Ocio y Cultura

Crónica musical del Slap! festival indoor

Daniel Monserrat / Javier Losilla (El Periódico de Aragón) (Redaragon)
04/04/2016 - 12:16 h.
0 comentarios

El festival de música negra se celebró este fin de semana en su jornada de primavera (indoor)

 Foto: Slap! Festival

Jornada del sábado:  El ritmo es la ley del Slap (por Daniel Monserrat)

Hablar hace unos años del Slap! en Zaragoza implicaba tener que explicar una propuesta que es inclasificable por lo alejada que está de las tendencias, radiofórmulas y de cualquier género musical, que es al mismo tiempo lo que multiplica su valor y la hace imprescindible. Y es que bajo el paraguas de la black music (en todas sus vertientes), en el Slap! el público ha disfrutado a lo largo de estos años de grupos que sin el empuje y la valentía de Víctor Domínguez quizá nunca hubieran pisado estos escenarios.

El sábado, el segundo día de la edición indoor de este año, volvió a ser una gran fiesta con un protagonista absoluto, The Bellrays, que tiró del cartel para que el Slap! Indoor viviera un aforo completo en una sala que no dejó de bailar al ritmo que marcó Lisa Kekaula y sus poderosos músicos, que desmontaron el mito de que cuando la música pasa unos decibelios es ruido. Increíble la precisión de los neoyorquinos en la puesta en escena de su epé de versiones, Covers, y de su repaso antológico a sus hits antiguos.

Unos músicos, los de The Bellrays, que no quisieron perderse la gran sorpresa del festival de este año, la actuación de Fire Tornados... por los aires. Cada uno de los miembros de la banda actuó desde la ventana de una casa de la plaza para deleite y asombro del público congregado. El resultado fue contundente y muy efectivo. Por más que hubiera algún desequilibrio en el sonido, el brío y, sobre todo, la innovación de la propuesta debe considerarse como un éxito rotundo, desde luego.

Antes que The Bellrays, ya al abrigo de la sala interior, fue el turno de Banda Black Rio y Pelo Mono. El dúo granadino formado por Antonio Pelomono y Pedro de Dios (Guadalupe Plata, entre otras bandas) cautivó con su sonido instrumental y sus composiciones experimentales a un auditorio que pareció sorprenderse de la máscara de mono del batería (un instrumento construido por unos materiales muy peculiares) y que acabó sintiendo el sonido del dúo en una extraña catarsis (con el permiso de las habladurías que hay en todos los conciertos). Su propuesta de "rocanrol selvático, surf en taparrabos y rhythm & blues", como ellos la definen, fue un gran contrapunto al terremoto que vino después con The Bellrays.

Kalles Kaviar y Banda Black Rio, por su parte, abrieron el escenario interior del sábado con dos propuestas muy serias entre las que destacó la de los segundos donde el funk y la samba proveniente de un poblado escenario hicieron revivir los ambientes de los 70. Por la mañana, Los Bengala habían sido los encargados de lanzar el festival con la contundencia que les caracteriza mientras que, a mitad de tarde, el turno fue para los madrileños Pyramid Blue. Toques africanos para disfrutar de los últimos rayos de sol.

Daniel Monserrat (El Periódico de Aragón)

Jornada del viernes: Marcianos y murcianos (por Javier Losilla)

En febrero de 2014 vimos en directo en el extinto Explosivo Club a Calibro 35, una singular formación italiana de música instrumental que nutría su repertorio de las bandas sonoras de las llamadas películas de poliziotteschi; de policías y criminales, o sea, de mediados de los años 70, todo un subgénero cinematográfico que, en la línea de las producciones norteamericanas blaxploitation, contaron con sugerentes materiales sonoros. Con esas armas (calibre 35, vaya), el grupo organizaba una vitaminada timba de ritmos negros de compleja taxonomía. Y lo hacía con un vigor encomiable. El viernes, cerrando la primera jornada del festival Slap! Indoor, dedicado como saben a la black music, venga de donde venga, tuvimos la oportunidad y la suerte de ver y escuchar de nuevo a los italianos. Y de comprobar como su oferta ha ampliado horizontes y se muestra en el escenario con mucha más emergía (si cabe) que la desplegada en el mentado concierto de 2014.

Calibro 35 es una máquina de tocar, precisa, arrolladora y letal. Y una caja (en el sentido de contenedor, no de instrumento) imparable de ritmos. En su muy precisa munición recoge las enseñanzas del gran Sun Ra (space is de place), en un viaje ácido espacial de envolvente negritud, pero también revisa la psicodelia y el rock progresivo y el jazz fusión de formaciones como Soft Machine y los viajes también coloreados de formaciones como Gong. Y para mayor abundancia, entra en territorios de free jazz e incluso de afrobeat. En el fondo de su cosmología musical subyacen ecos tenues del cine poliziesco, de películas como las facturadas por directores como Umberto Lenzi, pero ya digo: la formación ha hecho acopio de munición de más calado. Calibro 35 son como marcianos del funk (entiéndase la terminología en sentido amplio) que, emulando a los extraterrestres de la canción del gran Raúl Zequeira han venido para ponernos a bailar sin descanso: Los marcianos llegaron ya / y llegaron bailando el ricachá/ ricachá, ricachá, ricachá/ así llaman en Marte al chachachá.

Marcianos no son (aunque no está muy claro), pero sí murcianos, los componentes del excitante dúo Crudo Pimento. Con instrumentos de fabricación propia y otros comprados en el mercado pero adaptados a sus necesidades musicales, Raúl Frutos e Inma Gómez muelen un rabioso cargamento de blues que bebe de fuentes diversas, pero tiene un único objetivo: perturbar las neuronas del espectador hasta esa gozosa frontera en la que placer toma caminos inesperados. Como se sabe, el Segura, río murciano de referencia, no suele transportar mucho caudal de agua; de ahí que su delta sea paradigma de blues áspero y seco. Como el de Crudo Pimento, que enlaza a Zappa con Charlie Mingus, y a Captain Beefhheart con el son jarocho de Veracruz. El blues de Crudo Pimento es como un plato de especiada comida de Nueva Orleans pero mucho más picante. En el Slap! interpretó canciones ya grabadas y ofreció alguna nueva que aún no ha registrado. Por cierto: les recomiendo Fania Helvete, su disco más reciente, que en su versión digital incluye una impagable revisión del clásico La hija de Juan Simón, que popularizaron Angelillo, Antonio Molina y Juanito Valderrama.

Javier Losilla (El Periódico de Aragón)

Visita: www.slapfestival.com

Comentarios

Todavía no hay comentarios en Crónica musical del Slap! festival indoor.

Tu comentario

Regístrate para comentar, o Entra si ya estás registrado/a

Certamen de restaurantes de Zaragoza 2016Ya tenemos ganadores de la promo "Meet&Greet con Elefantes"

Secciones
Últimas entradas
Archivo
 
 
Más contenidos destacados en RedAragon

Covid-19

Covid-19

La actualidad en torno a la crisis sanitaria en El Periódico de Aragón.

Quiz Pueblos

Juego: ¿Cuánto sabes de Aragón?

Adivina a que pueblo o ciudad aragonesa pertenece cada foto en nuestro juego online.

Los destinos turísticos más visitados de Aragón

Turismo. Los + visitados

Los destinos turísticos más visitados de Aragón.

Excelencia Turística

Excelencia turística

RedAragon concede en este 2020 por sexto año consecutivo sus "Sellos de Excelencia Turística en Aragón".