, torreznos... Hay también migas, y no faltan las socorridas croquetas y empanadillas, e incluso las clásicas almendras saladas y aceitunas. Con este repertorio, se puede ir de "tranqui", con una ración de crujientes torreznos y un vermú, o darlo todo con un almuerzo de aúpa.

Gran Venecia

  • Gran Venecia

También en la calle Lasierra Purroy, el Gran Venecia dispone de una amplia barra, además de un buen espacio para mesas. De pie o sentados, los parroquianos pueden disfrutar de una amplia variedad de raciones: vieiras, mejillones, calamares, torreznos (que ponen para llevar)... Incluso el postre, si en lugar de picar se opta por comer en familia, se sirve en un plato común como si de una ración más se tratara. Mención especial merecen los fritos y las salmueras, estás últimas excelentes.

Mesón Los Cuñaos

  • Mesón Los Cuñaos

Que nadie se asuste por su nombre 100% cañí ni aquellos que le tengan poco amor al deporte rey por la decoración, que evidencia auténtica pasión por el C. D. Giner. Los Cuñaos es toda una joya. Este establecimiento familiar, lleva más de 30 años abierto al público en el barrio de Torrero con una barra bien surtida: salmueras, embutidos, tortillas, adobos, fritos... Entre estos últimos, resultan especialmente tentadoras la chistorra rebozada con jamón de york y queso y la contundente bola de carne, capaz de saciar al más pintado. Preparadas en el día por la cocinera de Los Cuñaos, solo por estas dos especialidades vale la pena cruzar la puerta.

La Taberna del Pescatero

  • La Taberna del Pescatero

Seguimos por la calle Dr. Ibáñez y el olor a mar nos alerta: aquí hay un bar donde manda el pescado. No podía ser de otro modo llamándose La Taberna del Pescatero. Su atiborrada barra encandila al momento a cualquier amante de los productos marinos: sepia, calamares, mejillones, almejas, berberechos... Todo hecho al momento. Una buena ración puede ser el acompañamiento perfecto para un vino blanco o una cerveza. Además, en esta taberna se sirven mariscadas y un menú casero en el que predomina el pescado, pero que también ofrece solaz a los carnívoros con la otra especialidad de la casa, el chuletón. Si preferimos algo sencillo y rápido, podemos optar por su bocata de calamares bravos.

Bocateria A Fartalla

  • Bocateria A Fartalla

Albóndiga de ciervo, ancas de rana, berenjena con miel, huevos escoceses... Las tapas y raciones de A Fartalla, en la calle Fray Julián Garcés, van más allá de lo convencional. Este bar-restaurante, con tres décadas de historia, ofrece bocadillos, tostadas, sandwiches, ensaladas... Sin embargo, cuando uno entra por primera vez, se queda prendado de una tentadora barra en la que predominan las especialidades fritas. Acompañar un vermú con su delicada alcachofa con salmón, o con su sorprendente combinación de palito de cangrejo, jamón de york , queso y paté de oliva, es todo un acierto. Hay muchas más, como la tapa de bacon, queso, calabacín y langostino; la vegetariana de calabacín, queso, tomate y paté de oliva; o, auténtica perdición para los amantes del curado, la crema de quesos rebozada.

Pizzería Bruno

  • Pizzería Bruno

¿Entre vermús y cañas se nos ha hecho tarde para cocinar? ¡En Pizzeria Bruno está nuestra tabla de salvación! Este establecimiento de la calle Juan Cabrero es uno de los secretos mejor guardados de Torrero. Probablemente, aquí se sirven las mejores pizzas de Zaragoza, a cargo de un auténtico maestro cocinero italiano. Su carta de pizzas es muy amplia, pero destacan especialidades como la 'napoli' (tomate, mozzarella, anchoas, alcaparras y olivas) o la 'miomario' (tomate, mozzarella, jamón, champiñón, cebolla, atún y olivas). Incluso hay variedades más arriesgadas (y aún así, acertadas) con sabores intensos como longaniza, chorizo, roquefort... No faltan tampoco las pastas, carpaccios y lasañas. Dispone de un amplio comedor, ideal para grupos numerosos, pero también preparan al momento las pizzas para llevar a casa y solucionar así una comida o cena.

¿Conoces alguno de estos locales? ¿Te falta alguno? Participa con tu opinión en nuestra guía de restaurantes y llévate de regalo un lote de Grande Vinos y Viñedos.

Óscar Senar Canalís (Belver de Cinca, 1984) es licenciado en Historia y máster en Periodismo por la Universidad de Zaragoza. Periodista freelance, está especializado en cómic (es editor de la web viñetario.com) y también escribe para varios medios sobre gastronomía.

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Gastronomía

Arroces y paellas en Zaragoza: un humilde cereal siempre bien acompañado

(Oscar Senar)
04/11/2015 - 18:44 h.
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El arroz nunca baila solo y en Zaragoza no faltan ejemplos de restaurantes que lo tienen como pilar básico de sus cartas

Que un cereal tan humilde dé tantas alegrías gastronómicas... El arroz es el segundo cereal más cultivado en el mundo, tras el maíz, y está considerado el alimento básico más importante para los seres humanos. Aragón también es tierra de arroces, que crecen en los campos del Cinca, los Monegros y las Cinco Villas y se comercializan principalmente bajo la marca Brazal. La capacidad de esta semilla para impregnarse de sabor hace que su uso vaya más allá de lo nutricional y sea el ingrediente fundamental en infinidad de platos. Con chipirones, de bogavante, negro, con almejas, con caza, con verduras... El arroz nunca baila solo, y en Zaragoza no faltan ejemplos de restaurantes que tienen en el arroz el pilar básico de sus cartas.

Restaurante Antonio

  • Restaurante Antonio

En la céntrica plaza San Pedro Nolasco, el Restaurante Antonio es ya un clásico en esto de los arroces. Todos los meses de noviembre arrancan sus jornadas del arroz, cuyo éxito ha llevado a que se alarguen durante toda la temporada. El menú de arroces consiste en tres entrantes fijos, un aperitivo y cuatro especialidades a elegir: risotto de boletus con crujiente de queso Patamulo; arroz negro con bacalao, almejas y chipirones; arroz costrado con pato; y paella marinera. Además, en la carta, ofrecen arroz con bogavante, elaborado con materia prima viva procedente de Galicia. En Restaurante Antonio aseguran que su secreto está en trabajar un buen producto y elaborarlo todo al momento de servir.

Arrocería Mesón de Tomás

En el Mesón de Tomás tienen tanta variedad de arroces que les cuesta destacar uno, porque, como dicen "hay para todos los gustos". Y es que en este establecimiento de Camino de las Torres, con casi 40 años de historia, ofrecen arroz a abanda, perelada (con los mariscos pelados), de bogavante, con chipirones... Tienen, además de la carta, tres menús de arroces del día, que van precedidos de aperitivo y pincho, y acompañados de vino, agua y postre. Así, hay uno con seis especialidades a elegir (paella mixta, de conejo, de marisco, con costra, de chipirones y abanda) por 25 euros por persona; otro con paella peralada por 30 euros, y un tercero de arroz con bogavante por 35 euros.

El Rincón de Luis

  • El Rincón de Luis

Cocina tradicional y con sabor aragonés, en un amplio local (ideal para comidas en familia) a un paso de la plaza del Pilar, en la Calle Santiago. Eso es lo que ofrece El Rincón de Luis, cuya cocina destaca por los arroces. Algunas de sus especialidades en esta materia son: negro, abanda, meloso de boletus y pato, caldoso con bogavante, con rabo de toro y aragonés de la abuela. También se pueden encargar paellas de pescado, conejo, marisco, verduras y pollo. Hay también una gran variedad de ensaladas y raciones, y menú del día.

Casa Hermógenes

  • Casa Hermógenes

Situada en la calle Libertad, en el casco histórico, Casa Hermógenes se ha consolidad en poco más de diez años como un restaurante de referencia. Los arroces son su apuesta tanto para los menús de fin de semana como para su carta. En esta última se encuentran en la actualidad cinco variedades: paella y arroz caldoso, ambas de bogavante y mariscos: arroz negro de almejas y bacalao, arroz de verduras y arroz caldoso de cigalas y almejas. Un dato a destacar: casi la totalidad de los platos servidos en este restaurante son aptos para celíacos. Dividido en dos plantas y con capacidad para hasta 40 comensales, conviene reservar para que puedan dejarlo todo dispuesto para una velada perfecta.

La Mar Salada

En la céntrica calle Cinco de Marzo, pero también con locales el Actur y en Utebo, La Mar Salada se ha especializado en ofrecer cada día de la semana un sabor distinto en oferta. Eso sí, siempre cimentado en arroz procedente de las Cinco Villas. Así, los martes, arroz negro; los miércoles, arroz con cigalas o con almejas y sepia; los jueves, paella de marisco; los viernes, arroz con carabineros; y los sábados, arroz con cigala. Como oferta permanente cuenta con el arroz con bogavante o el arroz cremoso con gamba de Palamós. En total, su carta cuenta con once variedades, que el comensal puede pedir al gusto: seco, meloso o caldoso. El local suele estar concurrido, por lo que si preferimos la tranquilidad del hogar, podemos encargar nuestra paella con antelación para llevárnosla a casa.

Restaurante Wenceslao

El Restaurante Wenceslao acaba de ampliar sus instalaciones en la calle Mariano Supervia, así que es un buen momento para visitarlo y descubrir (o redescubrir) sus arroces. En su carta tienen fijos cinco tipos de arroces: cremoso de bacalao y carabineros, caldoso de bogavante, negro con chipirones, de verduras y paella de pescados y mariscos. También en su menú ejecutivo asoman un par de platos elaborados con este cereal. Ricardo, el cocinero y gerente, también apuesta por sorprender con nuevas elaboraciones en su menú degustación, en el que van asomando cada semana especialidades como arroz con nécora, con caza, con legumbres... Los fines de semana suele estar de bote en bote, así que también conviene reservar.

Además... No son pocos los restaurantes que celebran a lo largo del año jornadas gastronómicas dedicadas al arroz. Algunos de ellos son el Bodegón Azoque, El Candelas, la Taberna María Morena, El Foro o el Restaurante Torreluna.

Óscar Senar Canalís (Belver de Cinca, 1984) es licenciado en Historia y máster en Periodismo por la Universidad de Zaragoza. Periodista freelance, está especializado en cómic (es editor de la web viñetario.com) y también escribe para varios medios sobre gastronomía.

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Gastronomía

Cinco menús de mercado y ejecutivos en Madre Vedruna

(Oscar Senar)
19/05/2015 - 17:01 h.
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La solución perfecta para una comida de trabajo en el centro de Zaragoza

Una reunión de trabajo por el centro de Zaragoza. No tenemos ganas de prepararnos una fiambrera para comer en la oficina. O, simplemente, nos apetece comer fuera de casa entre semana sin dejar nuestro bolsillo temblando. Sea cual sea el motivo, en el entorno de la calle Madre Vedruna de Zaragoza es posible encontrar a pocos pasos cinco restaurantes con menús de mercado y ejecutivos que ofrecen cartas ajustadas y de calidad, con distintos ambientes y estilos. Desde el recién abierto Nuevo Olé al veterano Asador Guetaria, pasando por ese clásico instantáneo que es La Bocca. Entre semana, no suele haber problema para encontrar sitio en estos locales, pero como siempre, conviene reservar si queremos tener mesa asegurada.

Nuevo Olé

  • Nuevo Olé

Cambio de aires y nombre un local clásico de esquina de las calles San Ignacio de Loyola y Francisco de Vitoria, a un paso de la calle Madre Vedruna. El Nuevo Olé conserva, eso sí, su amplia cristalera y su estratégica terraza, un lugar perfecto para ver y ser visto. En lo gastronómico, este establecimiento ofrece menú diario al ajustado precio de 11,50 euros, con una oferta centrada en la cocina mediterránea. Así, entre sus platos, se pueden encontrar pollo de corral a la mostaza, alcachofas con emulsión de albahaca, bacalao confitado o huevos rotos. El interior ofrece un entorno acogedor y moderno, y en el subsuelo cuenta con un salón privado para menús concertados. Y después de comer, nada como tomarse un café en una esquina la mar de concurrida.

La Bocca

  • La Bocca
  • La Bocca

Un comedor elegante y acogedor invita a sentarse y disfrutar de su bien trazada cocina. Se trata de La Bocca, en Madre Vedruna, 6, que ofrece una experiencia mediterránea en su menú y en su cuidada decoración en tonos cálidos. Es un restaurante perfecto para mantener una tranquila conversación, sea o no de trabajo. Su oferta de menú del día (12,95 euros) pasa por platos de mercado con toques de cocina fusión. Abre siempre un aperitivo, al que siguen cremas, arroces, ensaladas o pastas, y continúan carnes o pescados entre los que se suele colar algún toque oriental. Tiene también un menú ejecutivo por 19,95 euros. Pensando en aquellos que quieren cuidar su línea, La Bocca clasifica sus platos bajos en calorías, y también marca aquellos que son aptos para celíacos. Tras adquirir el local contiguo, a partir de mayo este restaurante se va a ampliar, manteniendo su concepto gastronómico y su estilo decorativo.

Asian Caffé

  • Asian Caffé

Toques orientales en la decoración y comida española en el menú. Esa es la propuesta del Asian (Madre Vedruna, 9), cuyo menú diario, con cinco primeros y otros tantos segundos a elegir, cuesta 12,10 euros. Su oferta se modifica conforme la temporada, pero sirvan de muestra algunos de sus platos: arroz negro, ensañada de jamón serrano y salmorejo, ñoquis con crema de espinaca, escalope relleno de paté, bacalao con pisto... A su gastronomía hay que sumar como punto fuerte un espacioso y agradable salón interior.

Coscolo

  • Coscolo

Este bar de raciones y tapas (muy ricas y variadas, por cierto) cuenta a mediodía con un menú casero, con tres primeros y dos segundos a elegir, bebida y postre, por 11 euros. Lo suyo son los clásicos, con variaciones de pasta, legumbres, verduras y ensaladas como primer plato, mientras que de segundo el comensal puede hallar como opciones estofado de ternera, merluza a la romana, pechugas empanadas... Como comer en casa, pero ahorrándote cocinar y fregar los trastos. Abierto hace apenas año y medio, el ambiente del Coscolo es familiar; tiene espacio para hasta 25 comensales.

Asador Guetaria

  • Asador Guetaria

El Asador Guetaria (Madre Vedruna, 10) lleva más de 30 años en dicha calle, así que es una opción muy asentada entre los trabajadores de la zona para comer a diario. Ofrecen un menú diario de 12.90 euros, con cuatro primeros, cuatro segundos, postre y bebida. Verduras, guisos, ensaladas y, claro está, asados. Tienen también gran número de tapas y raciones, además de un menú diario de 20 euros y carta. Especializados en comida tradicional, lo suyo son los productos frescos, y no tienen problema en dar alternativas para aquellos comensales que buscan cuidar la línea.

Óscar Senar Canalís (Belver de Cinca, 1984) es licenciado en Historia y máster en Periodismo por la Universidad de Zaragoza. Periodista freelance, está especializado en cómic (es editor de la web viñetario.com) y también escribe para varios medios sobre gastronomía.

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Gastronomía

Tapas, tablas y raciones por la Madalena

(Oscar Senar)
08/04/2015 - 12:41 h.
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Del vermú vespertino al copeo nocturno pasando por la cena, sin interrupciones

El barrio de La Madalena de Zaragoza es circuito cerrado. Sin salir del entorno entre San Vicente de Paúl y el Coso Bajo es posible tomar cañas, tapear, cenar y seguir de copas hasta que el cuerpo aguante (o los bares bajen la persiana, lo que primero ocurra). Si en un anterior artículo hablábamos de los establecimientos de bocadillos, ahora le llega el turno a otros locales en los que queda patente la variedad de esta zona, tanto en lo gastronómico como en los ambientes de los que disfrutar.

Por cierto, los locales a continuación citados (salvo El Tablón) están adheridos al Juepincho, una iniciativa que permite disfrutar durante todos los jueves del año (salvo vísperas y festivos) de copa y tapa por solo dos euros. En poco tiempo, esta cita se ha convertido en todo un referente, animando la noche de los jueves maños y se presenta como la mejor oportunidad para descubrir estos locales.

El Tablón

  • Las tablas de embutidos son la especialidad de El Tablón.

Todo un clásico en la esquina de la calle San Jorge con San Vicente de Paúl. Aunque, tal como indica su nombre, su especialidad han sido siempre las tablas de curados e ibéricos, en los últimos años su oferta se ha diversificado, con menú del día, raciones y tapas variadas. Su terraza está siempre muy concurrida, y se puede disfrutar de ella con ofertas en botellines de cerveza y raciones. El Tablón es una buena opción para cenar con grupos grandes, ya que cuenta con un amplio espacio escaleras abajo y hay menús cerrados para hasta 24 personas.

Barrio Sur

Opción económica y eminentemente vegetariana (aunque también hay algo de carne en su carta) en la calle San Jorge. Más allá de lo gastronómico, el Barrio Sur tiene el encanto del barrio: pegatinas, carteles y dibujos en sus paredes (incluso en sus servilleteros) y una zona de exposiciones temporales en la que es posible descubrir algún talentoso y todavía desconocido artista. Su especialidad son las raciones, que tienen ya preparadas y sirven al instante tras darles un golpe de calor. Entre sus platos: patatitas asadas con tres salsas, berenjenas a la parmesana, cuscús vegetal, chili suave con carne, quiches...

Casa Terrero

La cocina riojana manda en este bar restaurante de la calle Estudios. Tiene un comedor en la parte de abajo para quienes quieran disfrutar de la comida (con ajustado menú del día) o la cena de forma más reposada. Sin moverse de la planta calle ya se puede tomar uno un vermú o una caña acompañada de alguna tapa. Hay raciones variadas de curados e ibéricos, cazuelitas (su especialidad), huevos rotos, tostadas y montaditos... También dan almuerzos a base de café, caña o vino y mini-bocadillo.

Bar Estudios

  • En Los Estudios, manda el queso

En Los Estudios, en la calle del mismo nombre, manda el queso. Ofrecen nada menos que cuarenta variedades de queso, de todos los lugares y sabores. Sus contundentes tablas incluyen quesos de cabra, vaca y oveja, y tampoco podían faltar los ibéricos, los patés y los ahumados. Para rebajar un poco, nada como un centro de ensalada aragonesa, y de beber, un buen vino. Una combinación ganadora tanto para tomar una tapa rápida como para cenar con los amigos.

El Portón

  • El mural de los Malavida alegra las cenas en El Portón

En El Portón, justo frente a Los Estudios, comparten con estos su pasión por el queso. Tienen variedades españolas, italianas, holandesas, británicas... Por tener, sirven hasta quesos de colores, como el gouda verde con wasabi o el gouda al pesto rojo. En sus tablas hay sitio también para los patés, los embutidos y los ahumados. Con un amplio espacio en el interior (decorado con un enorme mural realizado por el Colectivo Malavida), es un buen lugar para concurridas cenas, aunque conviene reservar con antelación si se quiere encontrar sitio.

Gallizo

  • Gallizo es otro de los locales emblemáticos de la zona

Tras un tiempo cerrado, el emblemático Gallizo ha vuelto a la vida con inusitado brío. Entre semana, sacan a la calle San Lorenzo su cartel con el menú del día; precio muy económico, gusto por los platos de cuchara y productos de mercado son sus características. Pero si algo caracteriza al Gallizo son sus vermús toreros, que se pueden acompañar de tapas y vinagrillos. Hay también raciones, como el jamón con chorreras o las exitosas verduras en tempura. Si llega la noche, toca disfrutar de sus contundentes bocadillos. Tan importante como la comida es el ambiente, tanto bajo techo como en su patio privado para disfrutar a la fresca.

Dixie Bar

El Dixie Bar, en la calle Cortesías, pone música a los vermús del fin de semana. Así, sea en directo o con pinchadiscos, en este local marcan las diferencias dándole marcha al bello acto del vermuteo. Pero no todo va a ser música ni fines de semana... Sobre el mostrador, o preparado al momento, encontraremos cazón en adobo (típico de Cádiz, pero raro de ver en estos lares), longaniza a la llama, tarta de patata inglesa o berenjena en salmorejo (auténtica ración estrella de la casa). Así que uno puede ir a tomar una copa, pero si la cosa se lía, acabar cenando de raciones.

Vinagre y Rock

  • Vinagrillos, vermú y buena música

Un bar de ambiente genuino, que parece llevar toda la vida en la Madalena y eso que no hace tanto tiempo que abrió sus puertas. El Vinagre y Rock, puerta con puerta con el Dixie Bar en la calle Cortesías, es también sitio de vermús toreros y de encuentros canallas. Buen vermú, vino y cerveza, y nada mejor para acompañarlos que encurtidos y salmueras de calidad, raciones de jamón y queso o montaditos de bacalao y salmón. El ambiente es siempre festivo, y no es raro ver por ahí a músicos y otros artistas de tapeo y copas.

Óscar Senar Canalís (Belver de Cinca, 1984) es licenciado en Historia y máster en Periodismo por la Universidad de Zaragoza. Periodista freelance, está especializado en cómic (es editor de la web viñetario.com) y también escribe para varios medios sobre gastronomía.

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Gastronomía

Cafés, bocadillos y copas junto a la Ciudad Universitaria

(Oscar Senar)
11/02/2015 - 13:29 h.
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Los bares de Pedro Cerbuna son "circuito cerrado" para los universitarios de Zaragoza

El religioso Pedro Cerbuna está indisolublemente unido a la Universidad de Zaragoza. Primero, por ser su fundador, allá por 1583. Segundo, y quizás más presente para los estudiantes que traspasan hoy día la puerta de esta institución, por dar nombre a la calle donde está el campus principal. Y tercero, consecuencia de lo anterior, porque dicha vía está llena de bares que son casi la segunda casa de los universitarios, donde pueden desayunar con un café y un cruasán, comer un plato combinado, cenar de bocadillo y luego tomar copas. Quizás a Pedro Cerbuna esto último no le hubiera convencido mucho, pero no todo va a ser estudiar.

Entre los bares de la calle Pedro Cerbuna hay clasicos de toda la vida como el London o El Tuno; el sabor oriental de La Feria, especializado en comida libanesa; El Capone Tavern, lugar de cafés a media luz, o el recién llegado Sorprende-T, que ofrece a sus clientes conversación en inglés. Muchos también usan estos establecimientos como lugar de estudio, así que casi todos los locales de la zona cuentan con Zona WI-FI gratuita. Desde hace un tiempo, la mayoría de estos bares también se ha volcado hacia la calle, y a pesar del poco espacio de la acera, cuentan con animadas terrazas y alargan su horario los fines de semana.

Capone Tavern

  • La alineación titular de cafés de la Capone Tavern

Con una decoración e iluminación que ciertamente recrean la época del gánster que le da nombre, el Capone Tavern es punto de encuentro para tomar cafés y cervezas. Raro es el momento en el que en sus mesas no hay animación, y los fumadores cuentan en la entrada con una cómoda zona resguardada del cierzo. Al fondo, un billar, un futbolín y una diana ofrecen distracción para aquellos que quieran relajarse después de (o durante) las clases.

Cafetería University

  • Tétrico bocadillo de dedo especial de Halloween en Cafetería University

Seguimos avanzando por la calle Pedro Cerbuna, y nos encontramos con la Cafetería University. Con pantallas estratégicamente colocadas para disfrutar del fútbol, la oferta de este bar va desde desayunos a cenas de bocadillo o hamburguesa, pasando por platos combinados a mediodía. Hay incluso oferta para la merienda, con chocolate con churros, crepes dulces y saladas o 'muffins'. Entre su amplia oferta de bocadillos destaca el 'University', un completo bocata con pechuga, queso, bacon, huevo, lechuga, tomate y salsa.

Bocatería Bocatart

  • Las hamburguesas de Bocatart: puro arte

El Bocatart tiene espíritu joven y carta de artista. Solo hay que ver los nombres que ponen a sus bocadillos: Velázquez, Vivaldi, Cervantes, Spielberg... Precios muy ajustados para bocatas con originales combinaciones con base de jamón, lomo, pollo, salchicha o vegetales. Incluso cuentan con una categoría de "bajos en calorías". Atención a sus hamburguesas fuera de carta, como la París (por Carmen París) o la Bunbury, elaboradas con Ternasco de Aragón. En raciones, destacan sus 'papas pizza', aderezadas con bacon, queso y salsa. Los amantes del café tienen cita con sus elaboraciones especiales, aderezadas con leche condensada, sirope, galleta, cacao o espuma de leche.

Bar London

  • La tradicional y surtida barra del London es una apuesta segura

Todo un clásico, tanto para universitarios como para quienes camino de la Romareda o la Sala Multiusos buscan un bocadillo ric, rápido y bien de precio. Según avanza el día, sus mesas pasan de platos combinados y ensaladas a cervecería, para cuando llega la noche rendirse a los bocatas. Son la auténtica especialidad del London, sea para intentar tomar allí (suele llenarse los fines de semana, así que hay que hacerse hueco) o para llevar. En este bar tienen carta estable de bocadillos, pero escuchan de buen grado las sugerencias del comensal para elaborar la combinación perfecta, esto es, la que más guste al cliente.

El Tuno

Con más de 20 años abierto, El Tuno se ha especializado en la oferta conjunta de bocadillo, patatas fritas y bebida, tanto para la hora de comer como para la cena. Por la mañana, cuenta con cafés y bollería, y por la tarde saca su lado cervecero con jarras de medio litro, que invita a acompañar con económicas raciones de croquetas o patatas asadas. También preparan ensaldas, pizzas, paninis, sandwiches y kebabs.

Erasmus

  • Club Erasmus

Tras El Tuno, el Erasmus. Sin duda los bares de esta calle no engañan sobre a qué público van dirigidos. El Erasmus es un amplio bar ideal para tomar cervezas o copas. Tiene la virtud además de ser discreto, ya que ocupa un local algo elevado y desde la calle no se ve lo que ocurre en el interior. Como todos los de esta zona, también ofrece desayunos a base de bollería o minis, y no faltan tampoco los bocadillos, sandwiches y pizzas.

La Feria

Tradicional bar de cafés universitarios, si por algo destaca La Feria es por ser también uno de los referentes en comida libanesa en Zaragoza. Famosos son sus bocadillos en pan de pita, como el Chawarma, de carne de ternera, o el Philadelphia Chicken, de pollo con queso. Nada mejor para acompañarlos que raciones como las patatas habra, aderezadas con especias y servidas junto a crema de garbanzos y mayonesa, o el hamra, una riquísima crema de pimiento. La experiencia oriental se completa con pastelitos típicos libaneses. Es muy popular a la hora de las cenas, por lo que conviene reservar. Pronto va a llevar a cabo una ampliación de espacio que dará solución a las actuales estrecheces.

Sorprende-T

  • Buena conversación y 'clases' de inglés gratuitas en Sorprende-t

El Sorprende-T es un recién llegado a esta calle, y quizás por eso apuesta por diferenciarse. Repostería casera, hojaldres, bocadillos... Todo se hace al horno, en una apuesta por cocinar de la forma más ecológica posible, evitando generar residuos derivados de otros procesos como la fritura. También se presta especial cuidado a la oferta de cafés y tés, y en invierno hay chocolate caliente para los más frioleros. Es el lugar ideal para quienes quieran practicar su inglés, ya que el camarero del Sorprende-T brinda conversación en este idioma, y organizan charlas y juegos para ayudar al aprendizaje de forma divertida.

Óscar Senar Canalís (Belver de Cinca, 1984) es licenciado en Historia y máster en Periodismo por la Universidad de Zaragoza. Periodista freelance, está especializado en cómic (es editor de la web viñetario.com) y también escribe para varios medios sobre gastronomía.

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Gastronomía

De bocadillos por la Madalena

(Oscar Senar)
13/01/2015 - 12:53 h.
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La opción más económica para cenar en el barrio bohemio de Zaragoza

En el barrio de la Magdalena (simplemente conocido como La Madalena) se respira un ambiente especial. Sede de muchos colectivos sociales, de iniciativas culturales y de comercios con encanto, sus bares son parte esencial de su espíritu rebelde. Al calor de sus barras se cuecen mil movidas, alimentadas por los bocadillos y tapas que en allí se sirven. Los bocatas de la Madalena son como la zona: variados y originales, entre la tradición aragonesa y las tendencias llegadas de otras partes del mundo. Los hay que perpetúan el modelo "de toda la vida", como El Gallo, donde la receta es tan sencilla como media barra de pan con jamón o lo que corresponda en el interior. Otros le dan una vuelta a los productos de la tierra, como el Entalto, la Taberna Urbana o el clásico Astoria. Y en A Flama y la Birosta tienen las mejores opciones para los veganos o vegetarianos, con sabores orientales adaptados a los paladares autóctonos.

Taberna Urbana

  • Taberna Urbana: hamburguesa de ternasco con cebolla caramelizada, queso de cabra, tomate y lechuga

La Taberna Urbana es la opción ideal para grupos de amigos, tanto en invierno, con sus largas mesas en el interior, como en verano, con una de las terrazas más amplias y concurridas del barrio. El lugar ideal para empezar la noche con una caña, coger fuerza con un bocadillo y rematar con una copa (que muchas veces tienen de promoción). Su carta tiene 26 bocadillos, más un añadido especial. Es muy popular su bocata de pechugas con bacon, queso, lechuga y mayonesa, pero no hay que dejar de probar tampoco el de queso de cabra con jamón pasado y tomate. Con un precio un poco más elevado que el resto de su oferta, pero merece la pena, encontramos su bocadillo de ternasco con crema de champiñones, espárragos trigueros y jamón serrano, que ganó el IV Concurso de Bocadillos de Ternasco de Aragón. Fuera de carta está también otra especialidad con ternasco, la hamburguesa en pan de aceite aderezada con cebolla caramelizada, queso de cabra, tomate y lechuga.

Bar Entalto

  • Trabajo: hamburguesa de longaniza con tomate, cebolla, pepinillo y queso
  • Cultura: pimiento verde y rojo, cebolla, queso cremoso y tomate

El bar rebelde por excelencia de La Madalena, lo cual no está reñido con un cálido interior. Demuestra su carácter ya desde su carta de bocadillos. Así, se presenta como una "Carta Magna", en la que los bocadillos tienen nombre de derechos y deberes. Su especialidad más potente y requerida es el "Trabajo", que está representado por una hamburguesa de longaniza en pan de bocadillo, acompañada de tomate, cebolla, pepinillo y queso. Entre el artículado de su carta también se pueden encontrar la "Educación", en forma de jamón, tomate, cebolla y queso de cabra; o la "Cultura", que está redactada con pimiento verde y rojo, cebolla, queso cremoso y tomate, por citar dos más de los siete bocadillos que ofrecen. Son contundentes, pero si vamos en grupo, no está de más compartir una de sus ensaladas de canónigos.

A Flama

  • Falafel de A Flama

Otro local con aires reivindicativos, pero que también destaca por su oferta gastronómica, en este caso plenamente vegetariana y vegana. Aquí los bocadillos se llaman "entrepans", en aragonés, y siempre se pueden acompañar de un botellín de cerveza a precio de guerrilla. Una apuesta ganadora en A Flama: el bocadillo de queso de cabra, confitura de tomate, queso de cabra y cebolla confitada. Tampoco defraudan el falafel en pan durum con salsa veganesa (la alternativa vegana a la mayonesa) y el "verduretas", con canónigos, verduras varias y setas. Si vamos acompañados de algún carnívoro irredento, que pruebe la hamburguesa de avena, tan rica que le hará olvidar la ternera o el cerdo por un rato.

Café Astoria

  • Pocas bromas con los bocadillos del Astoria

Un café elegante que a lo largo del día muda de local de desayunos, cafés de sobremesa o cañas a media tarde, hasta un estupendo bar de bocadillos. Sus mesas son excelentes para mantener una tranquila reunión; así lo demuestra que sea el punto de encuentro de la comunidad podcast en Aragón. En su carta sobresalen los bocadillos aragoneses, en los que dan un interesante giro a los productos de la tierra. Sirva de ejemplo su bocadillo de longaniza artesana con crema de tomate y salsa de piñones. Hay más: jamón de Teruel con pimientos flambeados y salsa de finas hierbas, queso del Bajo Aragón con paté de Jabugo y anchoas ahumadas... A las especialidades locales se suman otras más convencionales, hasta completar una lista de más de veinte bocadillos.

La Birosta

  • La colorida barra de La Birosta

El veterano restaurante vegetariano y vegano de la Madalena combina en su oferta nocturna platos de carta con bocadillos en los que los ingredientes principales son la soja, el seitán (glutén de trigo) o los garbanzos. No tienen una variedad muy extensa de bocadillos, pero sí lo suficiente para cubrir todos los gustos (vegetarianos). Hay hamburguesa de soja con guarnición y salsa veganesa; falafel en pan libanés con salsa raita (yogur y menta); frankfurt de soja y seitán con cebolla y mostaza; kebab de seitán; chorizo vegano casero. Cierra la lista el "Champi", con paté de champiñones, canónigos y tomate seco. Este local suele estar de bote en bote, así que conviene reservar incluso si se va de bocadillos.

Óscar Senar Canalís (Belver de Cinca, 1984) es licenciado en Historia y máster en Periodismo por la Universidad de Zaragoza. Periodista freelance, está especializado en cómic (es editor de la web viñetario.com) y también escribe para varios medios sobre gastronomía.

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