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    El Matarraña, turismo y patrimonio en la comarca turolense
     

    RUTAS POR EL MATARRAÑA

    El Salt de La Portellada

    El Salt de la Portellada
    El Salt, espectacular cascada de más de 20 metros.

    Duración: Hasta el Salt puede accederse en coche, pero depende del estado de la pista. Si se realiza andando desde la carretera invertiremos hora y media entre ir y volver.
    Época aconsejada: Cualquier época, si bien en Primavera suele presentar mayor caudal el río y la cascada es más espectacular.
    Dificultad: Ninguna. Cruzar el cauce del Tastavins puede implicar mojarnos los pies.

    Partiendo de La Portellada nos dirigimos hacia El Portillo, un collado por el que se entra en la cuenca del Tastavins. Desde allí existe la opción de ascender hasta la cima de Sant Pere Mártir (730 m) con estupendas vistas, especialmente hacia La Portellada y el valle del Tastavins. Se puede subir por pista, apta para vehículos, o bien por una senda. Arriba destaca el curioso vértice geodésico, dentro del cual se ubica la imagen del santo. Para llegar hasta el Salt de la Portellada tomaremos la carretera hacia Valderrobres. Cuando llevemos recorridos 1,2 kilómetros, una pista parte a la derecha, perfectamente señalizada.

    Tomar la pista y seguirla, en descenso durante 1.500 metros, para acceder a la parte superior de este curioso salto de 20 metros de alto, donde un estrato de arenisca ha creado un gran voladizo por el que se despeña el río en caída libre. La erosión fluvial ha moldeado el estrato creando curiosas formas.

    Cruzar el río puede suponer tener que mojarse los pies, pero si es así significará que la cascada está con abundante caudal, por lo que merecerá aún más la pena. En la margen derecha un camino baja hasta la poza donde cae la cascada. Hay allí varios bloques de roca que se han ido desprendiendo desde el voladizo.

    Será fácil ver por allí diversas aves que anidan en los escarpes como aviones, golondrinas y abejarucos, así como otras ligadas al medio acuático: lavanderas y andarríos. Si caminamos por el lecho del río puede que descubramos rastros de nutria. El más típico son sus excrementos que están formados por amasijos de espinas de peces. ¡Inconfundibles!.

    El Parrizal de Beceite

    Estrets del Parrissal. Río Matarraña
    Estrets del Parrissal. Río Matarraña.

    Duración: 1 hora y 30 minutos (más regreso).
    Época aconsejada: Cualquier época menos el invierno, en el que puede haber hielo. Evitar los momentos con riesgo de crecidas.
    Dificultad: El recorrido desde el Pía de la Mina hasta los Estrechos no comporta especiales dificultades. Existen diversas pasarelas que evitan entrar en las pozas. No obstante hay que ir bien calzado, ya que alguna roca puede estar mojada.
    Aproximación: Desde Beceite tomar la pista en dirección al Parrizal. Son seis kilómetros hasta alcanzar el Pía de la Mina, donde hay fuente y merenderos.

    Iniciamos la excursión junto a una primera poza de color verde azulado, con una pasarela a la izquierda (derecha orográfica). Inmediatamente aparece una segunda poza, también con pasarela, que da acceso a un pequeño caos de bloques que obstruye el curso del río. El itinerario supera el obstáculo por la izquierda (precaución si está mojado).

    El valle gira hacia la derecha y se abre. Existe un camino muy bien marcado que pasa junto a una casa en ruinas, en la margen derecha del río. Al final de este tramo abierto giraremos a la izquierda y entraremos de nuevo en una zona cada vez más encañonada. Varias pozas anuncian la llegada de la "badina negra". Un pasarela con sirga permite cruzarla por la derecha.

    La garganta toma dirección Oeste-Este, y las paredes del cañón van adquiriendo cada vez más altura y verticalidad, formándose a veces espectaculares agujas. Son los famosos Gubíes. El río desaparece ahora bajo un gran caos de bloques que obligan al excursionista a tomar alguna precaución. La senda transita pegada a la pared norte. Superado el caos se accede a un espectacular bosque de quejigos de gran tamaño, con troncos negros y nudosos. El camino es ahora muy agradable.

    Las paredes que conforman el cañón terminan por aproximarse notablemente, dejando apenas una grieta de unos 20 metros de ancha y más de 100 de alta: los Estrechos del Parrizal. El río crea una gran badina que pondrá fin a nuestra incursión por el río Matarraña.

    En Todoterreno a la Ermita de Sant Miquel de Espinalbá

    Duración: Aproximadamente 3 horas de recorrido dependiendo de las condiciones de los caminos.
    Equipo aconsejado: Vehículo todo terreno, agua, prismáticos.
    Época aconsejada: Todas.
    Más información: SENDA, Teléfono / Fax: 978 850 756

    Las peñas de Masmut
    Las peñas de Masmut.

    Una de las salidas más apropiadas es la que nos dirige por las pistas forestales hacia la ermita de Sant Miquel de Espinalbá, auténtico centro de peregrinación de la comarca del Matarraña y de las comunidades vecinas de Cataluña y Valencia. La partida podemos hacerla desde la localidad de Peñarroya de Tastavins, donde no podemos dejar de admirar su ermita de la Virgen de la Fuente y su hermoso casco urbano.

    En apenas unos minutos llegaremos a uno de esos rincones que sobrecogen y dejan claro lo que vamos a ver a partir de entonces: las peñas de Masmut. La erosión y el tiempo han conformado una escultura natural tallada con la sensibilidad que sólo la naturaleza puede poseer. A partir de este punto, las sendas ascienden entre bosques mediterráneos, restos de cultivos de subsistencia y un rosario de masías desperdigadas con el encanto de las mejores construcciones rurales.

    A poca atención que prestemos podremos ver algunas de las numerosas cabras hispánicas que pueblan estos montes y que, en ocasiones, se paran desafiantes y curiosas ante nosotros hasta que una señal del macho dominante las hace perderse tras la vegetación. Tras adentrarnos temporalmente en la provincia de Castellón —algo que sólo sabremos por las indicaciones de nuestro guía— de regreso a la de Teruel pasaremos por el conocido Tosal del Rei (y no de los Tres Reyes como erróneamente lo denominan algunos, ya que Aragón, Cataluña y Valencia tenían un único monarca), punto donde confluyen las tres Comunidades Autónomas.

    Tras más de hora y media alcanzamos la ermita de Sant Miquel (apellidada de Espinalbá que es como se conoce en catalán al arbusto "espino albar"). Se trata de un edificio de marcado carácter rural que se encuentra, como buena parte de los mases de la zona, en estado de abandono. Los paisajes que se dominan desde ese lugar son maravillosos y la sensación de soledad y de comunión con la naturaleza, abrumadora.

    Para el regreso, se puede optar por hacerlo por la pista que lleva al embalse de Pena y a Valderrobres, o por la que baja por el barranco de Formenta a enlazar con el camino del Parrissal hasta Beceite.

     

     


     
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