Ocio y Cultura

Javier Moro: "Hollywood es absolutamente duro, cruel y tremendo"

El escritor presentó en la sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés su última novela, "Mi pecado", con la que ha conseguido el Premio Primavera de Novela 2018

Sandra Alquézar. 11/05/2018 - 13:09 h.
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Javier Moro, Premio Primavera de novela de Ámbito Cultural de El Corte Inglés

Javier Moro presentó el pasado lunes, 7 de diciembre, en la sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés su última novela: Mi pecado, con la que ha conseguido el Premio Primavera de Novela 2018. En ella narra la vida de la actriz Conchita Montenegro, la primera española en triunfar en Hollywood y cuyo romance con el inglés Leslie Howard acabó influyendo en el curso de la II Guerra Mundial.

- ¿Por qué decides novelar la vida de Conchita Montenegro?

- En primer lugar, porque todavía no había sido hecho, y es un personaje que me pareció fascinante desde el primer momento. Tuve la suerte de conocer las últimas confesiones que ella hizo antes de morir y eso es el germen del libro, es el misterio que me ha impulsado a tratar de descubrir su esencia, a ponerme a investigar y a descubrirlo todo.

- ¿Cómo ha sido la investigación sobre la vida de esta actriz?

- Ha sido larga, como siempre es, porque hay que tocar todos los palos, hablar con gente que la conoció, leerse todo lo que hay en prensa sobre ella, hablar con muchos especialistas de la época… Hay que rastrear todo y poco a poco va saliendo la historia. Lo que he hecho ha sido hablar con gente que la conocía y me ha podido describir cómo era ella, sobre todo gente que la conoció en su última etapa como embajadora de España. Ella recibió a diplomáticos, escritores y gente del gremio que me han podido contar cómo eran sus gestos, cómo eran sus ojos, cómo era su mirada, y todo eso que describo en el libro.

- ¿Qué crees que fue lo que hizo triunfar a Conchita mientras que otros muchos se quedaron en el camino?

- Principalmente que ella aprendió inglés rápido y bien, lo suficientemente bien como para que pudieran contratarla en películas americanas. De ese modo, ella ya jugaba en otra liga, estaba en Primera y no en Segunda División.

- ¿Dirías que la bofetada que le dio a Clark Gable pudo influir en su ascenso a la fama?

- Esto realmente fue una reacción de defensa, porque él se propasó y ella no se quedó quieta sin decir nada. Aunque tenía 19 años era una chica que ya se había curtido en estos oficios, porque había sido bailarina con 13 años en París y se sabía defender. No estaba dispuesta, como buena vasca que era, a que le pisasen los pies. Este carácter descarado, por supuesto, tuvo que ver con su éxito, porque todo el mundo quería conocer a la mujer que le había dado un cachete a Clark Gable. Hasta el propio Chaplin pidió conocerla.

- En la novela hablas de los múltiples amores que tuvo Conchita. ¿Fue Leslie Howard el gran amor de su vida?

- No, el gran amor de su vida fue su marido, Ricardo Giménez-Arnau. Leslie Howard fue un gran amor, fue una historia muy fuerte en su vida porque la diferencia de edad lo hacía todo aún más complicado. Ella tenía 19 años y él tenía más de 40, él estaba casado, tenía hijos… Era una relación desequilibrada, pero ella apostó por esa relación durante muchos años. Además, al ser actores era mucho más difícil, porque nunca coinciden los tiempos de rodaje, las fechas, nada.

- ¿Por qué desapareció del mapa Conchita Montenegro y ha pasado a ser casi desconocida?

- Yo creo que ella quiso borrar el pasado para rehacerse un futuro. El pasado era un obstáculo, porque en la España de aquel entonces ser actriz era equivalente a ser una mujer de mala vida o por lo menos de vida dudosa. Ella siempre fue muy visceral y apostó por borrar el pasado con una saña que resulta sorprendente.

- En tu novela hablas de la llegada de los actores españoles a Hollywood en los años 30. ¿Cómo era el panorama para ellos en América?

- Era una burbuja de felicidad. Tenían dinero, estaban muy bien pagados y estaban descubriendo todo un mundo. Además, se juntaron gente de mucho talento: Martínez Sierra, Catalina Bárcena, Jardiel Poncela, Xavier Cugat… Fue una especie de burbuja en el tiempo y en un siglo que luego daría muchos disgustos, porque se inventa el doblaje y ya no los renuevan. Entonces ellos vuelven a la España de la Guerra Civil y ahí cada uno encuentra un destino que no es el que hubieran querido.

- El Hollywood que describes es más cruel del que solemos ver en el cine. ¿Dirías que ese mundo es realmente más duro de lo que se nos muestra?

- El mundo de Hollywood es absolutamente duro, cruel y tremendo. Ha sido así siempre y sigue siéndolo, en ese sentido Hollywood no ha cambiado, la esencia sigue siéndola misma.

- ¿En qué dirías que se parecen y se diferencian el Hollywood de entonces y el de ahora?

- La sociedad es igual, es muy jerarquizada y sigues valiendo lo que vale tu última película, eso no ha cambiado. Lo que ha cambiado es que la manera de hacer cine es distinta, los grandes estudios tienen menos poder y ahora se hace más televisión. Pero al final da igual, los valores de aquella sociedad, el mecanismo, no han cambiado, porque desde tiempos inmemorables la gente ha ido a Hollywood a probar fortuna como quien va a un casino. Pero la fortuna le toca a muy poca gente, a uno de cada diez mil, por lo que hay uno que triunfa y diez mil que acaban en la estacada; Hollywood está lleno de esta gente, por eso digo que es una ciudad cruel. La gente va allí a probar fortuna y a hacerse muy famosos, y por eso hay personas como Harvey Weinstein que abusan de su poder y se aprovechan de que tienen delante gente dispuesta a todo para tener un poco de fama.

- Hablando de Harvey Weinstein, últimamente el tema del acoso sexual en Hollywood está muy de actualidad por todos los casos que se están destapando. Sin embargo, en tu novela ya se aprecia que esto no es nada nuevo.

- Por supuesto, esto ocurre desde siempre. Por ejemplo, cuando Jack Comins se liga a Conchita Montenegro y se enamora de ella, la quiere promocionar, pero a ella no le gusta y corta con él. A lo mejor si no hubiera cortado con él hubiera hecho películas que se hubieran mantenido en la historia del cine.

- ¿Consideras entonces que Hollywood estaba y está marcado por el nepotismo?

- Por supuesto, es puro nepotismo. Es que estamos hablando de una industria basada en algo subjetivo, algo que no es una ciencia sino que se basa en el gusto personal, en que a un director le parezca que esa chica tiene algo. Ya no sé si es nepotismo o no, pero es subjetivo todo, no hay objetividad, entonces nunca sabes sobre qué suelo estás pisando.

- La llegada de Conchita a Hollywood coincide también con la introducción del cine sonoro. ¿Cómo cambió la industria cinematográfica a raíz de esto?

- Fue un trauma enorme, porque todo cambió. De repente los besos sonaban como chasquidos y las escenas de amor hacían reír a la gente. El actor que en el cine mudo funcionaba muy bien de repente tenía una voz de pito, o le salía un gallo, y su carrera se iba al garete. Muchos incluso se suicidaban, hubo una actriz que puso de moda suicidarse tirándose desde la letra H del cartel de Hollywood. Fue tremendo, fue un cambio muy grande, y muchos no apostaban por ese cambio. Charles Chaplin, por ejemplo, pensó que el cine hablado era una moda pasajera y era fíjate si se equivocó.

- También llama mucho la atención el hecho de que cuando no existía el doblaje grababan las películas varias veces en idiomas diferentes, con actores distintos en algunos casos. ¿Esto salía rentable?

- Les debía salir rentable, porque los estudios de Hollywood importaron talento del mundo entero, no solo españoles: franceses, italianos, polacos… Y rodaban las películas varias veces, una en cada idioma. Por eso Buster Keaton gritaba y decía “¡esto no es como hacer una película mala, es como hacer tres películas malas!”, no podía más. (Risas).

Mi pecado, de Javier Moro

Mi pecado
Autor: Javier Moro
Editorial: Editorial Planeta
Páginas: 384
Edición: Tapa dura / Ebook
Precio: 19,9 euros (12,9 ebook)

- Los amantes del cine van a disfrutar mucho con tu novela porque aparecen un montón de anécdotas y referencias a muchas figuras famosas del mundo del espectáculo. ¿Ha sido difícil conformar este elenco de personajes e historias?

- Eso realmente ha sido lo más divertido del libro, porque de repente los descubres y te quedas sorprendido. Por ejemplo, yo no sabía que el que había matado a la mejor amiga de Conchita Montenegro era un joven escritor llamado John Houston, que sería luego uno de los mayores directores del siglo XX. O que Fred Astaire fue denegado para una prueba por el mismísimo David O'Selznick, el productor de Lo que el viento se llevó, que dijo que era demasiado calvo; la ficha decía, concretamente: tiene entradas, no canta y baila un poco. Eso fue lo que el gran productor descubrió.

- Muchas de tus novelas están protagonizadas por mujeres. ¿Por qué?

- A mí me da igual que mi protagonista sea mujer u hombre, lo que yo quiero es una buena historia. El imperio eres tú era una historia sobre un hombre, el emperador de Brasil, un macho alfa. También es verdad que en este caso, en el mundo del cine, ha habido algunas mujeres muy interesantes, como Anita Delgado o la propia Conchita Montenegro, pero al final que sea una mujer un hombre da un poco igual, lo que hay que pillar es la buena historia.

- El hecho de hacer una novela sobre el mundo del cine parece que da mucho pie a que la novela se lleve a la gran pantalla. ¿Te lo imaginas?

- Claro, pero eso ya no depende de mí. Yo estaría encantado de que la hicieran, pero los productores siempre me dicen: “no, es que tu novela es muy cara”, así que de momento nada.

- En Mi pecado, además del escenario de Hollywood de los años 30 también se describe el Madrid de la posguerra. ¿Cómo ha sido esta parte de la investigación?

- Eso ha sido muy fácil, primero porque yo recuerdo muchas cosas de mi infancia: la cola de mendigos en la pastelería cuando el pastelero cerraba a las dos de la tarde y repartía entre los pobres el género que no se había vendido, las mujeres con los niños en brazos que se pegaban al cristal del coche para pedirte una limosna… Realmente yo nací en el 55 y son diez años después de lo que aparece en el libro, pero el principio de mi infancia era muy parecido. España era muy pobre, Madrid era pobrísima. Hay una parte que yo recuerdo, pero también hay una bibliografía muy buena, sobre todo un libro que me ayudó mucho: Madrid en la posguerra, de Pedro Montoliú.

- El hecho de que España pasase a ser neutral en la II Guerra Mundial por mediación de un par de actores parece algo como muy de película, pero pasó de verdad.

- Sí, pero no es que pasase de repente, no fue una relación de causa-efecto directa, sino que fue un proceso en el que Leslie Howard jugó un papel. Seguramente fue una decisión tomada a nivel del Gobierno de España de aquella época, del régimen, que decidió que más nos valía ir cambiando de política y adaptarnos a la realidad, porque los alemanes estaban perdiendo y el régimen español lo había apostado todo a la victoria de los alemanes. No es que llegara Howard y de repente Franco tomase una decisión, pero fue un mensaje claro, fue parte del proceso.

- Muchas veces dices que escribes sobre la realidad porque a veces es más increíble que la literatura. ¿Es este uno de esos casos?

- Por supuesto, es que dónde encuentras una historia que tiene este final, que es un final que parece de novela y sin embargo es totalmente real. Es que está regalado, en este sentido la historia se escribe sola. Además, en una novela en la que la historia del personaje enlaza con la gran historia de la II Guerra Mundial también es muy especial.

- Para terminar, ¿cómo has recibido el Premio Primavera de novela?

- Los premios se reciben siempre muy bien, es muy agradable que te den un premio y además es algo que ayuda en la promoción. Al final, los premios son una herramienta para poder tener más lectores y que te sigan más, eso siempre funciona.

Sandra Alquézar es Graduada en Periodismo por la UZ. Trabaja en la sección digital de El Periódico de Aragón y colabora en Redaragon. Lectora voraz, escritora aficionada, consumidora incansable de música y cinéfila.

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